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El cineasta Albert Serra reflexiona sobre el poder de las máquinas en Venecia

EFE

Roma —

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El cineasta Albert Serra invita al público a reflexionar sobre el cambio cultural de las sociedades modernas, donde las máquinas tienen cada vez mayor importancia, con su obra “Catalonia in Venice. Singularity” que expone en la 56ª Bienal de Arte de Venecia.

Se trata de un evento colateral que se puede ver en la ciudad de los canales de la mano del Institut Ramon Llull y que pretende despertar en los espectadores el deseo de analizar la pérdida de autonomía cedida a las máquinas y a los dispositivos modernos.

Su trabajo, comisariado por Chus Martínez, se compone de una gran instalación audiovisual que se proyecta en cinco pantallas, cuatro de ellas de tres horas de duración y una un poco más corta, explicó Serra.

“Es una instalación que parte de un punto inicial que muestra un poco el mundo de hoy en día, donde las máquinas y los dispositivos empiezan a tener una importancia cada vez mayor en nuestras vidas”, explicó hoy Serra a Efe.

Así, tomando como punto de partida este aspecto, el realizador de “Honor de Cavalleria” (2006) desarrolla varias historias que recrean “cómo hemos llegado, cuál ha sido el recorrido en los últimos tiempos para llegar a la pérdida de la centralidad del cuerpo como medio básico de relación”.

En “Singularity” aparecen varias historias que fundamentalmente describen dos industrias, la de la minería, concretamente “la de la búsqueda del oro en los años treinta” y la industria de la prostitución.

Grabadas en Irlanda y en Lérida, con la ayuda de la Fundación Sorigué, estas narraciones van envolviendo al público en un mundo de diálogos, de sentimientos profundos y de relaciones intrincada y elocuentes.

Para Serra, las distintas pantallas constituyen “ideas que están en fuga y que no vuelven”, que son lanzadas igual que ocurre en el siglo XXI.

“En una película no puedes lanzar ideas que no vuelven, tienes que ser más homogéneo, pero en estas cinco pantallas sí es posible. La instalación permitía eso, fugas de diferentes historias, de diferentes personajes a partir de este origen de la industria de las minas y de la prostitución alrededor de las minas”, comentó Serra.

Para la grabación de estas cinco cintas, el cineasta ha contado con actores no profesionales, porque estos permitían que sus propios roles evolucionaran con mayor libertad.

“Cuando trabajas con un actor, este ya se construye el personaje en su cabeza, por propia deformación profesional, antes de actuar, pero con este tipo de gente el personaje se hace al momento, porque no tienen la metodología. Van creciendo a medida que vamos rodando, se van moldeando. No hay premeditación, no hay cálculo”, aseguró.

Además, como aspecto interesante, Serra ha creado sus personajes de ficción “todos homosexuales, tanto hombres como mujeres”, una connotación con la que quiere simbolizar el poder de las máquinas, autónomas, en un mundo en el que los seres humanos “no se pueden reproducir”.

La exposición se completa con una publicación de 32 páginas editada conjuntamente por el Institut Ramon Llull y la revista Mousse, que será distribuida de forma gratuita.

La Bienal de Arte de Venecia presenta hoy los 89 pabellones nacionales que forman parte de la edición número 56 de este evento, que cumple 120 años y que abrirá sus puertas al público el 9 de mayo hasta el 22 de noviembre bajo el nombre “Todos los futuros del mundo”.