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Casavieja pide ayuda tras el incendio de Ávila y las lluvias que la han dejado sin agua

Arroyo de Rojuelo en Casavieja, Ávila, desbordado por la escorrentía de la tormenta que arrastra las cenizas

EFE

8 de octubre de 2026 11:41 h

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La alcaldesa de la localidad abulense de Casavieja (1.400 habitantes), Vanessa Muñoz, ha solicitado a la Junta de Castilla y León que eleve el nivel de emergencia y solicite de forma “inmediata” medios estatales ante la “grave situación” de este municipio afectado en verano por el incendio de Burgohondo y ahora por los efectos de las lluvias, que les han dejado sin agua potable.

Según ha explicado la regidora en una nota de prensa, ante esta situación ya ha pedido “auxilio” a la Delegación del Gobierno de la Comunidad, que “ha mostrado su disposición a colaborar” cuando la Junta de Castilla y León, responsable de la dirección de la emergencia, solicite los medios necesarios.

Y ello, porque esta localidad, una de las más afectadas por el segundo mayor incendio de la historia de España desde que hay registros, lleva desde el pasado domingo sin agua potable debido a los daños provocados por las intensas lluvias y los arrastres de ceniza, sedimentos, lodos, piedras y árboles que se han producido hacia los cauces.

Todo ello ha afectado a las captaciones que abastecen al municipio y a la presa, “comprometiendo el sistema de suministro”, explica la regidora.

Ante esta situación, el Ayuntamiento, con la ayuda de la Diputación provincial, está distribuyendo entre los vecinos agua embotellada, con el objetivo de “garantizar el consumo básico”.

Sin embargo, Vanessa Muñoz señala que esta solución “no permite mantener durante días las necesidades de higiene, aseo y limpieza de todo un municipio”, lo que afecta especialmente a servicios esenciales, así como a la residencia de mayores, el Centro de Día y el colegio de este pueblo del Alto Tiétar.

“Llevamos desde el domingo sin agua potable. Podemos repartir botellas para beber y cocinar, pero no podemos mantener durante días a todo un pueblo viviendo de agua embotellada”, sostiene la alcaldesa, antes de subrayar la existencia de familias que “necesitan ducharse, mayores que necesitan ser atendidos, niños, una residencia, un centro de día y un colegio”.

En este sentido, la regidora casavejana ha lanzado un mensaje de auxilio: “Estamos ante un problema que empieza a ser también de salubridad pública”. Al realizar esta petición, ha asegurado que no quiere entrar en “una guerra entre administraciones”, ya que lo que necesita su localidad son “soluciones”.

La Junta evalúa los daños

Preguntado por la situación, el portavoz de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, ha explicado, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, que se están realizando visitas sobre el terreno para determinar los daños y plantear las reparaciones necesarias ante la petición de ayuda formulada por el municipio.

Carriedo ha vinculado la situación a la intensidad de las lluvias caídas sobre terrenos afectados por los incendios forestales y ha asegurado que la Administración autonómica trabaja para reducir sus consecuencias.

Según ha detallado, más de un centenar de personas y nueve máquinas se encuentran desplegadas en las zonas afectadas para tratar de evitar o minimizar el impacto de las precipitaciones con el asentamiento del terreno mediante paja y fajinas, que ya han conseguido mitigar el arrastre de las cenizas, ha indicado.

Greenpeace reclama actuaciones para estabilizar el suelo y proteger los recursos hídricos

 Greenpeace ha denunciado la situación que viven varias localidades próximas al incendio de Burgohono (Avila), que se han visto obligadas a suspender el suministro de agua potable después de que las intensas lluvias de los últimos días hayan arrastrado cenizas, barro y sedimentos desde las zonas calcinadas hacia ríos, embalses y captaciones de agua.

“Es evidente que la emergencia no termina cuando se apaga el fuego”, ha advertido Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace, quien precisa que sin actuaciones posteriores para estabilizar el suelo y proteger los recursos hídricos, “estamos sembrando nuevas crisis ecológicas y sociales”.

La organización ecologista exige medidas urgentes para evitar nuevos daños ambientales e impedir situaciones como la actual, donde estos municipios (Casavieja, Piedralaves y Mijares) han tenido que recurrir al abastecimiento mediante camiones cisterna y agua embotellada para garantizar el suministro en varios puntos.

Greenpeace ha reclamado actuaciones urgentes para estabilizar los suelos quemados y evitar el arrastre de cenizas y lodos, así como investigar las posibles consecuencias para las aguas subterráneas, cuyos efectos pueden tardar meses o incluso años en manifestarse.

La organización también ha recordado que la contaminación de las aguas superficiales tras un incendio puede persistir entre tres y cinco años.

En el caso de Burgohondo, Greenpeace ha cuestionado la orden de la Junta de Castilla y León de retirar la madera quemada, al considerar que una extracción generalizada deja el terreno más expuesto a la erosión y han pedido retrasar unos meses la tala del arbolado afectado, cuando las condiciones lo permitan, para favorecer la fijación del suelo y realizar posteriormente una retirada selectiva.

Por su parte, la alcaldesa de la localidad abulense de Casavieja (1.400 habitantes), Vanessa Muñoz, ha solicitado a la Junta de Castilla y León que eleve el nivel de emergencia y solicite de forma “inmediata” medios estatales ante la “grave situación” de este municipio afectado en verano por el incendio de Burgohondo y ahora por la falta de agua potable.

Según ha explicado la regidora en una nota de prensa, ante esta situación ya ha pedido “auxilio” a la Delegación del Gobierno, que “ha mostrado su disposición a colaborar” cuando la Junta de Castilla y León, responsable de la dirección de la emergencia, solicite los medios necesarios.

La localidad, una de las más afectadas por uno de los mayores incendios de la historia de España desde que hay registros, lleva desde el pasado domingo sin agua potable debido a los daños provocados por las intensas lluvias y los arrastres de ceniza, sedimentos, lodos, piedras y árboles que se han producido hacia los cauces.

“Llevamos desde el domingo sin agua potable. Podemos repartir botellas para beber y cocinar, pero no podemos mantener durante días a todo un pueblo viviendo de agua embotellada”, sostiene la alcaldesa, antes de subrayar la existencia de familias que “necesitan ducharse, mayores que necesitan ser atendidos, niños, una residencia, un centro de día y un colegio”. 

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