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Cerca de 100 personas murieron en el naufragio de una patera frente a Libia el 1 de septiembre, según MSF

EFE/Desalambre

Trípoli —

La tragedia ha vuelto al Mediterráneo central mientras, cada vez, son menos los ojos que lo vigilan. El 1 de septiembre, un centenar de personas murieron en aguas entre Libia, Malta e Italia al hundirse una embarcación precaria frente a las costas del país vecino, según ha informado este martes una fuente de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).

De acuerdo con su relato, otros 276 migrantes, que lograron sobrevivir al desastre, fueron capturados por las patrulleras libias y llevados a un centro de detención donde permanecen desde entonces custodiados en malas condiciones. Entre ellos se hallan varias mujeres embarazas y un amplio número de menores, agrega.

La tragedia ocurrió hace diez días frente a las costas de la ciudad libia de Khoms, uno de los núcleos principales de la redes que trafican con seres humanos en los alrededores de Trípoli, cuando uno de los dos abarrotados botes de goma que salieron al mismo tiempo se deshinchó y comenzó a hundirse.

“Más de 20 niños han muerto, incluidos dos gemelos de 17 meses que fallecieron, junto con su madre y su padre. Los guardacostas libios también llegaron, rescatando primero a los supervivientes del naufragio y luego recuperando el segundo bote. Todos fuimos traídos aquí a Libia”, detalla uno de los supervivientes en un testimonio recogido por MSF. Solo se recuperaron dos cuerpos sin vida, según apunta la ONG.

Consultados este martes por Efe, los servicios de los guardacostas libios evitaron confirmar o desmentir la información. El portavoz de la Organización Internacional de las Migraciones ha confirmado en su cuenta de Twitter que el naufragio se produjo este día y que se recuperaron dos cuerpos, según las autoridades libias. Sin embargo, no ha indicado el número de víctimas, aunque asegura que su número puede ser elevado, como ha denunciado MSF.

Según datos de la OIM, vinculada a la ONU, al menos 171.635 inmigrantes irregulares lograron cruzar a Europa en 2017, mientras que 3.116 desaparecieron en el mar. Desde el inicio de 2018, cerca de 21.000 han logrado cruzar a través de la llamada ruta central del Mediterráneo, que parte de las costas de Libia y Túnez rumbo a Italia y Malta, y más de 1.100 han muerto en el intento.

Las ONG especializadas y organismos como Acnur han reclamado en diversas ocasiones a los Gobiernos de la UE la puesta en marcha de vías seguras y legales de entrada para evitar que estas personas se vean obligadas a arriesgar su vida o ponerse en manos de traficantes para conseguir alcanzar suelo europeo.

Aunque el número de personas que llegan a Europa por el Mediterráneo ha descendido, la tasa de mortalidad ha aumentado, según un informe de Acnur, que atribuía este incremento al mayor apoyo a las patrulleras libias y las trabas a las ONG con misiones de salvamento. En los últimos meses, los barcos de rescate gestionados por ONG internacionales se han visto obligados a retirarse de la ruta, acosados por los servicios de guardacostas libios y la presión de la Unión Europea y el Gobierno italiano.

La reducción de la capacidad de búsqueda y rescate en la costa de Libia con respecto es mucho menor a la que existía hace un año, cuando ocho ONG rescataron a 39.000 refugiados y migrantes. “La presencia de buques de ONG y otros que operan en aguas internacionales más cerca de las aguas territoriales libias que ahora también era fundamental para detectar los buques que necesitan ser rescatados”, recalcan.