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Debate entre Ximo Puig y José Mujica: “Los hijos tienen responsabilidad con sus padres, estoy harto de ver hijos chupasangres”

Pepe Mujica, durante la conversación con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

Sergi Pitarch

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El presidente de Uruguay entre los años 2010 y 2015, José Mujica, ha participado junto al presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, en una nueva edición de 'Els debats al Palau', celebrado este martes en el Palau de la Generalitat y moderado por la periodista Amparo Tórtola. Mujica y Puig han reflexionado sobre la economía, la legalización de las drogas, la libertado o el Estado. Ambos han dedicado una parte importante de su intervención ha hablar sobre la soledad, una de las lacras del siglo XXI y que en países como Canadá o Gran Bretaña ha obligado a crear ministerios para atajarla. “Amontonamos muebles y ahora creamos lugares donde amontonamos a personas y los empastillamos”, ha dicho el político y exguerrillero uruguayo en referencia a las residencias.

“Los seres humanos tienen una responsabilidad social con la sociedad. Los hijos no tienen el derecho de aislar a sus padres. Tienen responsabilidad con sus padres y estoy harto de ver chupasangres de sus padres”, ha asegurado el expresidente Mujica. Para el político uruguayo “las grandes ciudades son el monumento a la soledad dentro de la multitud”, porque los humanos “estamos hechos para vivir en pequeñas comunidades”. “Veo la soledad por todos lados. Debe ser un preocupación política, una respuesta social, no solo de un gobierno, porque ningún gobierno puede dar cariño”, ha añadido.

Otro de los temas centrales del debate entre ambos políticos ha sido la desigualdad. Para Mujica, en la actualidad existe “un nivel de desigualdad obsceno, tan lesivo que pone en peligro la democracia”. “De acuerdo a los números matemáticos la evolución de la humanidad ha sido fantástica. Pero el progreso debe ser económico y social. Cualquier pobre de un país occidental tiene un televisor, pero es pobre en su comparación, porque se debe comparar con su momento histórico y con sus ricos”, ha explicado. El expresidente reconoce que “se ha multiplicado la riqueza por todas partes” aunque matiza: “Hay un nivel de cosas que no existían, pero hay una distancia entre los menores ingresos y la cúspide que es mayor”, ha añadido.

Para combatir esas desigualdades, Pepe Mujica propone que el Estado “tenga ganancias para tapar los agujeros que genera el mercado”. “Debe invertir en empresas transnacionales para recuperar inversiones. Y plantear una fiscalidad para repartir los beneficios”, ha argumentado, al tiempo que ironizaba: “Si no, pregunten a los chinos. En Vietnam el Estado es socio del capital privado y en el caso de las empresas de inteligencia artificial deberían empezar a hacer aporte social porque van a producir un hueco”.

Mujica ha seguido mostrando su visión crítica del capitalismo. Para el expresidente de Uruguay “soy libre cuando gasto tiempo de mi vida en cosas que me gusta sin joder a otros”. “Cuando tengo que trabajar para pagar mis necesidades no soy libre. Porque tengo que inventar permanentemente cómo cubro esas necesidades. La libertad tiene poco lujo, es sobria”, ha manifestado.

Ximo Puig ha reflexionado sobre el el optimismo, en plena era pesimista. “Yo sí que soy optimista porque creo en la humanidad. Steiner decía que es difícil tener fe en la humanidad, pero si no la tenemos qué nos queda. Mujica es un ejemplo de que se puede tener fe en la humanidad y también en la política. Son los jóvenes los que nos sitúan donde están los grandes problemas: el cambio climático, cómo somos capaces de combinar la tecnología y el empleo...”

Puig ha hecho suyo uno de los conceptos que ha desarrollado Mujica. La eficiencia. “Hay un problema grave con la eficiencia del autoritarismo”, ha advertido el presidente de la Generalitat, que ha lamentado que en la actulidad haya pulsiones autoritarias que tengan como principal baza esa eficiencia. Como pasa en China, donde ha recordado una anécdota de una ciudadana que le dijo que era libre porque “podía comprar todo lo que quería”.

El jefe del Consell ha descrito los dos problemas que acucian a la sociedad y a la democracia: el cambio climático y la desigualdad. “La factura de la desigualdad es el peor enemigo de la democracia y necesita una transición ecológica”, ha dicho. Pero esa transición debe ser “justa”, porque de lo contrario será “una gran oportunidad para los populismos”.

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