De usuarias a creadoras: el papel de las mujeres en la movilidad urbana
La experiencia de moverse por la ciudad es muy diferente para mujeres y hombres. Tanto la forma de los desplazamientos como los motivos para los mismos siguen distintos patrones. Ellas hacen trayectos más fragmentados y multimodales, viajes que encadenan la consecución de distintas tareas: trabajo, cuidados de niños y mayores, compras… Ellos realizan trayectos más lineales: de casa al trabajo, y viceversa. Así lo revelan distintos informes sobre movilidad urbana del Ministerio de Transportes o TInnGO. ¿Cómo rompemos la brecha? En este encuentro organizado por elDiario.es en colaboración con Acciona, distintas expertas del ámbito de la movilidad y el transporte reflexionan sobre ello poniendo la vista en los cambios que van más allá del papel de las mujeres como usuarias, sino también como potenciales creadoras y agentes del cambio.
“Las mujeres nos movemos de forma distinta y tenemos que empezar a acomodar las soluciones de movilidad a esa demanda de datos”, ha señalado al comienzo de su intervención May López, directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, foro que agrupa a las organizaciones que apuestan por impulsar una movilidad sostenible. “Por ejemplo, en Barcelona las mujeres realizan más de 2,16 millones de desplazamientos en transporte público frente a los 1,46 millones de los hombres. Estamos hablando de un porcentaje de uso en torno al 27%, frente a un 7%. Estos datos coinciden con los que recoge el Ayuntamiento de Madrid”.
La seguridad en los desplazamientos es otro de los grandes condicionantes de esta brecha. Según el mismo informe que citaba López, en Barcelona más de la mitad de las mujeres mayores de 18 años se han sentido acosadas en el transporte público o han acusado una sensación de inseguridad. Cuestiones como la mala iluminación en las paradas de autobús o carreteras están disuadiéndolas de usar el transporte público, al menos a determinadas horas.
Isabell Büschell, directora de España de Transport & Environment, organización no gubernamental en defensa del transporte y la energía limpios a nivel europeo, ha apuntado que el camino hacia un transporte sostenible, justo e inclusivo pasa a su vez por “crear las condiciones para que las mujeres nos sintamos seguras y que podamos optimizar nuestros desplazamientos”. Además de mejoras en la iluminación, la experta habla de medidas como “transparencia de los espacios abiertos, que no haya rincones ocultos, que las zonas de espera no estén en áreas aisladas” y del uso de las tecnologías que permiten hoy en día “optimizar los tiempos de espera” y ofrecen “sistemas de seguimiento y alerta”.
Más allá del transporte público, hay otras soluciones de movilidad sostenible que pueden ofrecer respuestas específicas para mejorar los desplazamientos de las mujeres por la ciudad. Cristina Martínez, directora financiera de Silence, compañía del grupo Acciona que se dedica a la fabricación de coches ligeros (motos y nanocoches) eléctricos y con baterías extraíbles, ha indicado que frente a los “microdesplazamientos y desplazamientos concatenados que hacen [en mayor medida] las mujeres, y que al final les roban mucho tiempo”, estos vehículos “de dimensiones pequeñas se pueden estacionar fácilmente”.
Otra de las vías para adaptarse y también fomentar la multimodalidad del transporte, según ha explicado la CFO de Silence, puede ser el sharing (vehículos compartidos): “Fomenta que haya más opciones a la hora de moverte por la ciudad. Puedes combinar el transporte público con una moto compartida. De hecho, frente al 18% de las mujeres aproximadamente que tienen una moto en propiedad, calculamos que aproximadamente un poco menos del 30% de nuestros usuarios del motosharing son mujeres”.
Con la aprobación en el Congreso a comienzos de este mes de octubre de la Ley de Movilidad Sostenible (aún pendiente de aprobación en el Senado), la conversación ha girado también en torno a cómo pueden las políticas de movilidad urbana integrar la perspectiva de género. Para Isabell Büschell, de Transport & Environment, la clave es integrarlas desde la escuela hasta la normativa, incluyendo esta visión en el diseño de las ciudades: “Volvemos a la ciudad de los 15 minutos, que permite reducir las distancias de los trayectos. Eso nos permite ganar tiempo, tiempo de calidad, tiempo personal y además ahorrar emisiones y reducir la contaminación. La transición ecológica no puede ser sólo tecnológica o energética; tiene que ser justa”.
No sólo usuarias: las profesionales del transporte y el liderazgo en movilidad
Si ya a nivel usuarias hay una brecha de conducción (el 43% del total de conductores de España son mujeres), esta se agranda considerablemente al hablar de profesionales conductoras. Como ha indicado May López, de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, a partir de datos del Observatorio de la mujer taxista de Freenow: “El 60% de las mujeres taxistas han sufrido discriminación por parte de los usuarios y más de la mitad ha sentido miedo por la actitud de algún cliente. Y además, el 69% evita los turnos por peligrosidad”. Ocurre también con las mujeres transportistas, con muy poca presencia en el sector: “La Organización Internacional del Transporte por Carretera nos da un dato: sólo el 3% de las mujeres son las que están profesionalmente dedicándose a la carretera. Un 2% en el caso del transporte de mercancías”, aunque la cifra aumenta a un “15% en el transporte de pasajeros”. A pesar de que, como ha indicado la experta, las cifras están cambiando en positivo, la seguridad, la falta de información y de referentes son las grandes cuestiones a trabajar.
“Es muy importante fomentar estos estudios técnicos y esta formación profesional desde antes”, ha señalado Cristina Martínez. Esto, “junto con los estereotipos de masculinización que hay en esta formación técnica, hace que el porcentaje de mujeres que opten a este tipo de formación sea muy pequeño”. Respecto a los puestos de liderazgo en el sector de la movilidad y de la automoción, donde las tres participantes sirven como ejemplo del cambio y de la posibilidad, Martínez ha añadido, alineada con López y Büschell, que “hay que fomentar que las mujeres aparezcan, que estén ahí. Y que participen en los diseños de estas políticas, de las estrategias empresariales, en los diseños de las ciudades… Porque al final ellas aportan una visión diferente, una visión más inclusiva que hace que podamos contar con sus necesidades a la hora de tomar decisiones”.
¿Qué retos tenemos entonces para alcanzar una movilidad urbana más igualitaria? “Yo, personalmente, creo en el dato”, ha apuntado May López. “Para mejorar en base a todos los datos que estamos viendo hay que ir adaptando soluciones desde el punto de vista de la seguridad y la accesibilidad, teniendo en cuenta las necesidades no solo de las mujeres –también tendremos que hablar de las necesidades de nuestros mayores, somos cada vez más una sociedad envejecida–”. Y ha hecho un llamamiento a una mirada optimista: “Prefiero ver las oportunidades a las barreras. Y si las hay, que no seamos nosotras las que las pongamos”.
Isabell Büschell también ha hecho hincapié en el valor de los datos e informes con visión de género que más tarde se traduzcan por mejoras en “las políticas y los programas de financiación”. “La Ley de Movilidad Sostenible es una buena base, ahora queda por desarrollar y asegurar la implementación efectiva”, ha añadido. Y a modo de cierre, Cristina Martínez ha compartido: “Creo que el cambio en el paradigma de la movilidad viene muy de la mano del cambio del paradigma en la sociedad. Cuando demos pasitos para cambiar la movilidad, el mundo laboral, teniendo en cuenta a las mujeres y, como decía May, a nuestros mayores y a todas las personas que tienen alguna dificultad física para caminar por las ciudades, ese cambio se va a reflejar también en nuestra movilidad y en nuestra vida”.