La UE advierte de la caída de inversiones en lugares como Valencia si no se preparan para el cambio climático
“La semana pasada volvió a producirse un episodio de lluvias torrenciales en la región de Valencia. Está muy claro que las empresas se lo pensarán dos veces antes de invertir en una región como Valencia, o en muchas otras, si no está mejor preparada para hacer frente a los efectos del cambio climático”. Estas palabras de un alto funcionario de la Unión Europea reflejan la preocupación en Bruselas por el impacto de la crisis del clima. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ya advirtió en su discurso del Estado de la Unión que este había sido el “verano de la verdad” y era necesario implementar políticas para rebajar las consecuencias de los efectos climáticos. Siguiendo esta estrategia, se ha presentado este martes el Marco de la UE para la Resiliencia Climática con el objetivo de reforzar la capacidad de Europa para anticiparse a los riesgos climáticos.
La Comisión Europea apunta que su propuesta “establece una trayectoria de referencia común para el calentamiento global. Las pruebas científicas disponibles indican que el mundo va camino de calentarse 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales en 2030, 2°C en 2050 y 3°C en 2100”.
Las consecuencias actuales que ya vieron durante el verano: “Las olas de calor prolongadas y las sequías alimentaron peligrosos incendios forestales y llevaron a algunos de los principales ríos europeos a registrar niveles de agua históricamente bajos. Asimismo, en los últimos años hemos sufrido inundaciones devastadoras. Estos fenómenos han puesto de manifiesto las graves consecuencias que el cambio climático puede tener para los ciudadanos, las empresas y las infraestructuras”.
“Necesitamos empezar a protegernos mucho mejor frente a los efectos inevitables del cambio climático, especialmente a la luz del reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que advierte de que superar el umbral de calentamiento de 1,5 grados se está convirtiendo en algo inevitable”, aseguran en la Comisión Europea.
Miles de muertos y pérdidas millonarias
Las cifras son devastadoras. Según datos de la Comisión Europea, más de 35.000 personas murieron por causas relacionadas con el calor (solo en España, más de 5.000 muertes son achacables al calor extremo), mientras que las pérdidas económicas estimadas por los daños climáticos entre 2022 y 2025 ascendieron a unos 200.000 millones de euros, es decir, 50.000 millones de euros al año.
La situación va a empeorar y tiene una clara repercusión a nivel económico. Un alto funcionario de la Comisión señala que “lo que no se puede asegurar se está convirtiendo en algo en lo que no se puede invertir. Y eso es algo de lo que cada vez son más conscientes las autoridades y, por supuesto, también las empresas”. Ya hay cálculos sobre las pérdidas: “Los científicos y expertos nos advierten de que el calor habrá provocado una pérdida del 0,17% del PIB entre abril y septiembre de este año, con un coste de 19.000 millones de euros. Y se trata de estimaciones muy conservadoras”.
El problema de la Comisión Europea es que a la vez de que advierte de los problemas que va a causar el cambio climático lleva meses rebajando la agenda verde que aprobó en la pasada legislatura. Por ejemplo, presentó una nueva propuesta para el sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) que relaja y amplía el periodo que tenían las empresas para alcanzar las emisiones netas cero o la semana pasada, con el argumento de la crisis de precios por la guerra de Irán, anunció el aplazamiento de un año de la normativa que obligaba a reducir las emisiones de metano, el segundo gas con mayor efecto invernadero por detrás del CO2, a los importadores de petróleo, gas y carbón.
A pesar de este doble juego, Bruselas ha presentado un nuevo marco, es decir, sin aportación económica, con unas herramientas prácticas para hacer frente a los riesgos climáticos. Se trata de un visor climático europeo (European Climate Viewer), desarrollado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), que “ofrecerá un mapa interactivo de los riesgos climáticos previstos en todo el continent”.
Además de presentará un navegador de herramientas de resiliencia climática (Navigator of Climate Resilience Tools), desarrollado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), para “ayudar a los usuarios a encontrar herramientas adecuadas para reforzar la resiliencia climática en función de su ubicación, su sector de actividad y los riesgos específicos a los que se enfrentan”. Por otro lado, se pondrá en marcha un explorador de soluciones (Solutions Explorer), que “mostrará soluciones prácticas de adaptación desarrolladas y probadas en el marco de la Misión de la UE sobre Adaptación al Cambio Climático”.
La razón aducida por la que esta medida no contará con financiación adicional es que “todo lo relacionado con la financiación ya está previsto en el marco financiero plurianual que ha propuesto la Comisión y que se encuentra actualmente en fase de negociación. Se ha propuesto un objetivo de destinar el 35% del gasto a la acción por el clima y a la naturaleza y la biodiversidad, lo que incluye la preparación frente a los riesgos climáticos”. Ahora no hay acuerdo entre los países para aprobar el próximo presupuesto plurianual.
En un momento en el que Europa va a vivir numerosos procesos electorales, la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Competencia, Teresa Ribera, ha mandado un mensaje a los partidos ultraderechistas que niegan la crisis del clima: “El cambio climático no es un engaño. El cambio climático no solo es real, sino que también es un poderoso agente mortal. Mata a personas. También destruye riqueza e infraestructuras. Un estudio del Banco Central Europeo que concluye que la producción económica local se sitúa, de media, 1,5 puntos porcentuales por debajo de su nivel habitual dos años después de una ola de calor estival”.
“Según estas estimaciones, si los cinco años más calurosos de cada país entre 2014 y 2024 se convirtieran en la norma a partir de 2030, las pérdidas acumuladas de PIB podrían alcanzar entre el 5% y el 7% en las economías más expuestas. Francia, Italia, Alemania o España podrían sufrir pérdidas de entre 120.000 y 240.000 millones de dólares”, ha comentado Ribera.
Luchar contra el cambio climático como negocio
Muchas herramientas pero pocas normativas que obliguen a contaminar menos. En este sentido, la Comisión aspira a que las empresas “adopten un papel crucial de a la hora de ampliar la capacidad de la industria europea en materia de resiliencia climática. Se calcula que adaptar las infraestructuras y la economía europeas a las condiciones climáticas futuras requerirá una inversión de unos 70.000 millones de euros anuales”.
Bruselas estima que “el rendimiento de las inversiones en adaptación climática puede superar en más de diez veces su valor inicial gracias a las pérdidas y los daños que permiten evitar. Se prevé que el mercado mundial de soluciones de adaptación al cambio climático cuadruplique su tamaño hasta alcanzar los 3,5 billones de euros en 2050”.
Como buenas prácticas, el comisario del Clima, Wopke Hoekstra, ha señalado que a la hora de planificar nuestras ciudades, España está históricamente acostumbrado a las sequías y las olas de calor. Sin embargo, en los últimos años también hemos visto cómo las lluvias torrenciales han desbordado las redes de alcantarillado, provocando vertidos a ríos y al mar de mezclas de agua de lluvia, aguas residuales sin tratar y contaminantes urbanos. Esto ha deteriorado la calidad del agua y, en ocasiones, ha obligado a cerrar playas. La buena noticia es que ciudades como Barcelona, Madrid y Alicante están adoptando medidas, como la construcción de depósitos de retención de aguas pluviales y la implantación de sistemas de drenaje urbano sostenible. Entre estos últimos figuran los pavimentos permeables y las zonas verdes inundables, que permiten reducir la escorrentía y retener el agua“.
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