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Análisis

Año y medio de Vox en las Cortes de Aragón: Los lunes al sol (y los demás días, también)

De izda a derecha, David Arranz, Marta Fernández y Santiago Morón

Conrad Blásquiz

Zaragoza —

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En la primera reunión de la cumbre de partidos y agentes económicos y sociales de Aragón que se celebró en abril de 2020, todos coincidieron en la necesidad de aprobar un plan de medidas urgentes contra los destrozos provocados por el covid. El consenso de lo que iba a ser la futura Estrategia de reconstrucción económica y social de la comunidad duró unos días, hasta que Vox se descolgó por sorpresa y decidió, al parecer, tras la llamada de sus jefes de Madrid, abandonar las reuniones echando por tierra la posible unanimidad. Esa ha sido la estrategia seguida por el partido de ultraderecha desde que se estrenó en la política aragonesa hace año y medio: seguir a pies juntillas las directrices marcadas por la dirección nacional y trasladar a la Cámara autonómica debates nacionales ajenos a Aragón.

Igualmente, Vox ha bloqueado todas las declaraciones institucionales de rechazo a la violencia contra la mujer. La última es la del 8-M de este año, cuando ha impedido la firma de una declaración conjunta de la Cámara de apoyo a la igualdad de la mujer. 

En su lugar, la formación de Santiago Abascal en Aragón, que felicitó las Navidades con una imagen del pesebre escoltado por la silueta de una pareja de la Guardia Civil con tricornio y capa, ha ido por libre promoviendo sin éxito declaraciones tan exóticas como la defensa del legado de los Reyes Católicos, una propuesta que también presentó en otros parlamentos autonómicos, y la reivindicación del Día de la Hispanidad. Sin olvidar la petición de un minuto de silencio contra “la violencia intrafamiliar” o su reclamación de introducir la enseñanza de la caza en las escuelas (también lo propuso en Andalucía).

Según datos recabados por el Diario.es Aragón, Izquierda Unida, con solo un diputado, lleva la delantera con claridad a los tres parlamentarios de Vox en el número de iniciativas presentadas en esta legislatura. El único diputado de IU, Álvaro Sanz, ha desarrollado una frenética actividad en su trabajo parlamentario y ha promovido hasta ahora 232 iniciativas, entre Interpelaciones (9), Proposiciones no Ley (51), solicitudes de comparecencia de miembros del Gobierno (8) y 164 preguntas. Vox es el farolillo rojo de la tabla en el singular ranking de actividad de los partidos de oposición con un total de 181 iniciativas. Ciudadanos ha impulsado 770 iniciativas y el PP, 1380.

Los datos demuestran que una parte importante de las iniciativas de los tres diputados de Vox son calcadas a las que presenta el partido en otras autonomías y, por tanto, apenas tienen que ver con la situación de Aragón. Se trata, afirman fuentes de otros grupos, de obtener rentabilidad con el mínimo esfuerzo posible. “En las instituciones ni trabajan ni ayudan a mejorar las vidas. Estamos acostumbrados a sus iniciativas prefabricadas de Madrid.”. Es el balance que hace Podemos en sus redes sociales sobre la actividad de Vox en las Cortes. 

El ‘circo’ en el hemiciclo

El año y medio de legislatura transcurrido hasta ahora está salpicado de innumerables situaciones surrealistas protagonizadas por los tres diputados de Vox, aunque principalmente por David Arranz, abogado de profesión, quien en sus apariciones públicas ha utilizado expresiones a menudo mucho más beligerantes e incendiarias que sus compañeros de escaño. 

Hay numerosos ejemplos de este circo: “No es comprensible que nos confinen en nuestras ciudades mientras miles de inmigrantes llegan a nuestro país, muchos infectados, estén desbordando toda previsión y recursos y están siendo alojados en hoteles de lujo”, llegó a afirmar Herranz durante el debate de una iniciativa parlamentaria, palabras que provocaron la reacción airada del resto de grupos, que le acusaron de “xenófobo”. El posterior cruce de acusaciones se zanjó con el plante de los tres diputados ultras, que abandonaron el pleno en protesta, no sin antes santiguarse y decir “amén” en voz alta, obligando al portavoz de Podemos, Nacho Escartín, a suspender momentáneamente su intervención. 

También fue Herranz quien escribió en su cuenta de Twitter en agosto pasado: “¿A partir de cuánto ha de cobrar un negro u hombre de color, para los ofendiditos, para no considerarse racializado?”. El tuit iba acompañado de una alusión al asesor de la consejería de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón. Antes, en julio, Arranz publicó otro mensaje en el que animaba a la violencia tras difundir el vídeo de una agresión con el comentario: “Da gusto ver a la juventud patriota haciendo deporte... ¡autodefensa!”. En las imágenes se apreciaba cómo un hombre golpea con brutalidad a otra persona enmascarada hasta el punto de tumbarlo en el suelo y dejarlo en estado de inconsciencia. Ese tuit le costó la portavocía del grupo en las Cortes, que fue asumida por Santiago Morón, médico de profesión, más conciliador en su tono y en sus formas, igual que Marta Fernández, la tercera del grupo,  

Morón vivió en primera persona otra situación grotesca cuando Herranz no estaba en el hemiciclo en el momento de debatir una iniciativa del propio Herranz sobre Educación Infantil. Morón, que se encontraba en ese instante en el salón de plenos, optó por salir al pasillo y no cogió el testigo de su compañero de escaño en la defensa de la proposición no de ley. Transcurridos unos minutos de cortesía, se pasó a otro punto en el orden del día.

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