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La comunidad educativa, ante la nueva ley del Gobierno: “Solo por quitar la LOMCE ya es una buena medida”

Alumnos en clase

Daniel Sánchez Caballero

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“Solo por el hecho de quitar la LOMCE ya es una buena noticia”. Esta frase, de un profesor de Secundaria de la Comunidad de Madrid, resume el sentir de buena parte del cuerpo docente ante la aprobación del proyecto de ley educativa, la LOMLOE, destinada a sustituir a la conocida como ley Wert en honor al ministro que la aprobó.

Los docentes consultados valoran positivamente cuestiones como que vayan a desaparecer los estándares de aprendizaje, un enrevesado elemento que traía de cabeza a los docentes; que la Religión vaya a dejar de ser evaluable; que se vayan a rebajar los currículos o que vuelvan los programas de diversificación para alumnos con problemas de rendimiento.

En el capítulo de debes, los docentes lamentan que no se toquen las ratios, hay temor por la voluntad de introducir medidas que no tendrán recorrido sin fondos añadidos, como la personalización de la enseñanza que propugna la ley, hay dudas respecto a que realmente se ataque de manera decidida la segregación en las escuelas o la conveniencia de permitir titulados en Bachillerato con un suspenso. También la “falta de estabilidad en el sistema” por la sucesión de leyes, “un factor [la estabilidad] que por sí mismo contribuye a la mejora del sistema”, según la Federación de Asociaciones de Directivos de Instituto Fedadi.

Entre la escuela concertada hay “preocupación”, según José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas (EC), la mayor patronal de escuelas con concierto de España. Preocupación porque “la ley insiste mucho en forzar la planificación del sistema educativo por parte de la administración”. Tampoco entienden “la falta de consenso” ni “las prisas por sacarla cuanto antes”, aunque valoran positivamente “la buena disposición del Ministerio en cuanto al diálogo” y la “intencionalidad de la ley de mejorar la calidad de la educación en España”.

Los centros privados agrupados en torno a la Asociación de Colegios Privados e Independientes han valorado “que se impulse la mejora de la función docente y la revisión del currículo”, aunque afean a Educación que no aborde “un asunto tan relevante como el control exhaustivo de los fondos públicos destinados a los conciertos educativos”, y le exige que garantice “la gratuidad de la educación en centros sostenidos con fondos públicos para evitar que sea un atractivo para sectores empresariales”.

Las ratios, sin tocar

Muchos profesores lamentan que una de las medidas que más efecto tendría sobre los resultados educativos no se vaya a tocar, al menos de momento: las famosas ratios, la relación de alumnos por aula. Actualmente, están fijadas por normativa estatal en un máximo de 25 estudiantes en Primaria, 30 en Secundaria y 35 en Bachillerato. Las Comunidades Autónomas, que ostentan las competencias en educación, tienen la capacidad de bajarlas si quieren: casi ninguna lo hace.

“Modificarlas supone bastante dinero. Por eso siempre intentan hacer otras cosas”, explica Enrique García, docente madrileño de Secundaria, que cita cómo el PSOE votó en contra en una reciente iniciativa en el Senado. José Ramón Merino, docente cántabro y responsable de política educativa de STES, coincide: “No hay modificación respecto a lo que planteaba la LOMCE, las ratios actuales nos parecen excesivas y la bajada de la natalidad, que ya se está notando en las aulas, es una buena oportunidad para hacerlo”.

Contra la compensación en Bachillerato

Uno de los elementos que más críticas está recibiendo entre los docentes es la posibilidad de que los estudiantes de Bachillerato puedan titular con una asignatura suspensa. Será en casos excepcionales, pero muchos profesores no la ven ni necesaria ni apropiada.

Como muestra, un botón: este hilo de Twitter preguntaba a los profesores su opinión. Puede no ser significativo, es Twitter, pero la inmensa mayoría, con centenares de respuestas cuando se cerró este texto, manifestaba no estar de acuerdo. “No, porque además en realidad ya se presiona a los profesores para que les aprueben una. Ahora, la 1ª gratis y la 2ª o más, con presiones”, argumenta uno resumiendo el sentir de muchos. Otro pequeño grupo matiza que puede ser una buena medida en según qué casos, por ejemplo el del estudiante que lo intenta, se esfuerza.

Desde la escuela concertada tampoco están encantados con esta medida ni con que se facilite pasar de curso. “Hay mucha repetición, pero el problema no se soluciona prohibiéndola, sino mejorando la calidad y evitando las causas de la repetición”, explica Alvira en alusión a que la ley permitirá pasar de curso con más de dos suspensos en Secundaria o titular en Bachillerato con uno de manera excepcional en ambos casos.

Bienvenida la diversificación

Una de las principales medidas que incorpora la LOMLOE es suprimir los Programas de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento (PMAR) de la LOMCE y volver a la diversificación de la LOE. Los PMAR son programas para alumnos con dificultades en Secundaria, que iban a una alternativa en 2º y 3º para volver a un 4º distinto del resto de sus compañeros, la vía aplicada. El problema es que estos chicos después obtenían un título de ESO distinto que no les permitía seguir avanzando por el sistema. Es uno de los elementos que segregaban a los alumnos, separándolos sin retorno desde una edad temprana. “Era una carrera de obstáculos, la nueva ley es integradora y atiende las diferencias entre el alumnado”, valora Merino, de STES.

La LOMLOE recupera ahora la diversificación de la LOE, que también es una alternativa para rezagados, pero se cursa en 3º y 4º y da acceso al mismo título de la ESO. “Se salvaban muchos estudiantes por ahí, la diver funciona muy bien”, explica García.

La cuestión concertada y la “demanda social”

Uno de los elementos más espinosos y que le ha costado al Gobierno enfrentamientos con la patronal del sector. La LOMLOE elimina la parte de la LOMCE que apelaba a la “demanda social” –que no estaba claro cómo se medía– a la hora de decidir si se construyen colegios públicos o privados. Alvira, responsable de Escuelas Católicas, explica que el proyecto de ley “habla de planificación y no programación, no como hasta ahora, pero eso supone no contar con las opciones de libre elección que puedan hacer los padres”.

“Pero antes el artículo 109 [de la LOE] hablaba de garantizar plazas públicas, pero la LOMCE lo cambió por esta 'demanda social'” que abría la puerta a que las plazas fueran concertadas, señala García subrayando la parte de “pública”.

Merino se felicita porque la LOMLOE establezca que el alumnado con necesidades educativas especiales “tienen que ser repartido por los centros públicos para evitar colegios guetos”.

Adiós a los estándares de aprendizaje

“Los currículos y los estándares de aprendizaje han supuesto una complicación grande que no se ha traducido en beneficio”, valora Raimundo de los Reyes, de Fedadi. Los estándares de aprendizaje son un elemento que se inventó la LOMCE y que han sido una pesadilla para muchos profesores. Son pequeñas píldoras de aprendizaje que los alumnos deben ser, y bajan hasta un nivel de detalle difícil de asumir para los docentes.

“Que los eliminen es muy positivo, hay regiones que evalúan ítem a ítem”, explica García. Y una asignatura podía llegar a tener 100 estándares. De los Reyes añade que ni siquiera han funcionado: “Hace un año se publicaron los resultados de la primera promoción de la LOMCE completa y no mejoraban a las anteriores”.

Religión

“Quitar la Religión evaluable y que no tenga alternativa sería el logro de la década”, afirma García, profesor de Secundaria. Merino, también docente, cree que “el tratamiento es mejorable, nos gustaría que saliera directamente del currículo, que no haya asignatura espejo, lo que en la práctica significaría sacarla del horario escolar”. La primera parte, que no haya alternativa, está anunciada por el Gobierno. La segunda, sacarla del horario lectivo, “es la única posibilidad si no tiene asignatura alternativa”, explica De los Reyes.

Alvira, de Escuelas Católicas, lamenta sin embargo que “se degrade su estatus”, y recuerda que un 70% de las familias de la pública “la elige libremente”. Según datos oficiales, realmente estas cifras son del 55% en Primaria y el 47% en Secundaria.

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