Al menos seis personas han sido detenidas como sospechosas del asesinato del adolescente palestino que fue secuestrado y quemado vivo este miércoles en Jerusalén, según ha informado la radio israelí.
Los arrestados, entre los que habría varios menores, serían judíos, por lo que cobra fuerza la hipótesis de que su muerte sería una venganza por el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en Cisjordania, crimen atribuído a Hamás por el Gobierno israelí.
“Hemos comenzado a reunir las piezas del puzzle y el 70-80 por ciento de la información indica que (se trata de un crimen) nacionalista”, ha explicado una fuente policial citada por Europa Press.
“Pero la investigación no ha conseguido averiguar qué ocurrió durante los momentos críticos”, en referencia a las dos horas desde que el menor fue secuestrado en Shufat, en Jerusalén, y su cuerpo fue hallado en un bosque de la ciudad, según el responsable.
Detenido un palestino por la muerte de los tres judíos
Fuerzas israelíes detuvieron este sábado por la noche en la ciudad cisjordana de Hebrón a un palestino del que sospechan estuvo implicado en el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes cuyos cadáveres fueron localizados esta semana.
Según medios locales, el detenido es Husam Dufash y se trataría del tercer individuo supuestamente involucrado en el crimen, según las sospechas de las autoridades israelíes.
Israel reveló hace más de una semana las identidades de los dos principales sospechosos, también residentes en el área de Hebrón, que se encuentran en paradero desconocido desde que los tres jóvenes, estudiantes de un seminario rabínico en un asentamiento judío, fueron vistos con vida por última vez el 12 de junio.
Una portavoz del Ejército israelí consultada por Efe confirmó que un palestino residente en Hebrón había sido arrestado y precisó que no era uno de los dos principales sospechosos del asesinato de los tres jóvenes, si bien no dio más detalles acerca de su identidad.
A diferencia de los otros dos buscados por los organismos de seguridad, Dufash no había abandonado su domicilio en Hebrón poco después del secuestro de los israelíes.