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Valeria Castro: “Las administraciones no entienden cómo funciona la industria del videojuego y sus necesidades”

Valeria Castro

David Sarabia

“Queda mucho por hacer y el camino va a ser largo y tedioso, pero tiendo a ser optimista”, dice Valeria Castro (Montevideo, 1988) al hablar del machismo que impregna parte del sector de los videojuegos. El acoso que sufren muchas mujeres es un problema que no consta oficialmente en ningún archivo, salvo el de Internet, y que solo suele ser denunciado por las que lo padecen. El colectivo TodasGamers, la periodista Marina Amores y muchas otras chicas gamers e incluso periodistas especializadas están, por desgracia, acostumbradas a lidiar con ello.

Castro está en un sin vivir estos últimos días. Acaba de ser nombrada por la Junta Directiva de DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento) como su presidenta y las reuniones, las citas y los problemas de agenda hacen mella en el planning habitual de sus jornadas. Ahora compaginará su labor al frente de Platonic Games, la empresa de videojuegos para móviles que ella misma cofundó en 2015, junto al máximo cargo en la Asociación.

“Está siendo una locura: el nombramiento estaba pensado que se hiciera público la semana que viene”, dice con la respiración entrecortada. Se acaba de bajar de un autobús y se dirige a paso ligero hacia otra reunión más. En ese momento descuelga el teléfono y atiende la llamada de eldiario.es, que charla con la primera mujer en la historia que preside DEV.

Antes de nada, ¿qué es DEV y por qué es importante su nombramiento?

DEV es una asociación de empresarios. Lo que se pretende es que represente los intereses de las empresas españolas que desarrollan videojuegos. Los videojuegos crean trabajo, crean riqueza y generan propiedad intelectual. Todavía a nivel burocrático y administrativo no se les hace mucho caso, así que el DEV pretende ayudar tanto hacia arriba como hacia abajo: hacia arriba para que se nos escuche y hacia abajo para intentar que la industria crezca más y más sana.

El cargo de presidenta es totalmente representativo. La presidenta no tiene ningún tipo de privilegio ni remuneración, ni más peso que el resto de cargos de la Asociación. Es verdad que los presidentes anteriores han podido ensuciar un poco la imagen del DEV pero no es que el DEV haya hecho nada malo, así que me gustaría tratarlo de forma independiente [tanto Luis Quintans como Ignacio Pérez Dolset terminaron dimitiendo: el primero por ser acusado de impagos al frente de su exempresa, BadLand Games, y el segundo al estar imputado en la Operación Hanta por un supuesto desvío de 67 millones de euros de ayudas públicas].

En España existe otra asociación, la AEVI (Asociación Española de Videojuegos).

AEVI representa a la industria en general con todo lo que incluye, como distribuidoras, entidades... No hay empresas. El DEV lo que hace es representar única y exclusivamente a las empresas desarrolladoras de España, ni siquiera son internacionales.

¿Se ha fijado ya alguna meta a cumplir dentro de la Asociación?

Vamos a intentar tener presencia en todas las Comunidades Autónomas, vamos a intentar hablar con todos los estudios, los pequeños, los grandes y los medianos, ver cuáles son las necesidades de cada uno y en esa línea tomar las decisiones más apropiadas. Esto es lo que más me interesa a corto-medio plazo. Y también necesitamos más inversión extranjera, tanto privada como pública; y nacional. Necesitamos tantas cosas que podría estar hablar contigo un buen rato.

En los últimos meses, el DEV ya ha intentado iniciar una especie de proceso de apertura y de diálogo abierto con los desarrolladores españoles, y creo que deberíamos empezar por ahí. Somos una industria muy joven.

¿Es cierto que existe una desconexión entre las administraciones y la industria de los videojuegos?

El problema es que hay un cambio generacional tremendo. Y que en las administraciones, quieras que no, existe todavía un perfil que no entiende cómo funciona la industria del videojuego y las necesidades que tiene. Quizá a día de hoy están entendiendo el potencial, algo que ya ayuda mucho, pero necesitamos que vean todo lo que pueden ayudarnos a crecer, igual que hacen con la industria del cine por ejemplo.

Comunicación directa desde luego que no hay, y de hecho creo que es la función de DEV a día de hoy. A ver si lo conseguimos. Habrá que dinamizar un poco la comunicación entre todas las empresas que ya existen y analizar posibles necesidades. Las conclusiones van a ser las de siempre, que falta dinero, y por tanto hay que intentar motivar la financiación a todos los rangos posibles.

El número de hombres y mujeres que juegan se ha igualado en los últimos años, llegando prácticamente al 50/50. Sin embargo, sigue existiendo un acoso machista a las mujeres en determinados títulos o géneros. ¿Cómo se puede revertir esta situación?

Hay tantas cosas que arreglar... Yo tiendo a responder, y sé que parece lo obvio, que las cosas se cambian con educación. Esto pasa principalmente en juegos sociales en los que se juntan hombres y mujeres. Todavía hay un sector de la población masculina que no agradece que existan mujeres en ese mundo, y bueno, hacen ruido y molestan. Creo que por lo menos se está denunciando abiertamente y te iba decir que sin repercusiones, pero es mentira.

Es un proceso lento, hay que seguir denunciándolo, tanto nosotras como vosotros, y nos queda la esperanza de que las nuevas generaciones aprendan de los errores de las antiguas. Esto da para un debate entero.

Hace años la periodista Marina Amores tuvo que cancelar la segunda edición del Gaming Ladies por el acoso machista. Todas Gamers han visto varias veces cómo se metían algunos trolls en su canal y las insultaban...

Pensaba en Marina cuando hablaba de lo de las repercusiones. Queda mucho por hacer y el camino va a ser largo y tedioso, pero tiendo a ser optimista y creo que las cosas están mejor que hace cinco años. Y eso significa que vamos por el buen camino, así que a ver si lo mantenemos.

¿Es cierto que el sector está muy masculinizado? ¿Se le ocurre qué mecanismos se pueden llevar a cabo para atraer a las mujeres?

La visibilidad es bastante más importante de lo que parece. El que las futuras desarrolladoras de videojuegos puedan ver referentes en prensa o en la televisión lo considero trascendental. Y cosas como que ahora yo esté de presidenta pueden parecer una tontería, pero están muy bien.

Hay muchas mujeres profesionales en la industria, lo que pasa es que no se las conoce. Así que hay que darles visibilidad. A mí también se me acerca mucha gente y me dice “es que eres la única desarrolladora de videojuegos en España” y es como... ¡Qué dices! Hay mogollón, muchas que estaban antes que yo y muchas que están viniendo después: Diana Díaz Montó de Nativeprime, Eva Gaspar de AbyLight Studios, está Tatiana Delgado... Y esas son empresarias. Después, de desarrollo en la industria y de trabajadoras hay otro montón.

Me gustaría que formaran parte del DEV y me ayudaran en este proceso. Es algo que voy a intentar conseguir activamente, porque los que estaban hasta ahora no lo han conseguido. Hay mujeres profesionales como la copa de un pino y hay que decirle al mundo que existen.

Los videojuegos, ¿cultura o tecnología?

Los videojuegos lo son todo: para mí son cultura desde siempre. Ya desde chiquitita asumía que eran un producto cultural y creo que el poder cultural que tiene el videojuego no lo tiene ningún otro elemento del mercado. Y bueno, al fin y al cabo también son tecnología. Lo son todo.

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