¿Cómo se recuperan los costaleros tras la Semana Santa? Claves para evitar lesiones y fatiga
La Semana Santa es un período de gran intensidad física para los costaleros, ya que soportan sobre sus hombros el peso de los pasos procesionales a lo largo de horas de recorrido. Este esfuerzo continuado puede generar molestias musculares, fatiga extrema e incluso lesiones si no se sigue un proceso adecuado de recuperación
De hecho, en la actualidad se utilizan técnicas innovadoras a través de sensores para estudiar la actividad de los portadores, con el objetivo de corregir la postura y prevenir hernias discales y otras lesiones. Con este fin, también existen algunas claves para que la vuelta a la normalidad tras la Semana Santa esté libre de complicaciones.
Del esfuerzo a la recuperación: pasos clave para prevenir complicaciones
Durante las procesiones, los costaleros están expuestos a una serie de implicaciones debido al esfuerzo prolongado y la carga que transportan. Entre las más habituales se encuentran las sobrecargas musculares, contracturas, lumbalgias y daños articulares. Además, pueden presentarse inflamaciones en las articulaciones, agravamiento de lesiones discales y daños en las raíces nerviosas en los miembros superiores
Por ello, en primer lugar, la utilización de telas adecuadas o almohadillados puede ser fundamental para prevenir complicaciones y proteger las zonas del cuerpo que soportan el peso. Como por ejemplo, la faja lumbar, que utilizan trabajadores que tienen que mover todo tipo de pesos. Así lo recomienda el traumatólogo del Institut Valencià de la Recuperació Esportiva y miembro de Saluspor Miguel Ángel Buil.
Según un estudio para la Universidad Internacional de Andalucía, realizar estiramientos de los principales grupos musculares, especialmente de la espalda y las extremidades inferiores, contribuye a relajar la musculatura y reducir la tensión acumulada durante la procesión. En este caso, los estiramientos deben ser suaves y controlados, evitando movimientos bruscos que puedan conllevar alguna lesión inesperada. Según el Manual del Costalero, es efectivo realizar algunos ejercicios específicos de manera previa al porte.
Y en lo que respecta a la recuperación, para minimizar la inflamación y aliviar posibles dolores, la aplicación de frío en las zonas afectadas es una técnica muy eficaz. Puede hacerse mediante compresas frías o sumergiendo la zona en agua fría durante unos 15-20 minutos, lo que ayuda a reducir la hinchazón y la sensación de rigidez.
La hidratación es otro de los aspectos clave debido a que, durante la procesión se pierden líquidos y electrolitos. Beber agua o bebidas isotónicas ayuda a reponer estos elementos esenciales, mientras que una alimentación ligera, rica en proteínas y carbohidratos, favorece la regeneración muscular y la recuperación de energía, como sucede con la práctica de cualquier ejercicio físico.
Además es importante escuchar al cuerpo y no ignorar signos de fatiga o molestias persistentes. Si el dolor no desaparece con el descanso o con estas medidas preventivas, acudir a un fisioterapeuta puede ser necesario para recibir un tratamiento adecuado y evitar lesiones de mayor gravedad.
Finalmente, la mejor forma de evitar problemas en futuras procesiones es realizar una preparación física adecuada durante el año. Fortalecer la musculatura, aprender la técnica correcta de carga y mejorar la resistencia pueden marcar una gran diferencia en la salud y bienestar del costalero.
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