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La nueva vida del Libro de los Muertos llega a Sevilla

EFE

Sevilla —

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Tres mil años después de que los antiguos egipcios lo realizasen, una parte de “El Papiro de Ani”, la versión del “Libro de los Muertos” más importante del antiguo Egipto, se puede contemplar en Sevilla, todo un lujo para quien quiera ver de cerca la reproducción en facsímil de una joya diseñada palmo a palmo sobre el original.

Ese original se encuentra custodiado en el British Museum de Londres, pero la empresa CM Editores se encargó de reproducirlo con una fiabilidad del cien por cien, y ahora ha hecho posible que llegue a la capital andaluza una de sus láminas, “El juicio de Osiris”, que se puede ver en la exposición ‘Descifrando el Antiguo Egipto: Tutankhamón, en el Museo Casa de la Ciencia.

La empresa que lo ha hecho posible tiene su sede en Salamanca, es experta en la reproducción documental de códices o mapas y desde luego no tiene una tarea sencilla, como explica a Efe su director, Daniel Díez, ya que la edición de este libro la tenía marcada hacía 20 años, para sacar un texto destinado a “ayudar a los difuntos a superar el juicio de Osiris”.

De hecho, “El Papiro de Ani” es una joya tanto de la egiptología y del arte en general, con una escritura jeroglífica realizada en papiro pintado a mano, de 23,6 metros de longitud, y con viñetas de las 37 secciones de 60 centímetros de largo y 40 de ancho, y con una historia para casi olvidar, ya que “cuando se encontró en 1888 era un rollo”, pero lamentablemente dejó de serlo.

En 1888 y por encargo del British Museum, Ernest Wallis Budge adquirió el papiro original que durante siglos había reposado en la Tumba de Ani en Tebas, Egipto, y lo trasladó a Londres, pero lo cortó en 37 hojas de uniforme longitud para facilitar su manejo en el Museo Británico.

Esta joya se remonta al año 1250 a.C. aproximadamente, durante la Dinastía XVIII con viñetas que relatan el tránsito de dos mortales: Ani, escriba y alto cargo de la época, y su esposa Tutu, sacerdotisa de alto rango, según indican las joyas con que aparece representada, hasta llegar al juicio de Osiris.

“Es un libro que representa todo lo que ver con los egipcios y el más allá, en el que se ve, por ejemplo, el pesado del corazón, porque para una persona merecer la eternidad, su corazón no podía pesar más que una pluma de avestruz”, explica Díez.

Si la balanza permanecía en equilibrio significaba que el difunto había llevado una vida ejemplar, tras lo que Anubis lo llevaba hasta Osiris y podía encontrar su sitio en el más allá, con lo que se convertía así en maa-kheru, que significa “reivindicado” o “justo de voz”, todo ello “en un concepto de juicio final que inventaron los egipcios, y que ha penetrado en las demás culturas, y en casi todas las religiones”.

Con todo, salió adelante “todo un reto, porque lo hemos reproducido sobre papiro auténtico original, con toneladas de papiros traídos desde Egipto y nadie había podido imprimir hasta ahora con esa calidad, con una fidelidad total, porque incluso cada roto, cada agujero es idéntico”.

“Es una obra maestra de la historia de la humanidad, y hemos conseguido que más gente pueda acceder al facsímil y conocer una cultura que nos sigue fascinando, tras algo que ha sido un reto desde todos los puntos de vista”.

Esa fascinación se puede ver de cerca en una exposición que, a través de paneles, piezas originales, réplicas, audiovisuales y paneles interactivos, explica los aportes científicos y avances culturales de la civilización egipcia en temas como arquitectura funeraria, escritura jeroglífica, agricultura, astronomía, medicina o momificación, entre otros.

Ahora “El libro de los muertos” toma vida de nuevo mediante el exhaustivo trabajo de reproducción realizado por Daniel Díez y su equipo, para poder disfrutar a simple vista de una obra fascinante que ilustra la historia de Egipto y la manera de pensar, el conjunto de creencias y la vida cotidiana de una cultura que tanto influyó en los judíos, griegos, romanos y finalmente en la Europa cristiana.

Fermín Cabanillas