Opinión y blogs

Sobre este blog

Antigitanismo.es

El antigitanismo es la forma específica de racismo que padecemos las personas gitanas. Es una ideología basada en la superioridad de la raza paya y de sus modelos organizativos y sus instituciones sociales, económicas, políticas, religiosas y culturales. El antigitanismo es, sobre todo, un tipo de racismo institucional. Es decir, está ejercido, perpetuado, consentido, apoyado por las instituciones y sus poderes y es estructural. De hecho, habría antigitanismo aunque no hubiera gitanas ni gitanos a quienes oprimir, denigrar, perseguir, exterminar o negar. El antigitanismo en España se ha sustentado en más de 230 leyes antigitanas, que prohibieron y castigaron todo lo que significaba ser gitana o gitano: nuestra forma de vestir, nuestra forma de hablar, nuestra forma de vivir… Incluso, en 1749 hubo un intento de exterminio, un genocidio que diríamos en términos actuales: todas las gitanas y todos los gitanos, de todas las edades, fueron apresados. Los hombres fueron enviados a los arsenales de marina y las mujeres a las casas de misericordia. Todas y todos condenados de por vida a trabajos forzados. Y, por último, el antigitanismo está caracterizado por ser el racismo más permitido socialmente: nadie reprocha a nadie un chiste racista antigitano, ni ningún fiscal persigue de oficio a los delincuentes antigitanos aunque hayan causado un pogromo.

Para descender al ámbito más práctico, a modo de ejemplos reales, contamos a continuación una serie de sucesos, acontecimientos, cosas que pasan en nuestra España actual y que consideramos que son algunas de las expresiones del antigitanismo reinante y circundante.

—Antigitanismo es que a pesar de la persistencia de las altísimas tasas de fracaso escolar que padecen nuestras niñas y niños no exista una política educativa específica destinada a superar ese fracaso del sistema escolar para con el alumnado gitano. Ni una sola. Ni a nivel estatal ni autonómico. Las intervenciones que existen en materia de educación de la población gitana se realizan desde el ámbito de las políticas sociales y no desde las políticas educativas.

—Antigitanismo es que, de acuerdo con los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (estudio 2664), un 16,3% de la población gitana de España señale haber recibido un trato peor o haberse sentido discriminado en los servicios de salud por el hecho de ser gitano.

—Antigitanismo es que en España casi el 40% de las personas gitanas con edades comprendidas entre los 20 y 64 años se consideren desempleadas.

—Antigitanismo es que la única salida laboral que nos queda casi exclusivamente, con independencia de nuestro nivel formativo, sea la venta ambulante. Sí, yo también, con mi licenciatura, mis dos másters y mi dominio del inglés he tenido que ejercer la venta ambulante.

—Antigitanismo es que en todas las ciudades haya, al menos, un gueto gitano.

—Antigitanismo es que en España exista un déficit de representación de la población gitana en los espacios sociales, políticos, económicos y culturales de toma de decisiones que genera que nuestras opiniones no sean tenidas en cuenta y que todas las decisiones que nos afectan las tomen personas payas.

—Antigitanismo es que la población gitana española no cuente con representantes electos en ninguno de los 18 parlamentos existentes en nuestro país ni existan casos de gitanos o gitanas al frente de ayuntamientos ni de organismos oficiales ¡Ni siquiera de las unidades administrativas con competencias en materia de población gitana!

—Antigitanismo es que la Constitución española no reconozca explícitamente al Pueblo Gitano. La falta de un reconocimiento legal explícito implica el no reconocimiento de los derechos culturales y sociales colectivos de los y las ciudadanos gitanos y que los símbolos identitarios gitanos (bandera e himno) no tengan protección legal alguna.

—Antigitanismo es que, en el actual periodo democrático, la producción legislativa estatal en la que se menciona a la ciudadanía gitana esté constituida únicamente por normas de bajo rango: proposiciones no de ley y reales decretos. La combinación entre el no reconocimiento legal del Pueblo Gitano y el bajo rango normativo que ampara la protección de la cultura gitana incrementa la vulnerabilidad de la ciudadanía gitana, sobre todo en lo tocante a la protección de su imagen pública de manera que cualquier impresentable puede hacer o decir lo que quiera respecto del Pueblo Gitano y salirle absolutamente gratis. Véase “Palabra de gitano” u otros bodrios similares.

—Antigitanismo es que no haya ningún día festivo laboral “gitano” cuando sí lo hay andaluz, valenciano, extremeño, catalán, vasco, gallego, asturiano, castellanomanchego, castellanoleonés, cántabro, navarro, riojano, aragonés, murciano, canario, balear o madrileño.

—Antigitanismo es que el matrimonio gitano no sea legal en España. Esto conlleva que las personas gitanas que desean casarse estén obligadas a hacerlo dos veces: una por el rito gitano y otra ante una autoridad civil o religiosa. Esta situación resulta perjudicial para el reconocimiento de los derechos de pensión por viudedad y conculca otros derechos como los de filiación o los de transmisión y herencia.

—Antigitanismo es que el romanó no tenga estatus legal reconocido en nuestro país. A pesar de que España forma parte del Tratado de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales no lo incorporó en su protocolo de adhesión. Esto significa, entre otras cosas, que el romanó sigue postergado en relación a las demás lenguas españolas y que nuestras hijas e hijos no tienen derecho a aprenderlo en las escuelas.

—Antigitanismo es que la cultura gitana no forme parte del currículo escolar. La semana pasada, no obstante, el Congreso ha aprobado una Proposición No de Ley para que se incluya la historia y la cultura gitana en el currículo escolar, pero nada han dicho de cómo se va a efectuar dicha inclusión. Debemos aquí recordar que una Proposición No de Ley depende única y exclusivamente de la voluntad del Gobierno y, por eso, siempre se ha tildado a estas iniciativas legislativas como “el recurso al pataleo de la oposición” por lo que tiene cierta guasa que la haya presentado el Partido Popular. Por otro lado, y en este mismo sentido preventivo, queremos recordar también que la Junta de Castilla y León aprobó la inclusión de la historia y la cultura gitana en el currículo escolar de dicha Comunidad Autónoma para lo cual creó una comisión de estudios cuyo objetivo consistió en elaborar unidades didácticas sobre historia y cultura gitana para su futura implantación en las escuelas y que ninguna persona gitana formó parte de aquella comisión. Es más, ¡ninguna de las personas componentes de esa Comisión era experta en historia o en cultura gitanas! De hecho, nos consta que la persona que elaboró las unidades didácticas del romanó, ¡no sabe romanó!

—Antigitanismo es que en la Administración General del Estado exista una Unidad Administrativa dedicada a la cuestión gitana que está dirigida por una persona paya. Así mismo, en algunas Comunidades Autónomas existen unidades administrativas similares aunque ninguna de ellas está dirigida por personas gitanas.

Antigitanismo es que la población gitana sea el grupo social más identificado por las diferentes policías a partir de su perfil étnico

—Antigitanismo es que ni el antigitanismo ni la gitanofobia/romofobia sean objeto específico de las políticas implementadas en relación al Pueblo Gitano.

—Antigitanismo es que la ONG que más apoyo y dinero recibe del Estado y de todas las autonomías para la realización de actuaciones dirigidas a la población gitana sea la Fundación Secretariado Gitano, que es una organización dirigida por personas payas. Y lo peor de todo es que el discurso y las políticas dirigidas a la población gitana están basados fundamentalmente en los informes de esta ONG.

(Nota de Pikara Magazine: La Fundación Secretariado Gitano ha mostrado su malestar ante esta afirmación. Puedes leer aquí la respuesta de Sara Giménez Giménez, abogada y Directora del Departamento de Igualdad y Lucha Contra la Discriminación de la Fundación)Puedes leer aquí

—Antigitanismo o gitanofobia de género es que cada vez que una mujer gitana entra en un comercio se le plante detrás un guardia de seguridad hasta que sale de la tienda.

—Antigitanismo o violencia etnoobstétrica antigitana es que la práctica totalidad de los programas de promoción de la salud dirigidos a mujeres gitanas consistan realmente en programas de control de la natalidad.

—Antigitanismo es que haya habido un pogromo antigitano el pasado julio en Fortuna (Murcia) y ningún partido político haya dicho esta boca es mía.

—Antigitanismo es que en todo el sistema universitario español tan solo haya una asignatura cuatrimestral (6 etcs) específicamente dedicada a la historia y la cultura gitanas.

—Antigitanismo es que la Generalitat Valenciana anuncie la creación de una “Cátedra de cultura gitana” en la Universidad de Alicante y no sólo porque no se haya permitido la participación en su diseño de la organización genuina gitana más antigua y con mayor presencia en tal territorio autonómico –la Federación Autonómica de Asociaciones Gitanas de la Comunidad Valenciana- que, paradójicamente, fue quien lanzó la propuesta de crear una “Cátedra de estudios gitanos” sino porque incluso desde la misma denominación de la “Cátedra” ya se están situando en el terreno del colonialismo paternalista: ¿quién se creen estos payos que son para sentar cátedra sobre la cultura gitana? Una vez más, se creen que son los todopoderosos payos sabios que vienen a salvar a los pobres gitanos.

El antigitanismo es la forma específica de racismo que padecemos las personas gitanas. Es una ideología basada en la superioridad de la raza paya y de sus modelos organizativos y sus instituciones sociales, económicas, políticas, religiosas y culturales. El antigitanismo es, sobre todo, un tipo de racismo institucional. Es decir, está ejercido, perpetuado, consentido, apoyado por las instituciones y sus poderes y es estructural. De hecho, habría antigitanismo aunque no hubiera gitanas ni gitanos a quienes oprimir, denigrar, perseguir, exterminar o negar. El antigitanismo en España se ha sustentado en más de 230 leyes antigitanas, que prohibieron y castigaron todo lo que significaba ser gitana o gitano: nuestra forma de vestir, nuestra forma de hablar, nuestra forma de vivir… Incluso, en 1749 hubo un intento de exterminio, un genocidio que diríamos en términos actuales: todas las gitanas y todos los gitanos, de todas las edades, fueron apresados. Los hombres fueron enviados a los arsenales de marina y las mujeres a las casas de misericordia. Todas y todos condenados de por vida a trabajos forzados. Y, por último, el antigitanismo está caracterizado por ser el racismo más permitido socialmente: nadie reprocha a nadie un chiste racista antigitano, ni ningún fiscal persigue de oficio a los delincuentes antigitanos aunque hayan causado un pogromo.

Para descender al ámbito más práctico, a modo de ejemplos reales, contamos a continuación una serie de sucesos, acontecimientos, cosas que pasan en nuestra España actual y que consideramos que son algunas de las expresiones del antigitanismo reinante y circundante.