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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

“Es una especie de posesión sádica, una semilla perversa”

'Toro Enmaromado'. Benavente (Zamora). Foto: © Kike Carbajal

Ruth Toledano

  • El documental 'Santa Fiesta' es el retrato de este sadismo. Rodado de manera clandestina a lo largo de un año, en la actualidad está en marcha una campaña de crowdfunding para poder concluir su proceso de montaje, edición y difusión internacional.

“No se trata solamente de toros embolados (con fuego), ensogados, acuchillados, con dardos o arrojados al agua, sino también de palomas, ratas, cerdos, gansos, ocas, caballos e incluso hormigas. La tradición bárbara es diversa y se extiende por toda la geografía española. Se baila, se bebe, se ríe, se celebra la vida de las gentes y la muerte de los animales, ante la complicidad callada de párrocos, entre oraciones y procesiones místicas”.

Así presenta el realizador Miguel Ángel Rolland el documental 'Santa Fiesta', que ha producido y dirigido. Nominado en 2004 a los Premios Goya al Mejor Cortometraje Documental por 'Aerosol', Rolland decidió un día hacer lo que sabe para combatir esa violencia, defender a sus víctimas y denunciar la complicidad de la Iglesia católica.

Junto al fotógrafo Kike Carbajal y un par de técnicos voluntarios, formó un “pequeño comando” que durante un año ha recorrido España para documentar la diversidad y arraigo de este horror. Su misión: infiltrarse como unos turistas más y hacerse invisibles.

El resultado de su trabajo es un largometraje documental que combina realización cinematográfica, captura sonora
 y documentación fotográfica, el retrato directo de algunas de las fiestas más extremas y representativas de cuantas se celebran en España a lo largo de un año. “No buscamos un punto de vista objetivo. Deploramos estas celebraciones en todo lo que tienen que ver con la tortura y muerte de animales. Pero queremos explorar más adentro, intentar meternos en el alma de sus gentes”.

¿Por qué se metió en este proyecto?

Ante todo, se trata de una inquietud que llevo arrastrando desde la infancia, cuando era espectador forzoso de estas atrocidades en las fiestas los pueblos, y luego en casa con las retransmisiones por televisión de las corridas de toros. Cuando decidí dedicarme al cine documental siempre me interesó abordar temas de impacto social pero nunca he podido poner en pie la producción de películas de este estilo, ya sea porque me rechazaban los proyectos en subvenciones o televisiones -imposibilitando la producción del film-, o porque yo mismo estaba demasiado ocupado sobreviviendo, haciendo propaganda para marcas y corporaciones. Así que, aprovechando un cambio de dirección profesional, atrapé el ánimo necesario para involucrar a un grupo de personas en una aventura que iba a llevar un año de salidas en secreto, asumiendo algunos riesgos físicos, pagando los costes de producción de mi bolsillo y con la aportación generosa de su trabajo hasta que se pudieran conseguir apoyos financieros.

¿Qué festejos han grabado?

El plan original eran 15 fiestas en un año, pero tuvimos que cancelar dos de ellas por problemas de logística y agenda, otra por miedo a vernos envueltos en una batalla campal -en el Toro Jubilo, como acabó sucediendo- y otra porque, sorprendentemente, corrigieron su actitud y no torturaron animales: el Judas de Robledo de Chavela. Así que son 11 fiestas: El 'Toro Enmaromado', en Benavente; los 'Bous a la Mar', en Denia; 'Correr los Gansos', en El Carpio de Tajo; la Suelta de Patos, en Sagunto; el Toro Embolado, en Amposta; Los Gansos de Lekeitio; el Toro de la Vega, en Tordesilla; Las Luminarias de San Bartolomé de Pinares; La Batalla de Las Ratas, en Puig; el Peropalo, en Villanueva de la Vera, y los Toros de San Marcos, en Ohanes.

¿Hay algún festejo que pueda considerarse el peor? el peor

Todos los son, porque yo veo todo este asunto como un festejo continuo, un país y una gente en una bacanal sin pausa de tortura, violencia, ruido y muerte. Así precisamente se va a reflejar en la película, que ofrecerá un recorrido visual sin pausa, como si se tratara de una única fiesta. Pero de lo más impactante es la piñata de los quintos, en Puig, que acaba derivando en un lanzamiento de ratas muertas en el que participan niños muy pequeños, y donde se amenaza y agrede a los fotógrafos y periodistas para que no se documente. Sin embargo, nosotros lo hemos filmado.

¿Qué es lo que más le ha impactado de las personas que cometían el daño o participaban de la crueldad?

Lo peor es que se trata de un abuso universal: participan todas las edades y todas las clases sociales. Es una especie de posesión sádica en la que la gente se convierte en seres inhumanos alimentados por la violencia, el grito, lo físico, con la excusa de la diversión, involucrando a niños y niñas que están indefensos frente a sus propios padres o las autoridades. Esa infancia expuesta a la tortura animal y al comportamiento de su familia es una semilla perversa y no hace falta ser muy listo para entender las consecuencias inmediatas en cuestiones como la delincuencia, el abandono escolar o la violencia de género.

¿Cómo lo han hecho, cómo se han infiltrado?

Se ha trabajado con un equipo mínimo en el que usábamos dos o tres operadores de cámara, un fotógrafo y un ayudante de producción. Diseñábamos una estrategia de filmación que a veces suponía largas esperas solo y escondido. Pretender pasar por turistas o frikis de la fotografía. Aún así, varias veces nos detectaron y tuvimos que marcharnos rápido.

¿Se han sentido en peligro?

El peligro y la amenaza han estado siempre presentes. Aparte de Puig -donde varios colegas fotógrafos nos explicaron que podíamos acabar linchados y sólo pudimos usar una cámara de tapadillo-, yo creo que el peor momento fue en el Toro de la Vega, en Tordesillas, donde me infiltré en el momento final del lanceo y tortura, y me gritaban y empujaban con los caballos. Pero lo filmé. En Amposta fuimos un poco ingenuos y nos identificaron a los dos cámaras y al fotógrafo, así que acabaron amenazándonos uno por uno, un grupo de chavales acompañados de un tipo muy violento, y en mi caso me tiraban piedras desde la grada según me marchaba. De nuevo la policía miraba para otro lado...

¿A dónde pretende que llegue su película?

Pues hay dos ambiciones. Una, digamos, creativa, como director de cine, que es conseguir un documental sólido y duradero que responda al reto de tratarse del primer largometraje de cine que retrata frontalmente la tortura animal en las fiestas españolas y la mano ejecutora: todos nosotros. Luego, desde el punto de vista social, la denuncia y difusión por todo el mundo de este holocausto. Incluso en la línea de flotación de ese turismo ignorante que viene a España buscando la barbarie pintoresca de los toros y los Santos en pueblos y capitales. Creo que la película puede viajar mucho, ya que se trata de un documental sin narración ni entrevistas: sólo imágenes, sonidos y músicas. Si conseguimos aunar estas dos ambiciones y entrar en festivales y cines de alcance, me sentiría muy feliz y orgulloso de mi trabajo.

¿Cree que si traspasa nuestras fronteras servirá de ayuda a esos 60.000 animales masacrados en España por diversión y en honor a vírgenes y santos?

Las primeras reacciones al proyecto y su contenido han sido de estupefacción y deseo de colaborar. Se está gestionando una comunidad internacional alrededor del proyecto que puede desencadenar el músculo necesario para la abolición de estos festejos. Creo que vamos a presenciar importantes cambios en el año 2016, que ojalá se convierta en el año de la Liberación Animal en fiestas y espectáculos.

¿Le gustaría que el Papa Francisco viera tu película?

No me lo había planteado pero, aún estando muy lejos de su persona y lo que su papel representa, estoy convencido de que sí la ve acabará llorando. Es un hombre inteligente y no va a necesitar mucho para captar su responsabilidad histórica.

¿Cuál es su mensaje a la Iglesia católica y a las personas de fe?

Acabad con este dolor. Una persona que haya leído la Biblia y los Testamentos, los escritos de místicos como San Francisco de Asís, una persona que ve a Dios en todas las cosas y en los animales entiende que la responsabilidad que le toca es el fin de esta barbarie. Deben exigir a su párroco, a su arzobispado y al propio Vaticano que lideren el fin de una fiesta de sangre y muerte. No creo en Dios, ni en Jesucristo ni en nada que se le parezca. Pero abrazo de corazón cualquier camino espiritual que conduzca a hacernos mejores y al amor. Todos los creyentes, cristianos o no, que no aceptan esa responsabilidad son unos traidores a su propia fe y merecen algo más que nuestro desprecio. Merecen ser juzgados y castigados con algo más que unos rezos exculpadores.

¿Cómo va su campaña de crowdfunding, cree que cumplirán con su objetivo?

La campaña es un enorme desafío, que va más allá de la financiación. Por un lado, es nuestro primer contacto directo con la que puede ser una audiencia internacional, y con una comunidad que trabaje unida para generar un cambio. Por otro lado, es un proceso maravilloso de empoderamiento que nos hace a todos y todas partícipes y facilitadores de un trabajo creativo que sólo puede existir desde la independencia financiera. Una vez cruzado el ecuador de la campaña hemos superado el 44% de un objetivo de 19,000$, y la verdad es que no es suficiente. Crear, producir y distribuir una película de cine documental es algo costoso y, a pesar de que mi astucia de productor pueda conseguir costos muy bajos, el sistema es el que es, y cuesta dinero. De hecho, necesitaríamos al menos 30,000$ para pagar sueldos y procesos, y algo peor: los impuestos. Pero uno ya sabe que este negocio es más bien un antinegocio y me bastaría con no acabar en un agujero que me impida empezar el siguiente proyecto.

¿Qué más les ha aportado esta campaña?

La campaña ha involucrado gente de más de 30 países, así como una cadena constante de mensajes, interacciones, ayudas que te colocan en un territorio humano mucho más feliz que el de las facturas y los IVAs. Contactar y sentir el apoyo de esas más de 300 personas ha sido un regalo inesperado, y creo que una semilla muy importante para lo que acaba de empezar.

¿Tiene intención de seguir por el camino emprendido, el de ser vehículo que transmita el sufrimiento sin voz de los animales?

Esto acaba de empezar. Alrededor de ‘Santa Fiesta’ vamos a crear un flujo de proyectos paralelos, puesto que desde su nacimiento sabía que iba a tratarse de un trabajo transmedia. Así que habrá espacio para el contenido editorial, el vídeo, la fotografía, los sonidos, el periodismo de datos, las artes visuales… A nivel personal no cabe duda de que seguiré trabajando por el bienestar y el cambio social de los seres no humanos.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

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