Verónika Arauzo, activista transexual: “Me impidieron entrar en el Hotel Oscar diciéndome que no podía ir disfrazado”

Verónika Arauzo es una activista transexual que el pasado domingo participó en la manifestación por un Orgullo crítico convocada en Madrid. El objetivo: “Recuperar el espíritu reivindicativo y protestar contra la mercantilización del oficial”. Sin embargo, horas después del final de la movilización, Arauzo acabó interponiendo una denuncia contra el Hotel Room Mate Oscar, que afirma ser conocido “por su respaldo al movimiento LGTB”, alegando que el personal del establecimiento le había impedido la entrada “por razones transfóbicas, sexistas y clasistas”, según cuenta a eldiario.es.

Los hechos ocurrieron sobre las 21.30 de la tarde, cuando, según su testimonio, intentó acceder a la azotea del edificio junto a otros dos compañeros para hacer una fotografía panorámica de la manifestación, que en ese momento había llegado a la plaza Vázquez de Mella de Chueca, final del recorrido. Según la afectada, en un principio, “el portero me dijo que no podía pasar porque no llevaba casi ropa, a lo que respondí vistiéndome”. Sin embargo, “seguían sin dejarme entrar, así que solicité hablar con el encargado”.

“Él me insistió en que había un 'dress code' para poder entrar en el hotel que yo no cumplía, pero finalmente se le acabó escapando que 'así disfrazado' no podía pasar'”, sostiene Arauzo, que fue la persona que había tramitado los permisos ante la Delegación del Gobierno para celebrar la manifestación. Según su testimonio, “estaban dejando entrar a otras personas con atuendos similares a los nuestros”. Acto seguido, los participantes en la movilización del Orgullo Crítico decidieron dirigirse a la puerta del hotel y protestar de forma pacífica pronunciando consignas como “si tocan a una, nos tocan a todas” o “aquí está la resistencia trans”. Una acción que culminó sin incidentes.

La versión de la empresa

Casualmente, este lunes, Cogam (asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid) iba a entregar al Hotel Room Mate Óscar el Premio Triángulo Empresa Amigable LGTB, que al final ha acabado suspendiendo de forma cautelar. “Debemos esperar a que se aclare el incidente”, sostiene Gerardo López, portavoz de la organización.

Las razones para entregar el galardón, en opinión de López, radican en que se trata “de una empresa que nació con vocación de inclusión y con actitud amigable hacia las personas LGTB”. Sin embargo, confirma que “lo lógico es esperar a que se resuelva la denuncia” e insiste en que “Cogam está siempre al lado de las personas LGTB y en contra de cualquier gesto o actitud discriminatoria”.

La versión del hotel, propiedad del empresario Enrique Sarasola, difiere mucho a la ofrecida por la activista. A través de un comunicado, desmiente que se produjera un acto de transfobia y sostiene que “la persona denunciante se personó en el hotel con evidentes síntomas de embriaguez”. “En vista de su actitud le fue denegado el acceso alegando el derecho reservado de admisión del local”, añade. Además, desde la empresa explican que, a pesar de la presencia de la policía en el lugar de los hechos, “la activista no realizó ningún tipo de diligencia”.

Verónika Arauzo aclara que no realizó ninguna denuncia ante el policía porque éste “mostró una actitud tránsfoba, falta de sensibilidad y no lo iba a entender”. Al día siguiente de la manifestación, acudió a la comisaría de la madrileña calle Leganitos para interponerla. Ahora se plantea ampliar la demanda “ante las difamaciones que está vertiendo la empresa”. La Plataforma por los Derechos Trans ha lanzado un comunicado condenando “este deleznable acto de transfobia”.

La activista ha recibido una ola de solidaridad en las redes sociales por parte de activistas y movimientos integrantes del Orgullo Crítico, a los que agradece el apoyo y pide “una declaración conjunta porque han estado presentes en el lugar de los hechos”. Varios asistentes aseguran a este medio que “Verónika en ningún momento mostró síntomas de estar bajo los efectos del alcohol” y se muestran indignados porque “el hotel ha cambiado de versión”.