El Estado señala a Fraga por la matanza de Vitoria el 3 de marzo de 1976 y prepara un “reconocimiento” en el aniversario
El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha descubierto este lunes en Vitoria la placa que designa como “lugar de memoria” a la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga, donde el 3 de marzo de 1976 la Policía Armada disolvió a tiros una asamblea obrera con un saldo de cinco asesinados, una cuarentena de heridos de bala y decenas más de afectados. Martínez ha señalado la responsabilidad en los hechos del Gobierno “continuista” con el franquismo de Carlos Arias Navarro y Manuel Fraga, que era ministro del Interior y luego fundó el PP. Y ha adelantado, en conversación con representantes de las víctimas, concretamente con Juan Ibarrondo y Arturo Val del Olmo, que el Consejo de Ministros de este martes, justo en el quincuagésimo aniversario, tendrá algún tipo de “reconocimiento”.
Martínez, que ya había participado en dos aniversarios anteriores en nombre del Gobierno de España, se ha dicho “emocionado” por poder realizar oficialmente la designación de la iglesia de Zaramaga, a lo que se ha acompañado con un ramo de flores con los colores rojo y amarillo y el texto “Gobierno de España”. Es ya el cuarto punto en Euskadi que entra en esa lista después de la Eibar que declaró la II República en 1931, el puente Avenida de Irún, en la frontera con Francia, o la Gernika bombardeada por los nazis en 1937.
En una larga alocución sin papeles, ha señalado que el 3 de marzo de 1976 fue un hito en la historia de España que precipitó la llegada de un nuevo Gobierno frente al “continuismo” con la dictadura del primer gabinete de la parte “preconstitucional” del reinado de Juan Carlos I, al que ha llamado el Gobierno de “Arias-Fraga” en numerosas ocasiones. “Vitoria significó muchísimo. Al poco tiempo, cayó el Gobierno continuista de Arias-Fraga. Hizo posible que aquel Gobierno no continuara”, ha apuntado.
Ha contado, asimismo, que, siendo veinteañero, tuvo que organizar en su Almería natal actos en solidaridad con los obreros tiroteados en Zaramaga. Ha agregado que es esencial que las “nuevas generaciones” conozcan estos sucesos y que “la democracia no fue un regalo de las elites”, sino “una conquista de las clases populares”.
Como la iglesia, que será en el futuro un Memorial, no está reformada y acondicionada, el descubrimiento de la placa -que es de bronce y pesa 25 kilogramos- ha sido un mero acto simbólico. Ahora la custodiará el Ayuntamiento hasta que pueda tener un emplazamiento definitivo. En ella se alude a los “sucesos” de 1976. Las víctimas han insistido en que la terminología es importante. Ellas emplean términos como “masacre” o “matanza”.
Tras las palabras del secretario de Estado, Martínez ha tenido un breve encuentro con Val del Olmo e Ibarrondo, al que han asistido también la delegada en Euskadi, Marisol Garmendia, y la subdelegada en Álava, Mar Dabán. Ibarrondo, que había aplaudido el discurso, ha calificado de “interesante” lo sucedido, según ha trasladado a los medios de comunicación. En esa conversación, el representante del Estado ha señalado que “reconocimiento va a haber”. Se espera que el Consejo de Ministros de este mismo martes apruebe algún tipo de declaración. Las víctimas piden, igualmente, la desclasificación de todos los archivos, como sucedió recientemente con el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Martínez les ha expuesto todos los pasos dados por el actual Gobierno de España, incluyendo una partida de 0,6 millones para el Memorial. Asimismo, recientemente 29 víctimas o familiares de 1976 han recibido cartas con un reconocimiento como víctimas en aplicación de la normativa estatal, al igual que los fallecidos en Basauri y Tarragona en días posteriores en el marco de la ola de solidaridad que se desató. El secretario de Estado también los ha mencionado.
En el acto, han tomado la palabra también las autoridades locales. Para la alcaldesa, Maider Etxebarria, el templo fue “escenario de uno de los escenarios más trágicos” de la Transición, una “carga sangrienta” de la Policía Armada “franquista” contra los trabajadores. El diputado general de Álava, Ramiro González, el único que ha hablado en euskera, ha indicado que la memoria de Zaramaga tiene que ser un “bien común”, que “no se divide ni se apropia”. “Estos muertos son nuestros, de todo el pueblo de Vitoria”, ha clamado, parafraseando lo que se dijo en el funeral hace medio siglo. Por error, el secretario de Estado se ha referido a él como “diputado regional”. El rey Felipe VI y Pedro Sánchez también se han equivocado con él en las últimas visitas que han realizado.
La consejera María Jesús San José, titular de Justicia y Derechos Humanos, ha avisado de la “corriente reaccionaria” que recorre Europa y de la relevancia de no olvidar conquistas laborales. El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha asistido en silencio, como buena parte del Gobierno local de Vitoria, cargos de la Diputación y un puñado de vecinos curiosos de Zaramaga. El espacio estaba custodiado por varias furgonetas de la Ertzaintza.
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