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¿Se recicla diferente en invierno y en verano?

Latas de refrescos

Elena Horrillo

Las personas somos seres de costumbres, aunque es innegable que esos hábitos también conocen de sus propios métodos y tiempos. Están las rutinas de los fines de semana y las de los días laborables, o las del invierno y la del verano, así que nos preguntamos: ¿cambian también nuestros hábitos de reciclaje de manera estacional? Ahora que acabamos de despedir el verano, ¿hemos modificado nuestra manera de reciclar o, por ejemplo, el tipo de producto que depositamos en el contenedor?

En España, en 2021, se enviaron a instalaciones recicladoras homologadas más de 1,5 millones de toneladas de envases domésticos de plástico, metal, brik, papel y cartón, un 5,3% más que en 2020. Todos estos envases que llegan a las plantas de selección de residuos, gracias a cuyo reciclaje se ha evitado la emisión de 2,05 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, cuentan sin pretenderlo mucho de los hábitos de consumo de los ciudadanos y cómo cambian estos en función de determinadas situaciones. 

Por eso, es curioso ahondar en esas cantidades totales para encontrar algunas peculiaridades. “Los residuos cambian en función de la época del año, pensemos que los residuos de envase van directamente ligados a los hábitos de consumo”, asegura Joan Mateu Barceló, jefe del departamento de Relaciones Institucionales y Comunicación de Tirme, la empresa concesionaria del servicio público de gestión de todos los residuos urbanos en Mallorca. Mateu pone un ejemplo muy sencillo de entender: las consumiciones de botellas de agua en verano en la isla. “No hay costumbre, como en otros lugares de España, de beber agua del grifo y la gente bebe muchísima agua embotellada. Así que en verano llegan sobre todo las botellas de PET y las de aluminio, de refresco”, explica. 

Otro componente importante, en un lugar turístico como Mallorca, es la llegada de viajeros y, por tanto, el aumento de los residuos. “Se nota muchísimo. Si nos vamos a época no estival, con poca afluencia de turistas, las entradas semanales de residuos están por debajo de las 400 toneladas de envases. En verano tenemos puntas de hasta 700 toneladas”, afirma Mateu. Algo que, como es obvio, no solo pasa con los envases y no en todos los lugares igual. En Sevilla, por ejemplo, sucede al revés porque, aunque la provincia recibe un buen número de turistas especialmente en primavera y otoño, en verano mucha de su población busca la playa. “Nosotros notamos, sobre todo en agosto, pero tanto en julio como en agosto un descenso en la cantidad de residuos recibidos. En julio de 2021 con respecto a junio hay una caída del 10% y en septiembre con respecto a agosto sube un 15%”, asegura Agustín Martínez de la Orden, director gerente de Aborgase, una planta de tratamiento de residuos en Alcalá de Guadaíra. 

Allí los hábitos de sus ciudadanos también se perciben en sus residuos, especialmente en una época muy especial para la ciudad. “En Sevilla notamos el cambio de producto de residuo cuando llega la feria; en la planta de envases entran muchas botellas verdes de refrescos de hacer rebujitos. De hecho las balas de PET —los montones en los que se clasifican los envases por tipo de material al salir de una planta de selección—, cuando llega la feria, toman cierta tonalidad verde”, ejemplifica Martínez de la Orden. 

Reciclaje creciente y selección de residuos más efectiva

En España cada vez se recicla más. Según el estudio Hábitos de la Población Española ante el reciclaje, realizado por Instituto Catchment para Ecoembes, el 82,9% de los encuestados afirman tener, de media, tres cubos en sus hogares. Una cifra que no ha dejado de aumentar en los últimos años; en 2015, eran un 72,5% los que afirmaban reciclar a diario. Gracias a los millones de envases que se enviaron a reciclar en 2021, se ahorraron 20,50 millones de metros cúbicos de agua y más de cinco millones de megavatios/hora de energía.

El reciclaje es la última etapa de un ciclo de los envases que comienza con el diseño y fabricación del envase, prosigue con su distribución y consumo y, tras la separación por parte de los ciudadanos, llega la recogida, selección y reciclado. La selección, llevada a cabo en alguna de las 97 plantas de selección que hay distribuidas por toda España, primero es manual, para retirar los materiales no aptos y los residuos más voluminosos, pero luego se emplean separadores ópticos que clasifican los envases en función de su categoría. De ahí se forman las balas prensadas que, una vez lavadas y secadas, pasan a las plantas de reciclaje. Allí, al verlas llegar, pueden ser capaces de deducir, por su color verde, los rebujitos que se han disfrutado en la Feria de Abril.

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