Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

El feminismo como coartada

Natalia Salvo

0

Sobre este blog

El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Hay palabras que, de tanto repetirse, corren el riesgo de vaciarse. Igualdad es una de ellas. Feminismo, también. Cuando un concepto que nace de la experiencia histórica de la desigualdad y del esfuerzo colectivo por corregirla se convierte en eslogan, en arma arrojadiza o en cortina de humo, deja de cumplir su función pedagógica y transformadora para convertirse en otra cosa: en coartada.

El feminismo no es un accesorio discursivo ni un recurso táctico para erosionar al adversario. Es una teoría política con más de tres siglos de pensamiento, una práctica social sostenida por millones de mujeres y un corpus jurídico que ha contribuido a ensanchar la democracia. Es, sobre todo, una ética pública: una forma de mirar la realidad que pone el foco en las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres y propone herramientas para desmontarlas.

Por eso resulta preocupante observar cómo, desde hace tiempo, determinadas formaciones políticas que en su práctica cotidiana han demostrado un compromiso ínfimo con la igualdad —en presupuestos, en prioridades legislativas, en la composición de sus equipos, en su cultura interna— apelan al feminismo en debates muy concretos, muy mediáticos, para enmascarar otras cuestiones de mayor calado. No lo hacen desde la convicción, sino desde la oportunidad.