La conmovedora lealtad de Gaspar, el perro al que rescataron en carretera junto a su dueño ya fallecido
Los perros pocas veces fallan. A lo largo del tiempo, estos animales llegan a establecer vínculos profundos con sus dueños, a los que permanecen fieles en las circunstancias más duras. Y esa lealtad canina se manifiesta de muchas formas: desde esperar pacientemente el regreso de la persona, hasta protegerlo en momentos que considera que existe un peligro real.
Gaspar ejemplifica a la perfección esa lealtad. A esta mezcla de podenco lo encontraron en la carretera, a riesgo de ser atropellado, pero sin separarse de su compañero ya fallecido, cuentan desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. “A él lo pudieron recoger y darle una segunda oportunidad”, celebran a través de sus redes sociales, aunque reconocen que es un caso difícil y tremendamente “especial”.
Los cuidadores de esta protectora aseguran que ha sido casi milagroso que sobreviviese a esas circunstancias, porque las opciones de atropello eran altas dadas las circunstancias. Pero el peludo prefirió no moverse y quedarse al lado del que, hasta ahora, era su dueño.
“¿Cuánto tiempo ha estado Gaspar en la calle? ¿Ha conocido una vida distinta? ¿Ha tenido un hogar, una familia, un nombre, o es la primera vez que alguien le da una identidad? Todo eso lo desconocemos. Pero sabemos que su nueva vida va a empezar ahora”, escriben desde esta protectora andaluza a través de una publicación de Instagram, desde donde intentan darle visibilidad a su caso.
Un perro “especial”
El caso de Gaspar es especial por muchos motivos. El primero, por las tristes circunstancias en las que fue encontrado. También arrastra un problema gástrico, de manera que tiene que comer a dos patas en vez de cuatro, aunque los cuidadores aseguran que no es nada que le dificulte su día a día y consideran que es totalmente asumible por cualquier familia.
“En la protectora tiene su ‘trona’ para sentarse a comer, y se pone como loco de contento cuando ve que se acerca la hora de la comida”, señalan desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. Y remachan: “Aparte del momento de la comida, hace vida perfectamente normal, como sus compañeros”.
Gaspar tiene poco más de un año y conserva la alegría, la curiosidad y las ganas de juego de los cachorros. Los trabajadores de la protectora solo tienen palabras buenas del peludo: “Es muy amoroso y tiene la inteligencia de los podencos. Si alguien se acerca y lo mima, se derrite”.
El peludo no necesita grandes lujos, solo que la familia que se interese por él sea atenta y cariñosa. “Solo necesita más atención de la que se le puede dar en el refugio”, sostienen a través de sus redes sociales. Los interesados en su adopción tienen que escribir un correo a la protectora indicando el número de referencia del animal. A partir de ahí, se iniciará un proceso de adopción. “Sabemos que alegrará la vida de quien lo adopte”, concluyen.
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