Madrid declara Bien de Interés Cultural la antigua fábrica de Clesa y dificulta los planes de Almeida para el edificio

La antigua fábrica de Clesa, obra clave para entender al arquitecto Alejandro de la Sota o la arquitectura moderna española de posguerra, que ensalzaba lo industrial, ya es un Bien de Interés Cultural. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid la ha declarado BIC en la categoría de Monumento.
Es un paso en firme para un exponente de la arquitectura industrial nacional del siglo XX. Recuerda a las primeras edificaciones realizadas con hormigón pretensado, ya que es la principal superviviente de las primeras centrales lácteas construidas en España. Siguió modelos previos de países industrializados.
El edificio, situado en el distrito de Fuencarral-El Pardo de la capital, ha sido reconocido internacionalmente por su innovación y aportaciones técnicas tanto a la arquitectura como al propio género de carácter industrial, ha informado el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, en rueda de prensa.
La declaración se inició en el año 2023 y responde a las peticiones de varias asociaciones en defensa del patrimonio de Madrid, que un año ants habían reclamado al Gobierno regional un plan de protección para este complejo industrial de estilo racionalista.
Amenazado por la piqueta en varias ocasiones, el Ayuntamiento de Madrid proyectaba una rehabilitación de este entorno que podía acabar con elementos esenciales de la obra, tanto internos como externos. La impulsora es la empresa Kadans y los suelos eran de Metrovacesa, que los cedió al Ayuntamiento de Madrid durante la legislatura de Carmena para convertir este lugar en un espacio cultural al que llamaron el “Matadero del norte”. La llegada de Almeida a Cibeles modificó los planes y ahora, con la declaración BIC, todo queda en el aire.
Un símbolo del tiempo proyectado a finales de los 50
El proyecto se firmó en septiembre de 1958 de forma conjunta por De la Sota y el ingeniero agrónomo Manuel Ramos Amieva. Además de distinguirse por su “modernidad, monumentalidad y pulcritud”, supuso un hito en la modernización y mejora de los hábitos alimentarios de la población en su promoción del consumo de leche tratada e higienizada de forma industrial.
Por todo ello, se convirtió en punto de referencia de la zona norte de Madrid desde su apertura en 1962 y objeto de visita de los escolares de la época. La factoría de Clesa, que cesó su actividad en 2011, ocupa una superficie construida de más de 11.000 metros cuadrados en la avenida del Cardenal Herrera Oria y se construyó a finales de la década de los 50 para el embotellado de leche de esta empresa de origen burgalés.
De la Sota empleó una solución de revestimiento con aplacado de hormigón para toda la fachada, frente al ladrillo que seguía siendo el material predominante. Alejandro de la Sota (Pontevedra 1913-Madrid 1996) ha sido referente de varias generaciones de arquitectos españoles. Entre sus obras más señaladas, además de la fábrica de Clesa, destaca el gimnasio del colegio Maravillas de Madrid, declarado BIC en 2017.
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