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Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre

Maha Hussaini

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Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Desplazado en la casa de un amigo, en Deir al-Balah, en el centro de la franja de Gaza, Bilal Abunahel pasa la mayor parte del día pintando en una habitación que ha convertido en galería de arte para las obras que ha creado durante los últimos dos años de ataques israelíes. El artista gazatí de 28 años es sordo y mudo. El dibujo es su único lenguaje, a través del cual da testimonio de los ataques, el desplazamiento y la pérdida que moldean la vida a su alrededor. 

“A pesar de la guerra, los desplazamientos repetidos y las dificultades de moverme de un lugar a otro en busca de refugio para mí y mis dibujos, intento en la medida de lo posible seguir creando, porque me permite liberar mis sentimientos, encontrar consuelo y distanciarme del ambiente de guerra”, contó el joven. 

Durante el primer año de ofensiva, los amigos de Abunahel le habilitaron una pequeña galería en una tienda de campaña, con la esperanza de aliviar su aislamiento y ayudarle a ganarse la vida dibujando retratos a cambio de una remuneración. Sin embargo, más tarde se vio obligado a cerrarla debido a graves carencias logísticas, sobre todo la falta de electricidad y de materiales básicos para dibujar, incluido el papel. Entonces, uno de sus amigos le ofreció una habitación en su casa, donde ahora dibuja en soledad, principalmente para sí mismo.