Los aliados europeos de Zelenski buscan un envío mínimo de tropas mientras Trump y Putin les excluyen del diálogo

“La verdad es que no lo sé”. Con ese escepticismo se pronunciaba hace unos días un dirigente europeo sobre la posibilidad de que la paz en Ucrania esté más cerca tras escuchar a Volodímir Zelenski. Y es la sensación que transmite la Unión Europea ante unas conversaciones que está pilotando EEUU a dos bandas con Rusia y con Ucrania. El Viejo Continente ya se ve solo del lado del presidente ucraniano, aislado por Donald Trump, que no esconde su aversión al bloque comunitario, al que amenaza en el plano comercial, pero también con desconectarse de su seguridad. Los líderes europeos han asumido esa situación y buscan cómo salir del brete con un rearme de cientos de miles de millones en ciernes, pero sobre todo con la vista puesta en Ucrania, que es el escenario más urgente.
Antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ya se hablaba de la necesidad de establecer garantías de seguridad para Ucrania ante un hipotético futuro de paz. Lo que vienen a decir es la necesidad de mantener el apoyo a ese país para disuadir a Putin de un nuevo ataque. Entre las ideas, que es la preferida de Zelenski, sobrevoló meter al país bajo el paraguas de protección de la OTAN, pero está descartado, antes incluso de las elecciones en EEUU. Y de ahí derivó en la posibilidad de enviar una especie de 'cascos azules' que prevengan de un posible ataque.
Sin Alemania, Italia ni España
La idea la están impulsando Emmanuel Macron y Keir Starmer, que ha aprovechado la coyuntura para resetear su relación con la UE con la percha de la seguridad y se ha convertido en uno de los principales aliados de los 27. Ante la zozobra que han demostrado un buen número de países, entre ellos España, Alemania e Italia, Francia y Reino Unido han decidido enviar una misión para tantear el terreno de cara a la preparación de un posible despliegue de tropas tras la guerra.
Macron ha reconocido que “no hay unanimidad” para llevar a cabo esa iniciativa y ha atribuido el rechazo de los países a dos causas: que no tienen capacidad (no es el caso de los tres grandes) o que no se dan las circunstancias por la situación política interna. No está desacertado.
Públicamente, no obstante, el argumento de Olaf Scholz es que no es el momento de eso. “Esto es muy inapropiado. Es un debate inadecuado en un momento erróneo y sobre un tema erróneo”, afirmó el canciller alemán en febrero: “Todavía no estamos en paz, sino en medio de una guerra brutal librada por Rusia”. El socialdemócrata está de salida.
“No debo comentar las decisiones de otros, pero en Alemania, y estamos de acuerdo en esto todos los partidos, esta pregunta ahora no se plantea y, sinceramente, no me puedo imaginar un escenario, bajo las circunstancias actuales, en el que lo haríamos”, fue la respuesta del entonces candidato de la CDU, Friedrich Merz, por las mismas fechas, justo antes de las elecciones en las que venció.
Independientemente del contexto político en Alemania, los que han dejado claro que no participarán son España e Italia, con gobiernos a los que esta situación les genera tensión por distintas razones. “Nosotros no vemos el despliegue de tropas españolas en Ucrania”, dijo Pedro Sánchez en diciembre. Este miércoles volvió a constatar la división de su Gobierno respecto al gasto militar y la falta de apoyo en el Congreso ante el actual contexto. A eso se suma la incipiente contestación social en forma de manifiesto suscrito por 16.000 personas en contra del rearme, entre los que se encuentran personalidades del mundo de la cultura. Al Gobierno no le interesa una suerte de 'No a la guerra', así que le tocará hacer equilibrismos.
La división se palpó también durante la celebración de las jornadas de Fondos Europeos de elDiario.es en las que el plan de rearme fue uno de los temas principales de los miembros del Gobierno. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, lo criticó duramente. “Aumentar el gasto en defensa al 2% de manera inmediata solo se puede comprando armas a EEUU”, dijo sobre el planteamiento que ha salido de Bruselas. “El compromiso del aumento del gasto en defensa no está en competencia con el gasto social”, contrapuso la vicepresidenta primera, María Jesús Montero.
En el caso del Ejecutivo ultraderechista de Giorgia Meloni, los roces tienen que ver, aparte del gasto militar en sí, con el seguidismo de los partidos de la coalición al Gobierno de Trump. “Italia seguirá trabajando con sus socios europeos y occidentales, y con Estados Unidos, para definir garantías de seguridad creíbles y efectivas”, dijo el gabinete de Meloni antes de la reunión de la 'coalición de voluntarios' en París en la que se avanzó en el diseño de la misión de paz de la que recelan varios socios europeos de los relevantes.
Mensajes a Trump
Un despliegue de esas características no se monta de la noche a la mañana y esa es la idea de Macron y Starmer cuando envían una misión de prospección del terreno para evaluar lugares, capacidades o volumen del posible despliegue. El británico no le ha puesto fecha, pero ha hablado de “días” o “semanas” para que el asunto no siga dilatándose “meses”. Pero lo que no demuestra la 'coalición de voluntarios', al menos en esto, es unidad. Macron se ha limitado a decir que en el plan participarán “varios países europeos”.
También ha dicho que “desea” el apoyo de EEUU, pero Trump descartó la participación de soldados de ese país en suelo ucraniano incluso tras conseguir un acuerdo para explotar las valiosas tierras raras en ese país. El mensaje que pretenden enviar al presidente estadounidense es que Europa asume responsabilidad en su defensa, a pesar de que el despliegue sea de mínimos por la baja de los principales países. “Si podemos proporcionar ese liderazgo, respaldado por planes operativos, esa es, en mi opinión, la mejor vía para lograr el resultado que todos deseamos”, ha dicho Starmer al acabar la cita, según recoge la Agencia EFE. El líder laborista aseguró que se trata de “la Europa más fuerte en mucho tiempo”.
Y, hasta cierto punto, la cumbre de París volvió a mostrar las costuras de la UE, que por el momento está aislada frente a Trump. Los líderes congregados a instancias de El Elíseo designaron a Macron y Starmer como representantes europeos en una hipotética mesa de negociación, según reveló Zelenski. La UE estaba buscando un enviado especial para esa empresa, que en principio debería haber recaído en el presidente del Consejo Europeo, António Costa, o en la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, teniendo en cuenta las labores que tienen atribuidas por sus cargos.
“Hoy todos nosotros en Europa hemos acordado que Europa estará representada por Francia y por Reino Unido, Macron y Starmer. Creo que es también importante. Es una posición clara y queremos transmitir esa señal a todos los demás socios y, sin duda, a Estados Unidos”, dijo Zelenski. Trump ha recibido a ambos mandatarios en la Casa Blanca, mientras ignora a los dirigentes de la UE, como Ursula von der Leyen, y su Administración ha plantado a Kallas, una 'halcona' anti-Putin, que asumió las riendas de la diplomacia europea, y que por ahora está teniendo un papel muy secundario.
En lo que sí hay un cierre de filas de los aliados es en el rechazo a suavizar las sanciones a Rusia, como ha exigido Vladímir Putin en sus conversaciones con EEUU en las que ha condicionado un alto el fuego en el Mar Negro a que los países occidentales relajen las medidas restrictivas en el ámbito del sector agrícola y los fertilizantes. El 'no' ha sido rotundo y sonoro mientras el temor es que la presión de EEUU sitúe a Ucrania en una posición de debilidad que le haga aceptar un acuerdo a cualquier precio. Y de ahí el rechazo a las condiciones previas de Putin, la intención de darle garantías de seguridad y el llamamiento a mantener el apoyo financiero y militar: para que tenga la mayor fortaleza en una mesa de negociación que, de llegar, lo hará en un escenario muy adverso.
44