No es frecuente que el jueves noche congregara a tanta gente en las calles de Quintana de la Serena (Badajoz). La alegría era mayúscula, y no era un día festivo.
Llegó la hora de descolgar del balcón del ayuntamiento la pancarta que reclamaba la reapertura total de sus urgencias rurales, las 24 horas del día. “Vamos a reinaugurarlas, vamos a celebrarlo. Y sí, estamos aliviados”, comentaba Vitoriano Rodríguez, portavoz de la Plataforma por Nuestros Derechos.
El de Quintana fue uno de los 21 centros que en 2012 cerró el anterior Gobierno de Extremadura. El mes de octubre les ha devuelto el servicio, a jornada ininterrumpida, en esta localidad, así como en Madroñera y Jarandilla. El resto lo hará de manera progresiva, según anunciaba el Ejecutivo de Fernández Vara.
En el seno de estos cierres nacieron varias plataformas ciudadanas en defensa de la reapertura, como la de Quintana. Se trata de un pueblo de 5.000 habitantes, localidad natal de José Antonio Monago, que no se libró de la tijera. Allí la intranquilidad era manifiesta porque acogen una industria peligrosa, dedicada a la extracción de granito al aire libre.
Reconocen que ahora duermen tranquilos, y no es para menos. No se trata solo de posibles accidentes por la manipulación de la maquinaria de corte, sino de que la inmensa mayoría de los hombres mayores sufren silicosis, una enfermedad crónica. Se quedaban sin médico justo por la noche ante el temor de sufrir algún cuadro de insuficiencia respiratoria, algo habitual en estados avanzados de esta enfermedad.
“El 15-M de Madroñera”
Alegría manifiesta también este jueves en Madroñera, otro de los puntos calientes que recupera sus urgencias. Allí la lucha en defensa de su Punto de Atención Continuada les ha cambiado la vida. Han protagonizado decenas de protestas, han gastado suelas en marchas y concentraciones... En este municipio de 3.000 habitantes han cantado a Monago que la “sanidad no se toca” en toda clase de videoclips, a ritmo de rap, bajo grandes dosis de ironía.
“De manera espontánea decidimos hacer una cadena humana para rodear las urgencias, porque no queríamos que se las llevaran. Y ahí comenzó todo”, comenta Isabel Moza, de la plataforma. Su reivindicación tenía claro que solo queráin disfrutar de la sanidad “en igual de condiciones que el resto de los extremeños, sin más”.
Han pasado de ser vecinos a amigos. Ha sido una verdadera lección, porque como comenta Isabel muchos de estos conciudadanos acudieron por primera vez en su vida a una manifestación con motivo del cierre de las urgencias. “Perdimos el miedo por el camino, y hemos ido aprendiendo que la unión hace la fuerza”.
Han trabajado a modo de piña, cada uno haciendo sus aportaciones. Cada uno con su entusiasmo han aprendido a trabajar en grupo, también a hablar y a participar en asambleas… Y en mitad de todo han montado un movimiento que movilizó a todo un pueblo, su 15-M particular.
Tanto los vecinos de Madroñera como los de Quintana de la Serena aclaran que su insistencia por contar con urgencias no era un antojo. El Gobierno de Monago argumentó la presencia de un informe que aconsejaba su cierre por motivos económicos y aseguraba que sus necesidades asistenciales estaban cubiertas al completo con los centros sanitarios de localidades cercanas. Ellos insisten en que la ausencia de un médico en su pueblo les ha puesto en apuros, y desmienten las voces que apuntaban a que eran una plataforma 'partidista' o anti-PP.
“En temas de salud creo que no se puede ver el rédito político por ningún lado. Un interés común, que nos afecta a todos”. De hecho en la plataforma había gente afín al PP, destaca María Isabel Sánchez, teniente alcalde de esta localidad, que no esconde su alegría tras la reapertura.
En este caso la ambulancia tenía que venir de Trujillo (en torno a 10 minutos, ida; más otros 10 de vuelta). Confirma que en el pueblo ha habido casos de urgencias en los que el transporte sanitario ha tardado en llegar. “Imagínate qué sensación de incertidumbre puede sentir alguien que tiene síntomas de estar infartado, y que no dispone de coches para salir rápido hacia las urgencias”.
En el caso de Quintana la carretera que les une con Campanario, que sí dispone de urgencias, no está a más de 15 minutos tampoco. “Pero se trata de una vía secundaria, por la que no se puede correr por evidentes motivos de seguridad, y donde ha habido casos de extrema gravedad en que la ambulancia no llegaba”. Denuncian igualmente casos en que demandaban la ambulancia, pero ésta estaba atendiendo en el pueblo de referencia, Campanario, otra urgencia.