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Un búnker en Santa Marta: el día a día del Papa durante su convalecencia después de salir del hospital

El papa Francisco saludando a la multitud que le esperaba en las puertas del hospital donde ha estado ingresado 38 días.  EFE/EPA/ETTORE FERRARI

Jesús Bastante

en religiondigital.com —
24 de marzo de 2025 22:48 h

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Francisco ya está en Casa Santa Marta. El Papa, después de saludar brevemente a los fieles y dirigirse a Santa María la Mayor para entregar a la patrona de Roma las flores que le regaló una mujer, regresó este domingo a la habitación 201 de su residencia en el interior del Vaticano, muy cerca de la basílica de San Pedro, y pegado a la gasolinera de la Santa Sede.

Desde su ventana, a partir de ahora, seguirá una convalecencia que los médicos han cifrado en al menos dos meses, y que ha convertido la segunda planta de Santa Marta en un auténtico búnker, donde está vetado el acceso a todo el personal no sanitario, a excepción de los secretarios papales, y del equipo médico que han instalado un puesto’24 horas’ junto a los aposentos del pontífice.

Ese equipo está formado por su enfermero personal, Massimiliano Strappetti, su mano derecha, Andrea Rinaldi, y el subdirector del Departamento de Sanidad e Higiene del Vaticano, Luca Carbone. Un 'puesto de emergencia' en Santa Marta. Al Papa también le han cambiado incluso la cama por una articulada.

No había manera de retenerlo en el hospital

Y es que, después de un ingreso de 38 días, en el que Francisco tuvo al menos dos episodios que pusieron en peligro su vida, la Santa Sede no quiere correr riesgos y ha resguardado a Bergoglio para que pueda seguir con su tratamiento, recupere totalmente el habla y la movilidad (como se vio este domingo, todavía muy limitada) y no se produzcan contagios de cualquier tipo de virus que pueda provocar otra crisis respiratoria.

Porque el Papa ha salido del centro médico, pero todavía no está recuperado del todo. Sin embargo, no había manera de retenerlo en el hospital por más tiempo. Del mismo modo, fuentes vaticanas asumen que Francisco no cumplirá el encierro durante dos meses. Francisco no dejará de trabajar en este tiempo, igual que no lo ha hecho durante su ingreso en el Gemelli. ¿Puede el Papa mantener su agenda y, al tiempo, continuar con su terapia motora y respiratoria? Lo va a hacer. Otra cosa es el tiempo que pase hasta una audiencia pública o retomando el estresante ritmo de encuentros a una media de 15, entre públicos y privados.

Oficialmente, el Papa no tiene agenda, y no se espera que la tenga hasta que el equipo médico que vigila su salud tenga la convicción de que Francisco pueda empezar a recibir visitas. Entre los que tendrán salvoconducto también se ha incluido al secretario de Estado, Pietro Parolin y el número tres vaticano, Peña Parra, quienes ya se encontraron con el Papa en varias ocasiones durante su ingreso en el Gemelli.

Pese a haber dictado una convalecencia severa, los propios médicos que lo asistieron en el hospital admitieron el pasado sábado que Francisco podrá con su actividad laboral de forma prudente, pero evitando “grupos de personas”, “eventos importantes”, “grandes esfuerzos” y el “contacto con niños pequeños”.

Dicho de otro modo: no veremos al Papa encontrarse con personajes públicos (aunque no se excluye que Meloni o Mattarella quieran visitarle en Casa Santa Marta), ni habrá muchas más imágenes del Papa hasta, al menos, el próximo Ángelus. Dependiendo de su estado de salud, y de su capacidad vocal, Francisco podría grabar su intervención, u ofrecer un breve saludo desde sus alojamientos.

Tres fechas clave

Con todo, Francisco tiene en mente tres fechas clave: la más cercana, el 8 de abril, cuando recibirá (o al menos eso ha anunciado el palacio de Buckingham) al rey de Inglaterra –y cabeza de la Iglesia anglicana– Carlos III; posteriormente, la Semana Santa (del 9 al 20 de abril) y finalmente, la canonización de Carlo Acutis, prevista para el 27 de abril.

Francisco quiere estar presente en algunos de los actos de la Pascua, la primera en años que católicos y ortodoxos celebran juntos con un gran simbolismo y que requerirá tomas de decisiones.

En esa línea también hay que leer el viaje, nunca anunciado oficialmente por Roma, a Nicea (se conmemora el 1.700 aniversario de su concilio) para encontrarse con Bartolomé y que a día de hoy nadie se plantea pueda llevarse a cabo, al menos, para cuando lo anunció el patriarca: el 25 de mayo.

Lo que sí parece que retomará en algún momento el Papa es su aparición en la plaza de San Pedro o en el Aula Pablo. Todo ello dependerá de la mejoría del estado de salud de un Francisco que, según los que le rodean, ha pasado bien la noche, “feliz” de reencontrarse en casa. En Casa Santa Marta.

Toda la información en www.religiondigital.org

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