El PSOE de Sevilla empuña sus galones de invicto en unas generales para lanzar la campaña “definitiva” de Pedro Sánchez
En la Galería de la Academia de Florencia, frente a la mirada impávida del David, las esculturas de los Esclavos de Miguel Ángel luchan por escaparse del mármol al que pertenecen. Esta es la imagen hoy del PSOE tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que murieron 69 personas y quedaron cientos de heridos.
Los socialistas siguen de luto por la tragedia, pero la proximidad de la campaña electoral les obliga a forcejear para salirse de la piedra del pesimismo. Las primeras encuestas que ha hecho el partido tras el accidente de Urda no perciben un trasvase de votos del PSOE a otros partidos, pero sí un “enfriamiento” del electorado progresista, “letal” para sus expectativas.“El pesimismo desmoviliza a la izquierda”, sentencia un veterano dirigente andaluz.
El PSOE es un partido ciclotímico y el estado anímico de su tropa lo es todo en una contienda electoral como la que se avecina. Es la diferencia entre la victoria y la derrota. “El ánimo de los militantes y de los simpatizantes del partido es ahora como el de todos los españoles, es complicado para nosotros. Los socialistas estamos en duelo, en shock por este impacto. Pero uno se levanta y continúa, y en eso estamos”, reflexionaba este viernes el vicepresidente del Congreso y número uno en la candidatura por Sevilla, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
El próximo jueves, Pedro Sánchez arrancará en Sevilla la campaña electoral “definitiva”. La estratega principal es María Jesús Montero, secretaria general del PSOE andaluz, que estos días busca desesperadamente cómo recuperar el pulso de su tropa. “La dimisión del ministro Óscar Puente era necesaria y su discurso de despedida nos devuelve la épica de la política. Necesitamos la épica para ganar unas elecciones que son constituyentes: o el modelo social de Austria o la motosierra de Argentina. En nuestra gente sí ha calado que estos comicios son definitivos y a eso nos agarramos”, explica un dirigente y candidato por Sevilla.
Sevilla es la cuna de un socialismo que ya no existe, el que personalizan Felipe González y Alfonso Guerra -hoy en las antípodas del secretario general-, pero también es el origen del sanchismo y de la “épica del perro”, como llaman algunos al resurgir del líder del PSOE enfrentado a la vieja ortodoxia del partido.
Sánchez siempre ha vuelto a esta plaza, no sólo por su alto valor simbólico, sino porque los números son clarividentes. Es la única provincia de Andalucía -otrora bastión socialista, hoy territorio de Juanma Moreno- donde el PSOE fue primera fuerza en las elecciones generales de 2023. Aquí se juegan 12 escaños en el Congreso, cinco fueron para los socialistas, cuatro para el PP, dos para Sumar y uno para Vox.
El PSOE de Sevilla sigue siendo la agrupación con más militantes de España y su vitola de líder invicto en unas generales, pese a la hegemonía actual del PP de Moreno, le confiere cierta autoridad moral dentro del partido. También un exceso de compromiso de cara a los próximos comicios, donde confían mantener los cinco escaños que ahora tienen. “Los sevillanos nos sentimos líderes en el ámbito provincial. También lo somos en cuanto a propuestas, iniciativas y trabajo”, dice Gómez de Celis, cuando le preguntan si se ven capaces de defender su primera plaza.
Fuentes de la dirección federal del PSOE aseguran que cualquier posibilidad de victoria para la izquierda el próximo 29-N “pasar por una participación superior al 70%”. La sorpresiva remontada de 2023, cuando Sánchez se quedó a dos puntos del PP, tuvo un 66,5% de participación en España, y fue casi tres puntos superior en Sevilla (68,74%). El resultado de los socialistas en esta provincia también se colocó por encima de la media nacional, un 36,6% del escrutinio -tres puntos por encima del PP-; por delante de Barcelona (35,7%), que aportó 13 escaños al Congreso.
La izquierda siempre ha esgrimido la participación en unas elecciones como parte de su fuerza vital. Y lo sigue haciendo, aunque los resultados de los últimos comicios andaluces, hace apenas cinco meses, demostraron que con una movilización extraordinaria para unas autonómicas en solitario (un 64,8% del escrutinio) el PP de Moreno revalidó su mayoría, 19 puntos por delante del PSOE de Montero, y alumbró un Gobierno de coalición con Vox. “Hay una diferencia histórica en el comportamiento de voto entre unas autonómicas y unas generales”, avisa Gómez de Celis. “Si votase el 100% sacaríamos mayoría absoluta”, remata.
Los socialistas sevillanos sacan músculo, prevén contar con todos los exdirigentes que se ofrezcan a hacer campaña, desde el expresidente de la Junta Manuel Chaves hasta Susana Díaz. Sánchez hará varias paradas en Andalucía, la comunidad más poblada y con 60 escaños en el Congreso, y sus ministros se volcarán aquí en la última semana antes de acudir a las urnas.
La gran diferencia de estos comicios respecto a los de 2023 es la solidez del bloque conservador PP-Vox y la segmentación de los partidos a la izquierda. En Andalucía se presentan cuatro papeletas progresistas: PSOE, Frente Amplio, Adelante Andalucía y Podemos. Una vez, hace casi una década, los tres últimos concurrieron bajo el mismo paraguas.
En Sevilla, la implantación territorial de IU en la Sierra Sur, en la capital y en algunos pueblos de la comarca puede garantizar al menos un escaño a la coalición que hoy ocupa el sitio de Sumar (dos diputados en 2023). Los socialistas no descartan que Adelante logre entrar en el Congreso tras su éxito en las andaluzas, donde cuadruplicaron su resultado.
La irrupción de la izquierda territorial no es algo que le preocupe mucho al PSOE andaluz, al contrario: argumentan que esto está pasando en todos los territorios de España (Bildu, BNG, ERC, Chunta...) y les homologa con ellos. “Nos beneficia más que nos perjudica, porque es una izquierda a la que nosotros no llegamos, concentrada en las ciudades y con mucho tirón en redes sociales. José Ignacio García [líder de Adelante] es el Gabriel Rufián andaluz y eso nos suma, no nos resta”, dice un candidato socialista.
El PSOE de Sevilla, que hoy comanda el presidente de la Diputación, Javier Fernández de los Ríos, anda a estas horas buscando el espacio del primer mitin de Sánchez en campaña. Se han topado con la rechazo del Ayuntamiento de la capital a alquilarles el centro deportivo de Pino Montano, un barrio obrero tradicionalmente de izquierdas, que siempre ha respondido muy bien a la llamada de los socialistas.
El Gobierno de Moreno tampoco les ha cedido el antiguo pabellón de la Navegación, en la Isla de la Cartuja, porque está inhabilitado temporalmente. Lo más probable es que se decanten por el auditorio del Palacio de Exposiciones y Congresos (Fibes), con asientos para unas 2.500 personas, que es el aforo que están buscando.
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