Adiós a los vestigios inconstitucionales de Guadiana tras la salida del alcalde franquista

Redacción

El Ayuntamiento de la localidad pacense de Guadiana ha retirado la placa que presidía la fachada del ayuntamiento y que homenajeaba al dictador Francisco Franco. Los operarios también han retirado el escudo de España con el Águila de San Juan labrado en piedra que se encontraba en la parte alta de la fachada consistorial.

Guadiana perdió su topónimo de 'del Caudillo' al ganar las pasadas elecciones municipales el PSOE. Lo hizo después de que su anterior alcalde, Antonio Pozo, que se pasó del PP a Vox, mantuviera una larga contienda judicial tras negarse a cumplir la Ley de Memoria Histórica.

La localidad sigue dando pasos para eliminar los vestigios franquistas que aún permanecen en ella, el más llamativo, tras al nombre, esta placa conmemorativa que recordaba que Franco visitó el municipio en 1951. La insignia en honor al dictador apareció rota a golpes en la puerta del ayuntamiento del municipio pacense bajo el mandado de Pozo, tras lo que éste procedió a restaurarla y protegerla con un cristal blindado.

El nuevo regidor del municipio, el socialista Francisco Moreno, ha explicado que el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha emitido una sentencia firme para llevar a cabo esta medida después de que el Tribunal Supremo (TS) desestimara una reclamación del anterior equipo de Gobierno.

Tras conocer la retirada de ambos símbolos, Pozo (Vox) ha lamentado esta acción municipal y se ha mostrado convencido de que “dentro de tres años y medio serán repuestas”, en referencia a las próximas municipales, informa la Agencia Efe.

La salida del alcalde franquista

Los cambios se han efectuado en el municipio tras la derrota de Antonio Pozo. Se trata del conocido alcalde franquista que fue condecorado por la Fundación Francisco Franco, y que se llevó un 'varapalo' electoral al presentarse con el partido de Santiago Abascal.

El nuevo regidor electo, Francisco Moreno, señalaba a este diario tras coger el bastón de mando el 15 de junio el cambio del topónimo franquista y la retirada de los vestigios con urgencia “para devolverle la dignidad y la decencia política a Guadiana”. 

“Queremos recuperar la convivencia ciudadana y no ser la comidilla de toda España, se nos conoce como el pueblo fascista de Badajoz”. Señalaba así que las urnas han hablado, y han demostrado que Guadiana “no es fascista y ha reclamado un cambio”.

Una consulta ilegal

La localidad consiguió su segregación de Badajoz ciudad aun conservando el topónimo alusivo al dictador. Lo hizo en 2012, y con la Ley de Memoria Histórica vigente. El entonces alcalde pedáneo Antonio Pozo montó una consulta ‘popular’ a la que estaban llamados los 2.500 habitantes. El objetivo era preguntar a sus vecinos si querían que el nombre ‘Del Caudillo’ se mantuviera, o no.

Fueron unas votaciones sin ningún proceso legítimo conforme a la legislación que regula estos procesos. Tanto los socialistas como Izquierda Unida mostraron entonces su completa disconformidad, solicitando a todas aquellas personas en contra que no votaran en un acto ilegal.

“No tenía ni pies ni cabeza, no se ajustaba a lo que marca cualquier procedimiento, no tenía garantías y no fue autorizado”, denunciaron los partidos de la oposición. Finalmente ganó en la consulta la opción de mantener ‘Del Caudillo’, tras lo que el presidente del PP de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, aprobó su segregación como pueblo independiente de Badajoz.