Navarra apuesta por ser “muy prudente” en la desescalada para no cometer los errores de las dos primeras olas
Navarra no quiere repetir los errores de la desescalada de la primera ola de la pandemia que la llevaron a ser la comunidad con mayor incidencia acumulada del país durante los meses de octubre y noviembre, llegando a superar los 1.300 casos por 100.000 habitantes en 14 días. Por ello, prefiere apostar por la “prudencia” que ya aplicó en el periodo navideño. Entonces, en Nochevieja mantuvo el toque de queda de 23:00 a 6:00 y restringió las entradas y salidas de la comunidad, a diferencia del resto de territorios que permitieron reagrupamientos familiares. Mantener estas restricciones en fin de año le sirvió para ser de las comunidades con los mejores indicadores en la tercera ola, tanto en contagios como en presión hospitalaria y fallecimientos, si bien el permitir las comidas y cenas de varias familias no convivientes llevó a los hospitales a cierto nivel de estrés que podría haber sido “evitable”, como reconocieron después los responsables sanitarios.
Esta semana el Gobierno de María Chivite ha anunciado que prorroga otros 15 días, hasta el 25 de febrero, las medidas aprobadas en enero para contener el crecimiento de los casos tras la Navidad. A diferencia de otras comunidades, que han apostado por flexibilizar las restricciones, en Navarra los interiores de la hostelería continúan cerrados, solo se puede consumir en terrazas hasta las 21:00, las reuniones continúan estando limitadas a 4 personas en el ámbito público y a convivientes en el privado y se mantiene la prohibición de fumar en la calle si se está en movimiento.
Escribe Rodrigo Saiz.