Mariano Camio Uranga (Getaria, 1953) tenía solamente 11 años cuando se enamoró de Cristóbal Balenciaga, genio de la moda y vecino universal de Getaria. El flechazo llegó en un primer viaje a París. Como veinteañero, entró en política con el PNV. En la primera legislatura de la democracia fue concejal. Después, desde 1983, salió elegido alcalde y ocuparía el cargo hasta 1999. Su mandato giró en torno a una obsesión: crear un museo Balenciaga en su localidad natal. Al dejar la Alcaldía dirigió ese proyecto desde la Fundación Balenciaga y, después, desde la sociedad pública Berroeta Aldamar. Se codeó con el lujo, con famosos y con reyes y cortesanos. Recorrió los bulevares de París, pero también las avenidas infinitas de Nueva York. Perseguía un sueño: “Hasta que yo empecé nadie hablaba de Balenciaga. Estaba en el olvido”.

Ahora, ya jubilado, Camio espera que el Tribunal Supremo revoque la sentencia de 2019 que le condenó a cuatro años y medio de cárcel y a devolver unos 500.000 euros. Tras una investigación de más de una década, se consideró probado que se usaron fondos del proyecto para lucro personal y que Camio procuró un trato de favor al arquitecto cubano Julián Argilagos, a quien le unía una estrecha relación. Getaria tiene ya su museo. Se inauguró en 2011 y no en 2003, como estaba previsto, y los sobrecostes dispararon la factura final hasta los 30 millones de euros cuando, en origen, se concibió en pesetas. En el medio, hay informes que muestran daños en algunas piezas de Balenciaga que Camio y Argilagos llevaron a Miami, donde el cubano se refugia de la Justicia española. Parte de la colección acabó también en manos de las esposas de los concejales del PNV en Getaria, entre ellos el que luego fuera diputado en el Congreso Iñaki Txueka.

“Era 1986 o por ahí cuando apareció en el Ayuntamiento Ramón Esparza. Era el amigo de Balenciaga. Era de Lesaka. Murió en sus brazos. Quedamos en hacer un homenaje a Balenciaga y se hizo en 1987 aquí, en San Sebastián, en el Palacio Miramar. Sí, fue una gran exposición. Vinieron las mejores firmas de París. Los desfiles fueron fantásticos. De verdad que salió perfecto. Él dona al Ayuntamiento de Getaria su colección, la famosa colección de Ramón Esparza. En agradecimiento a todo lo que hice, Ramón me vino un día de visita y me trajo unos pañuelos. No le di ninguna importancia a esos pañuelos. No valen en una subasta ni 300 euros todos. Y los dejé allí aparcados. Yo, en agradecimiento… Eran concejales míos de Getaria… Se los di por la participación y el trabajo que hicieron en la exposición y en el homenaje a Balenciaga”, se explica.

Camio accede a conversar con elDiario.es/Euskadi sobre Balenciaga, sobre la investigación y sobre la sentencia que ha recaído sobre él. Está convencido de que la resolución judicial que ahora ha recurrido ante el Supremo no se basa en ninguna prueba, que la Fiscalía y la Policía judicial, en este caso la Ertzaintza, le han acusado sin base. De saque, es claro: “No creo en la Justicia”. Por ello, quiere contar su verdad, aunque consciente de que “nadie cree a los imputados” porque -razona- siempre tienen derecho a mentir en los procesos penales. La entrevista dura más de dos horas en un salón de un conocido hotel de San Sebastián. El exalcalde de Getaria se hace acompañar de un maletín con cientos y cientos de folios sobre el museo Balenciaga y de un café descafeinado del que apenas toma un par de sorbos.

¿Les dio los pañuelos de Balenciaga a ellos o a sus mujeres?

A ellos para sus mujeres

¿Cuántos concejales eran?

Cinco.

¿Y cinco regalos?

Eran siete pañuelos y eran cinco.

¿Y los otros dos?

Una de ellas tiene tres. Era Lore Basurto, la mujer del concejal que murió [por Martín Udabe]. La colección completa estaba en el Ayuntamiento arriba y esto lo tenía yo en mi armario, para lo que sea.

Coincidencias de la vida, una de las mayores expertas en moda de Euskadi es Miren Arzalluz, hija del histórico líder del partido de Camio, Xabier Arzalluz. Ella elaboró un informe sobre las ausencias de las piezas. “Yo la llamé y le dije que estaba manipulado. Te puedes imaginar: la hija del presidente del PNV que haga un informe diciendo que uno del PNV ha regalado pañuelos a gente del PNV…”, apunta.

Pero se regalaron de verdad. ¿Dónde están esos pañuelos?

Cada uno los tiene en casa salvo Txueka, que los entregó a la Fundación.

¿Los devolvió?

No los devolvió. Eran míos. No eran de la Fundación.

¿Y las demás todavía hoy los tienen en casa?

Sí.

Camio considera que su idea de dotar a Getaria de un museo y consagrarlo a uno de sus vecinos más internacionales era brillante. “En Getaria teníamos una crisis fuerte con el tema de la pesca y había que reaccionar. No teníamos zona industrial. La orografía no lo permite. Había que volcarse en el turismo. Me preguntarás: ¿por qué Balenciaga y no Elcano? De Elcano había que hacer todo nuevo. Con Balenciaga no. Había gente que estaba viva, que había sido clienta, y podíamos recuperar mucho material. Nos fuimos a París a invitar a las grandes casas, a Channel, a Dior, a todos, para que participaran en el homenaje de 1987. Me di cuenta de la dimensión internacional importantísima que tenía ese señor”, relata con admiración quien no pudo conocer en vida a “Cristóbal” y quien asegura que en aquella época no encontró “mayor interés” por Balenciaga en el país: “He tenido que luchar muchísimo. Dentro del PNV lo mismo”. Llega 1994, se acerca el centenario del nacimiento del modisto y el museo no termina de cuajar. Getaria, su alcalde, decide dedicar a Balenciaga una galería de arte. “Ahí es cuando viene Argilagos, en 1994”, explica.

¿De dónde sale Argilagos? ¿Qué experiencia tenía?

Él es cubano con abuelos españoles, catalanes. Había hecho ya exposiciones en Cuba y aquí pues seguía trabajando en esos temas. Él me dijo: ‘¿Quieres que haga yo una exposición?’. ‘Julián, dinero no hay’, le contesté.[…]. Hizo una exposición preciosa. Hay que reconocer las cosas. Gustó mucho. Se nos pidió llevarlo a Niza. Con el Gobierno vasco, con Rosa Díez, con el ‘Ven y cuéntalo’, lo llevamos a Roma. Ahí empezó él a poner en condiciones toda la colección. Él, con su propio dinero, se compró unas bolsas para los vestidos y en la galería también puso una zona a 18 grados.

Pero Julián Argilagos era arquitecto, no comisario de arte, ¿no?

Era arquitecto pero estaba en una galería de arte. Había hecho exposiciones. Era el número uno. Trabajó muchísimo. Hasta esa época, ninguno de los que luego han sido patronos había aparecido. Ninguno. Nadie conoce la labor y el trabajo que ha hecho este señor. Muchas veces lo quería dejar, pero yo le decía: ‘Julián, invierte en esto que esto tiene que salir’. Primero se ponía un buzo y hacía esto y aquello. Luego se lo quitaba, se duchaba, y se ponía el traje blanco. Había aprendido a montar un maniquí. En el Metropolitan de Nueva York hizo un curso por su cuenta con Harold Koda, gran gurú del mundo de la moda.

Argilagos era el número uno. Trabajó muchísimo. Nadie conoce la labor y el trabajo que ha hecho este señor. Me dicen: 'Tú defiendes siempre a Argilagos'. Pues claro. Lo defiendo porque sé del trabajo que ha desarrollado.

Y llegó 1996. En España, José María Aznar gana las elecciones y desbanca a Felipe González. El nuevo presidente, del PP, tenía una luna de miel con la extinta CiU de Jordi Pujol y con el PNV de Arzalluz. “Yo tengo una relación muy personal con Joxe Joan González de Txabarri, que era diputado . Montó un desayuno de trabajo con la entonces ministra de Cultura, Esperanza Aguirre. Estuvimos los cuatro. Aguirre, Txabarri, Julián y yo. El grupo vasco del PNV hizo presión y así salieron las primeras partidas [para el futuro museo]. 25 millones o una cosa así […].No entra ninguna institución vasca, ¿eh? Sólo está el Ministerio de Cultura. Con esa partida se crea la famosa fundación. Yo voy llamándoles uno a uno a los patronos”. Allí se juntaron, bajo la presidencia de honor de Juan Carlos I y Sofía, la reina Fabiola de Bélgica -el palacio Berroeta Aldamar era de su familia-, Óscar de la Renta, Hubert de Givenchy, Plácido Domingo y otras personalidades mundiales. “Y el secretario general, Manolo Cabrera. Un sinvengüenza. No tiene otro nombre”, apostilla Camio.

Una de las claves del caso en la relación personal entre usted y quien sería contratado por la Fundación para liderar la construcción del museo, Argilagos. Es un arquitecto que no tiene homologación para ejercer en España y justo antes de este contrato crea una empresa nueva (Hemen Art).

¿Quién hizo el Guggenheim?

Frank Gehry.

¿Y la homologación? A nivel jurídico es lo mismo.

Julián Argilagos no es Frank Gehry.

Si se lee bien el contrato pone “diseño”. El “diseño” lo puede hacer. No hace falta homologación de ningún título. Lo que no puede es llevarlo al Colegio de Arquitectos. Es el modelo Guggenheim.

Pero en el Guggenheim hubo un concurso. Aquí no.

Porque ya venía trabajando de antes. ¿Cómo se saca la fundación? Pues con el trabajo de ese señor. Antes estábamos trabajando. Yo le ayudaba para hacer las exposiciones aquí y allí. Hizo el diseño. Di-se-ño. Luego había arquitectos de aquí para firmar en el colegio.

Hemen Art se crea a sabiendas de que va a recibir este encargo.

Exactamente

¿Y eso no es un poco extraño?

No. Es una fundación pri-va-da.

La sentencia dice que Argilagos no hace el trabajo que se le contrata y que luego hay que duplicar los gastos.

¿Y entonces quién lo hace? El museo está hecho.

Sí, con retrasos y sobrecostes.

Pero el museo está hecho. Y está hecho según los planos de Hemen Art salvo pequeños cambios de interiorismo. ¿Dónde está la doble factura?

¿Y el contrato a Eptisa Cinsa?

Ellos han hecho ingeniería. In-ge-nie-rí-a. Eso va aparte del contrato de Hemen Art. ¿Por qué? Porque son edificios singulares. Igual que se hizo para el Kursaal o para Tabakalera.

En esta época, ¿dónde vivía Julián Argilagos?

En Getaria.

¿En todo momento?

Luego vino a San Sebastián.

¿No vivía en Miami?

Eso fue en 2005. Decían en el periódico que esto pasaba por hacer las cosas con gente de fuera… Pues vivía en la casa justamente más cercana al museo.

¿Nunca hubo trato de favor a Argilagos?

Ninguno. Ninguno. Lo mío era hacer el museo por mi pueblo.

Y si esto que cuenta es tan evidente, ¿cómo es posible que la sentencia aprecie un trato de favor?

Es lo que no entiendo. ¿Dónde están las pruebas? ¿Dónde están?

Por ejemplo, ¿dónde estaba empadronado Argilagos? ¿Estaba en su casa? ¿Tenían cuentas comunes?

Mezclar la parte personal privada... Ahí no me voy a meter. Yo voy a lo profesional. Ese señor me ha enseñado una serie de valores. Ese señor desde 1995 hasta 1999 trabajó muchísimo, mu-chí-si-mo. Entiendo que a la gente que no lo ha vivido le da igual. Pues a mí no. Me dicen: 'Tú defiendes siempre a Argilagos'. Pues claro. Lo defiendo porque sé del trabajo que ha desarrollado.

¿Ahora mismo dónde está? ¿Habla con él?

No, no, no, no, no.

Está en busca y captura y que se ausentara del juicio, quizás, no le ayudó en su propio futuro procesal. ¿Desde cuándo no habla con él?

Desde 2008 o por ahí.

¿No sabe dónde está entonces?

A ver, claro que sé. En Miami.

¿Y a Miami no llega la Justicia?

En Estados Unidos si no tienes temas de sangre...

Si todo está bien, ¿por qué cree que no ha dado la cara?

¿A ti te parece lógico que estemos así desde 2007? ¿Sabes la cantidad de gente que se ha muerto en ese camino? Ésa es la mayor injusticia.

Pero, insisto, ¿no cree que le ha perjudicado esta huida?

Sí, porque la gente habla. Pero ha estado aquí durante años y no ha habido ningún movimiento. Pues oiga, a la mierda.

¿Ha estado aquí?

Sí, en San Sebastián, en Barcelona, ...

¿Cuándo se marchó?

No lo sé seguro.

La realidad es que usted está en puertas de entrar en prisión y él en Miami.

Yo no me puedo creer que tenga que entrar en la cárcel. A mí no me entra en la cabeza.

La sentencia recoge que Camio usó la Visa de Balenciaga para repostajes y reparaciones de su Audi A3. En el caso se han investigado también los viajes de Camio y Argilagos a costa de las arcas del futuro museo.

El famoso Audi A3...

Era el coche de empresa.

¿Quién lo compró?

Yo, es un coche particular mío.

¿No era de empresa?

Lo utilizaba para la empresa pero era el mío particular. Mira, todos los patronos tan fantásticos de Madrid venían en avión a Bilbao y de allí en taxi a Getaria. Nosotros, cuando había una reunión en Madrid, porque nunca había dinero, en mi coche. Un Audi A3 es pequeño. Íbamos el secretario, el alcalde, el tesorero y yo. Y en uno de los viajes paramos a comer en Segovia o así, cerca de la carretera. Y a la salida no iba el coche. Tardamos ocho horas. Al día siguiente llevé el coche al taller. Encima que pongo el coche...

Pero los gastos para el coche no son de una sola vez. ¿Tenía tarjeta de la fundación?

Ojalá no lo hubiera tocado. Todavía tendría el coche. Resulta que si ando en taxi de un sitio a otro igual habría costado tres veces más y no pasa nada. Justamente por ahorrar…

¿Usaba la tarjeta para algo más?

Sí, para reuniones o comidas. ¿Cómo te crees que se hace para tener trajes? ¿De la nada? Dime, ¿cómo se hacen todos los contactos?

¿Estuvo con Argilagos en París?

Son historias de la Policía. ¿Cuál es la prueba? La prueba es que yo pagué dos impuestos del hotel. ¿Dos personas? No, dos noches. Fíjate si son listos en la Policía... Los ‘taxe de séjour’ en Francia se pagan por día.

¿Y Estados Unidos?

Yo propuse la posibilidad de hacer una exposición inaugural con los mejores museos del mundo que tenían ropas de Balenciaga, Especifiqué: Nueva York, Dallas, San Francisco y Los Ángeles. Yo le hice un contrato de curaduría a Argilagos. Creía que era la persona más indicada para la inauguración. Entonces hicimos ese recorrido invitando a todos los museos.

No fue sólo un viaje.

Pero no fueron viajes de placer, como dice la Fiscalía. Mi abogado decía que con qué agencia de viajes iba, porque más barato es imposible hacerlo. Nunca he volado en primera y a mí me correspondía volar en primera. Nunca he tenido ninguna pretensión.

Yo no me puedo creer que tenga que entrar en la cárcel. A mí no me entra en la cabeza. Si en vez de apoyar a Josu Jon Imaz apoyo a Joseba Egibar, aquí no pasa nada. La decisión de llevarlo a la Fiscalía se tomó en la sede del Gipuzko Buru Batzar.

El denominado ‘caso Balenciaga’ estalló en 2007. En aquella época, surgieron también otras investigaciones relacionadas con el PNV de Gipuzkoa, tales como los casos de los dos hermanos Bravo, vinculados con fraude fiscal, o la renuncia del candidato a las elecciones forales de aquel año, Jon Jauregi.

¿Fue una casualidad?

Si en vez de apoyar a Josu Jon Imaz apoyo a Joseba Egibar, aquí no pasa nada. [Camio se refiere a la batalla interna en el PNV entre el ala más moderada, la de Imaz, y la más soberanista, la de Egibar. La primera controla desde entonces el partido, pero Egibar mantiene el reducto en Gipuzkoa].

¿Esto es una venganza interna?

La decisión de llevarlo a la Fiscalía se tomó en la sede del Gipuzko Buru Batzar.  A buen entendedor… El 7 de agosto de 2007 yo le llamé a Joseba Egibar. Nos reunimos con Iñaki Txueka de testigo. ‘Mira Joseba, yo no vengo aquí para que me ayudéis ni para taparlo. Pero me gustaría saber qué está pasando, porque me estoy enterando por la prensa de unas barbaridades… ‘. Para entonces ellos ya habían contratado a Cuatrecasas, a Joanes Labayen, a su amigo personal. ¿Qué casualidad, verdad? [Labayen, abogado del Estado, es el marido de la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria. Su bufete ha representado al principal cargo del PNV, en este caso de Álava, acusado de corrupción, Alfredo de Miguel, que a finales de 2019 fue condenado a 13 años de prisión por haber dirigido una trama para el cobro de comisiones ilegales. ]

Pero en la oposición también denunciaron irregularidades. Sobre todo Aintzane Ezenarro, entonces en Aralar.

Quería ser alcaldesa de Getaria. Ya entonces sabíamos sus buenas relaciones con Egibar. Pero la primera vez que se presentó sacó 180 votos y la segunda 70.  Menos mal que no se presentó más... Creía que en la política vale todo y que sacando estas mierdas la gente le iba a votar. Muy lista la niña.

¿El partido entonces no le ha ayudado en nada?

Nada. Tengo abogado de oficio. Ha hecho un buen trabajo, ¿eh? Pero esto es muy gordo para una persona.

Cuando me cambiaron, lo jodieron todo. Es el museo más triste que he visto en mi vida.

Camio asegura haber vivido una pesadilla desde 2007. “Vivía con mi madre y murió con casi 102 años. ¡Lo que ha sufrido! Vivimos justamente al lado del museo. ¿Tú sabes lo que era levantarte y ver el museo?  Los médicos me decían que me olvidara y, ¡hombre!, lo primero que veía cada mañana era el museo. Fui desahuciado. He estado viviendo con 420 euros. Luego pude acogerme a la RGI y luego la jubilación. No hay derecho. No hay derecho. Tengo un primo que es abogado y fuimos a Madrid. Estuvimos con el que luego fue el abogado de Bárcenas. Pagué 40.000 euros o así… Pero no tenía más dinero”, se sincera antes de explicar sus problemas de salud. Pero el exalcalde de Getaria y exmuñidor del museo Balenciaga sigue queriendo batalla: “¿Por qué no habéis investigado nada después de que me fui yo? Porque no había interés. La que vino a sustituirme no era política y ya no era goloso, imagino”.

¿Ahora no vive en Getaria, entonces?

Ojos que no ven…

¿Ha visitado el museo?

Cuando me cambiaron, lo jodieron todo. Es el museo más triste que he visto en mi vida.