La democracia participativa combate la desafección política entre los niños, según un estudio

La desafección política, ese concepto que trata de describir la creciente desconfianza y el distanciamiento entre la ciudadanía y sus representantes en los últimos años, se puede combatir. Y se puede combatir, digamos, como otras tantas cosas, si se coge a tiempo, si se educa. Un proyecto piloto de democracia participativa destinado a chicos y chicas de entre 10 y 12 años del último ciclo de educación primaria (5º y 6º) ha demostrado que los niños participantes sienten una mejora en la percepción de sentirse escuchados y tenidos en cuenta, así como en la confianza que tienen en su ayuntamiento. Igualmente positivos son los resultados sobre el conocimiento de la política local.

“Se observa cómo les ha gustado la experiencia, han aprendido, se han sentido con libertad para decir lo que opinaban, consideran que este proyecto servirá para mejorar sus respectivos pueblos y conocen mejor su municipio tras haber participado en el mismo. Estos resultados y la evaluación tan positiva muestra la buena acogida que tiene este tipo de proyectos dentro de la población infantil, quienes disfrutan y aprenden expresándose en sociedad y teniendo un papel activo en la misma”, según se recoge entre las conclusiones del proyecto.

La evaluación completa del Ágora Infantil, cuyos primeros resultados ya avanzó eldiario.es/andalucia hace unos tres meses y que han llevado a cabo alumnado y profesorado de la Universidad de Huelva y de la Universidad de Málaga, señala que el proyecto ha provocado un cambio en el alumnado que sí ha participado activamente en el mismo (denominado 'grupo diana'), en comparación con el alumnado del 'grupo control' (de características similares al 'grupo diana' en cuanto edad, curso, colegio y localidad), que en general no ha mostrado diferencias para las variables medidas en los mismos tiempos que el grupo diana.

En la evaluación participaron 369 niños y niñas (224 del 'grupo diana' y 145 del 'grupo control'). Si bien el alumnado contaba en general con conocimientos de política local a priori, tras el proyecto estos conocimientos aumentaron en el 'grupo diana', especialmente en lo referido al uso del dinero público y al conocimiento del nombre del alcalde.

Empoderar a los más jóvenes a través de la construcción colectiva

De acuerdo con los resultados obtenidos se puede afirmar que el proyecto Ágora ha alcanzado sus objetivos (construir un proyecto de participación destinado a niños y niñas; empoderar a los más jóvenes a través de la construcción colectiva de una iniciativa concreta para el municipio; obtener conocimientos y aprendizajes desde la experiencia práctica concreta; y acercar la administración municipal a los niños y niñas del lugar) y ha mostrado “la eficacia de este tipo iniciativas participativas para en muy poco tiempo (cinco sesiones de trabajo) potenciar un amplio abanico de habilidades, conocimientos y actitudes en adultos y jóvenes”, señalan las universidades en el documento evaluativo.

Mientras en Andalucía se saca del cajón el anteproyecto de Ley de Participación Ciudadana, aprobado en julio de 2014 y que ahora trata de rescatar Izquierda Unida, “los resultados y la evaluación tan positiva muestra la buena acogida que tiene este tipo de proyectos dentro de la población infantil, quienes disfrutan y aprenden expresándose en sociedad y teniendo un papel activo en la misma”.

Las sesiones de trabajo, basadas en técnicas participativas, tuvieron lugar en los colegios, en horario escolar, desde el mes de enero al mes de mayo de 2015, en siete municipios andaluces: Ardales, Archidona, Casabermeja, El Burgo y El Secadero de la provincia de Málaga, Puente Genil (Córdoba) y Trigueros (Huelva).

En el caso de los adultos los resultados son igualmente ilustrativos de la calidad y la eficacia de la intervención llevada a cabo, según la evaluación del proyecto. Tanto el personal docente como el equipo político considera que el proyecto es útil para el centro educativa y el Ayuntamiento, que los alumnos han aprendido mucho, pero también ellos como instituciones.

Podría decirse que quienes han participado en el proyecto Ágora infantil expresan tener un mayor conocimiento de su propio territorio, se han sentido libres en las deliberaciones, encuentran que el proyecto supondrá un beneficio para su pueblo y manifiestan haber aprendido con la experiencia. Además, están bastante satisfechos/as tanto con las personas que han dinamizado las sesiones, como con el personal técnico del ayuntamiento que ha participado en el proyecto. Igualmente, valoran de forma muy positiva la experiencia.