“Tiene que venir alguien con 15 años por delante para la remodelación del Museo de Cuenca”

Jose An. Montero/ Las Noticias de Cuenca

Magdalena Barril nació en Madrid de familia aragonesa y catalana. Sus comienzos profesionales ya estuvieron ligados a Cuenca. “Tras un año de prácticas en el Museo Arqueológico Nacional mi primer trabajo remunerado fue haciendo el inventario epigráfico de la provincia de Cuenca”.

Fue directora del Museo de Altamira y llegó al Museo de Cuenca en 2014 procedente del Departamento de Protohistoria y Colonizaciones del Museo Arqueológico Nacional, tras participar en su renovación completa. Hace unos días, solicitó la jubilación anticipada del Cuerpo Facultativo de Museos con la generosa intención de que el nuevo director pueda participar desde el primer momento en el proceso de renovación completa del museo provincial. Antes de regresar a Madrid, tras algo menos de cinco años al frente del Museo de Cuenca, repasamos con Magdalena Barril el tiempo vivido en Cuenca.

Con un poco de tristeza en el rostro, nos dice que cree que las instituciones no han cumplido con las expectativas de renovación del museo que le hicieron venir a Cuenca. A pesar de todo, ha conseguido importantes logros al frente de la institución como la inauguración y consolidación de la Sala de Princesa Zaida, en la que actualmente se expone la muestra de Óscar Pinar, como antes lo hicieron muestras tan interesantes como la dedicada a Pedro Mercedes, la de Arte Pastoril o la que recientemente llevó por título ‘La Tira de Sorpresas. Novedades del siglo XXI en el Museo de Cuenca“, de la que se siente especialmente orgullosa.

Nos habla de Francisco Suay, fundador de este museo, quien 1974 “consiguió que todas las administraciones públicas del momento se pusieran de acuerdo para crear este museo. Ya desde el principio es un museo muy rico con unas colecciones fantásticas”. Resalta la importancia de esta institución que es sobre todo un museo de la identidad del territorio, porque la gente que lo habita ha ido variando, pero el territorio está siempre. Se confiesa fascinada por la rica historia de la provincia, “Cuenca es una provincia muy interesante porque hay una parte del mundo ibérico y otra del mundo céltico, tanto en esa época como en época medieval están conviviendo dos culturas emparentadas”. 

Como es lógico, muchas de las piezas que se muestran en el Museo de Cuenca están guardadas en almacenes o en sitios donde tienen poca visibilidad. “En estos momentos el Museo Cuenca cuenta con unas ochocientas mil piezas en relaciones de listados, aunque muchas de ellas son fragmentos, de las cuales se encuentran expuestas apenas dos mil quinientas. Es posible que no sea ni el tres por ciento”

 

Dinamización del espacio

Su dedicación al Museo de Cuenca durante estos años la ha llevado a dinamizar mucho este espacio, aunque mucha gente piense que el museo está cerrado, pero siempre ha estado haciendo cosas. “Lo que sí he intentando hacer es algo sistemático y metódico. Me gusta acompañar las conferencias con gente relevante acompañadas con piezas que no están en exposiciones”. También destaca la recuperación de la sala de exposiciones temporal, en la que actualmente exponen los estudiantes de la Escuela de Arte. 

Nos cuenta las razones por las que ha decidido jubilarse anticipadamente: “Me da pena haber tomado la decisión. Pero he hecho un cálculo del tiempo que me quedaría antes de jubilarme por edad y pienso que es más conveniente que venga alguien con quince años por delante para ejecutar el proceso de remodelación completa del Museo de Cuenca que estaría valorado en unos trece millones de euros”. 

Parte del trabajo técnico está realizado, pero aún queda mucho trayecto que recorrer. “Los técnicos que ahora nos marchamos”, pues también se jubila en los próximos días el arqueólogo Juan Manuel Millán, “dejamos hecho el plan de necesidades, el proyecto museológico, pero para hacer el plan arquitectónico, incluyendo el plan arqueológico, el concurso público, el proyecto con el discurso expositivo museográfico completo, las piezas que hay que restaurar y la ejecución de las mismas pasará más de una década”.