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Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Por un modelo comunitario de Salud Mental en Euskadi

Una profesional de Osakidetza, con un bebé

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Ante las noticias recogidas en diferentes medios sobre una eventual reorganización de los servicios de Salud Mental de Osakidetza que conllevaría el desmantelamiento de las actuales redes de salud mental, queremos manifestar nuestra preocupación ante lo que muy probablemente supondrá un retroceso en la situación asistencial lograda en las últimas décadas.

No ha sido fácil llegar a la extensa red de servicios y programas de Salud Mental del País Vasco en nuestros días. Hasta la llegada de la democracia, partíamos de una asistencia psiquiátrica excluida de la Seguridad Social, dependiente de los servicios de Beneficencia de las Diputaciones y, casi únicamente, constituida por grandes y estigmatizantes hospitales psiquiátricos. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy en día, el número de personas atendidas era escaso y predominaban las largas hospitalizaciones de carácter custodial. Hoy disponemos de recursos específicos para diferentes problemas y de dispositivos alternativos a la hospitalización ofertados por Osakidetza. Y, todo ello, encuadrado en el contexto comunitario, cercano al domicilio de las personas y con recursos y estrategias, no solo psiquiátricas o psicológicas, sino también sociales, para lo que la coordinación y trabajo conjunto con otros servicios no sanitarios resulta imprescindible.

Este contexto asistencial puede parecernos hoy como básico, pero hay que recordar que muchos de los y las profesionales aún hoy activos en Osakidetza han vivido el costoso cambio y la transformación necesaria para llegar a la situación actual. Somos un referente consolidado a nivel estatal, avalado por excelentes resultados e indicadores que figuran entre los mejores del país, tal y como queda reflejado en el Libro Blanco de la Salud Mental. También hemos conseguido niveles de satisfacción de la población que están entre los más altos de Osakidetza. Todo esto no debe hacernos caer en la autocomplacencia, debido a los todavía muchos aspectos de mejora, pero es señal de que no hemos ido por un camino equivocado.

Aportamos algunos datos que puedan ayudara entender los logros alcanzados:

  • Equipos multidisciplinares de trabajo, con aportaciones de diferentes profesionales (psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermería especializada, trabajo social, terapeutas ocupacionales, etc.), que conocen de primera mano el medio y recursos del sector geográfico en el que se ubican y atienden.
  • Atención cercana al domicilio de la persona, coordinada con otros recursos sociales e institucionales cuando fuera necesario, intentando evitar la estigmatización y desarraigo sociofamiliar.
  • Dotación económica finalista, garantizándose así que los fondos presupuestarios destinados a salud mental sigan a los y las pacientes con ese único objetivo.
  • Desarrollo de programas transversales que garantizan la uniformidad y sinergias en su desarrollo territorial global (adicciones, infancia y adolescencia, hospitales de día, tratamiento asertivo comunitario, programas de primeros episodios, atención en residencias,etc.), sin perderde vista la cronicidad acompañante al grueso del trastorno mental grave, más allá del tratamiento hospitalario agudo en situaciones de crisis.

Y ahora se nos propone la idea de desmantelar y trocear las actuales redes de Salud Mental y todos sus programas específicos, así como integrarlas redes de cada territorio histórico en las actuales Organizaciones Sanitarias Integradas (OSI), dependientes de los hospitales generales. Esto nos parece un grave riesgo por las siguientes razones:

  • Entendemos que, si bien el hospital general tiene un papel bien definido en las urgencias y el tratamiento agudo de las crisis psiquiátricas, así como en algunos tratamientos de carácter fundamentalmente médico, la interconsulta con otras especialidades y la investigación biomédica, también entendemos, por sus propias características, que no reúne experiencia suficiente en accesibilidad, cercanía y conocimiento del entorno comunitario.
  • De igual forma, el mismo contexto hospitalario favorece perspectivas y abordajes principalmente médicos que, si bien son importantes en algunas circunstancias, pueden obviar la complementaria visión psicosocial, necesaria en la totalidad de los casos, impregnando así la asistencia a la salud mental de una visión hospitalocéntrica que suele resultar limitada y muy reduccionista en la mayoría de los casos.
  • Transferir los presupuestos de salud mental a las diferentes OSI favorecerá, a buen seguro, que estos se diluyan en el conjunto de los servicios hospitalarios, y que finalmente sean destinados a cubrir otras necesidades ajenas a su objetivo primario.
  • El desmantelamiento de programas transversales (adicciones, infancia y adolescencia, etc.) que ahora funcionan con directrices homogéneas, haría perder funcionalidad y eficiencia a estos programas, que pasarían a depender de cada OSI, con valores y objetivos potencialmente no coincidentes, rompiéndose así la uniformidad en su gestión.
  • Finalmente, la incorporación de nuevos objetivos, muy alejados del ámbito de actuación hospitalario tradicional, podría tener repercusiones negativas también para los propios servicios de psiquiatría de los hospitales generales, tanto en la organización de las plantillas como en la calidad de la atención.

La coordinación y eficiencia del sistema no dependen únicamente de la jerarquización administrativa, como lo demuestran las conocidas dificultades que persisten en Atención Primaria, a pesar de su actual estructura jerarquizada en las OSI. Un eventual traspaso de las actuales redes de Salud Mental para depender de los servicios hospitalarios amenaza con retrotraer la organización hacia un modelo hospitalocéntrico, que precisamente se ha buscado superar mediante el enfoque comunitario.

Por último, y si se trata de mejorar la eficiencia de la organización asistencial a través de la integración de servicios, recordemos que, como ejemplo, la Red de Salud Mentalde Bizkaia ya estáreconocida desde 2018 como OSI, habiendo integrado transversalmente no solo servicios ambulatorios, sino también hospitalarios de subagudos y rehabilitación, que de otra manera quedarían fuera del paraguas organizativo de las OSI generales.

Firman esta tribuna: Fernando Marquínez Bascones, Ander Retolaza Balsategui, Francisco Chicharro Lezcano, Óscar Martínez Azumendi, Iñaki Markez Alonso, Élida Grande Argudo [expresidentes de OME (Osasun Mentalaren Elkartea), asociación autonómica para el País Vasco y Navarra integrada en la Asociación Española de Neuropsiquiatría-Profesionales de Salud Mental (AEN-PSN)], Miguel Gutiérrez Fraile [expresidente de OME-AEN y catedrático de Psiquiatría de la EHU], Cosme Sánchez Alber [presidente de OME-AEN], Luis Pacheco Yáñez [expresidente de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría (SVNP)] y Juan Luis Uría Serrano [presidente de la Asociación por el derecho a la salud – OSALDE]

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