“¿Nos van a devolver?”: el desalojo de parte del último asentamiento de migrantes de la playa del Trampolín en Ceuta
“¿Nos van a devolver? Hay mucha policía aquí. No entendemos qué va a pasar. ¿Va a ser igual que en Benítez?”. La llamada llegó poco después de las ocho y media de la mañana de este domingo. Al otro lado del teléfono estaba Mohammed, uno de los jóvenes que desde hace más de dos meses vive en la playa del Trampolín. Su voz se perdía entre el murmullo de las decenas de personas que aguardaban el operativo policial desplegado por toda la costa de este punto de la ciudad. En los días previos al desalojo, las preguntas sobre su futuro, aún sin respuesta, ya resonaban en todos los rincones de la playa.
Entre las primeras tiendas desalojadas, las más próximas a la desaladora de Ceuta, estaba la de Fatim, que vivía allí junto a su hijo. A ella la han sacado del asentamiento, junto con su hijo de cuatro años y la han apartado del resto de personas mientras avanzaba el operativo. “Me han sacado del grupo. Está la Policía y estoy sentada sola un poco más arriba; no me han puesto con los demás”, cuenta a este medio por WhatsApp. Según relata, un autobús destinado a los menores ya ha salido con algunos niños, aunque todavía quedan muchos en la playa. “Todavía hay muchos niños aquí y también muchos policías”, explica.
Rodeados de policías, furgones y vehículos antidisturbios, entre los centenares de personas que aguardaban el desalojo, un joven se levanta y comienza a abrazar a todos los compatriotas que le rodean. “Ya está, se acabó, amigos”, grita mientras agita las manos en el aire. Cerca de él, otro joven empieza a hacerse selfies.
El operativo ha comenzado cuando todavía no había amanecido. Una operación diseñada para poner fin al último asentamiento levantado sobre una playa de Ceuta. A primera hora de la mañana, las furgonetas han rodeado el perímetro de El Trampolín mientras los agentes dividían la zona por sectores para proceder al desalojo progresivo de las tiendas de campaña. En la costa, varias embarcaciones de la Guardia Civil apoyan a los efectivos desplegados en la orilla y en las inmediaciones de la playa.
Desde las ocho de la mañana, el despliegue policial ha concentrado a varios centenares de migrantes en la entrada de la playa, en el mismo lugar donde cada tarde Cruz Roja realiza el reparto de comida. Desde allí, los van subiendo por grupos a diferentes autobuses, incluidos algunos municipales, que los trasladan directamente al CATE, junto al paso de El Tarajal. Allí son identificados y se les ofrecen dos opciones: acceder a los recursos de acogida habilitados por el Gobierno o regresar voluntariamente a Marruecos.
Alrededor de las diez y media de la mañana, la Policía, acompañada por un intérprete, ha pedido a los menores que se sentaran en las primeras filas. Muchos de ellos mostraban sus actas de nacimiento o documentos de identidad para acreditarlo. Una vez identificados, los agentes los han sacado del grupo y los han apartado a unos 200 metros del operativo, donde esperan al traslado. En el grupo también hay varias mujeres.
Durante las primeras horas no se han registrado incidentes de gravedad. En algún momento, varios jóvenes se han levantado al grito de “¡Marruecos, no!”, pero la Policía ha intervenido rápidamente y han vuelto a sentarse.
1