V.- Se podría decir que tú has contribuido decisivamente a rejuvenecer la audiencia de TVE...
P.T.- Es una de las cosas que hablaba la temporada pasada con Álvaro de la
Riva, director de TVE, que, por cierto, apoya decisivamente la música. Porque, en realidad, yo no puedo hacer nada si Álvaro de la Riva no me apoya. Yo le decía: “Me apetece cambiar el target de TVE y buscar gente joven, que estamos un poco antiguos”. Y él me contestaba: “No, de cambiar nada, lo que tenemos que hacer es añadir gente joven”. Y lo hemos conseguido, porque no hemos dejado de lado a los clásicos. V.- Últimamente la contraprogramación parece una práctica habitual...
P.T.- Nosotros cumplimos con la ley. Aunque a mí me gustan mucho los cambios de última hora, es decir, cuando estás al límite y están haciendo algo concreto en la competencia, cambiar sobre la marcha el esquema que teníamos pensado y decir “vamos a contrarrestar con esto”. No sé si recuerdas la gala que hicimos cuando hubo aquel terremoto en El Salvador, en la que nos apoyó tanta gente. Pues la organizamos el día antes. El lunes dije: “Tenemos que hacer algo”. Al principio mis compañeros me
decían que no daba tiempo, pero nos miramos todos y nos dijimos: “¿Cómo que
no se puede?“ Y tuvimos la mejor gala. A mí estas decisiones de última hora
me apasionan y no las podemos llevar a la práctica por la Ley de
contraprogramación. Pero esperamos los 11 días tranquilamente. La
contraprogramación sería una merienda de negros. Yo creo que la ley está
bien como está. V.- Tú no pareces la típica directiva que está siempre en los despachos, sino que te implicas personalmente en los programas...
P.T.- No, yo disfruto estando detrás. Mira, cuando no pudimos emitir en
directo la gala El verano ya llegó me pegué una llorera, que no te
puedes imaginar. Cuando hacemos un programa ponemos toda la ilusión, no sé si la gente se lo cree o no, pero es así. Tengo un equipo
fantástic. Yo llevo toda mi vida en TVE, cumplí aquí los 18 años. Cuando yo tenía que
venir, mi hijo se venía conmigo. Ahora tiene 21 años. Y estoy tan feliz con mi trabajo que no he tenido una necesidad de coger vacaciones en un momento dado.
Es más, soy capaz de cancelar un billete si surge un proyecto que poner en
marcha. Y esto no quiere decir que yo sea mejor persona, es que me compensa
más y lo disfruto. V.- Aunque OT ha sido el primer programa musical de vida en directo que se ha producido en España, en el extranjero tiene un directo precedente,OT
Popstars
P.T.- Bueno, lo que sé es lo que leo en los periódicos. A nosotros nos
trajeron un proyecto, lo pusimos en marcha y no sabemos si el formato estaba
registrado antes o si se había hecho antes algo parecido. En cualquier caso, es Gestmusic quien debe responder, no nosotros. V.- Cómo espectadora, ¿qué te parece Popstars
P.T.- Sinceramente no he tenido tiempo para ver el programa. Me produce
curiosidad pero el día del estreno estábamos en Benidorm haciendo nuestra
gala. Mi hijo me comentó que, bajo su punto de vista, le faltaba producción, algo que ha hecho muy bien Gestmusic con OT y ha dejado el listón muy
alto, al margen del contenido del programa. Veías un escenario fantástico
con una plataforma que se movía, con unos bailarines e iluminación fantásticos, etc... El espectador cada vez es más exigente y yo creo que, por lo que me han contado, le falta espectacularidad. V.- Quizá algo que también faltaba en el defenestrado Estudio de actores
P.T.- Aunque no te lo creas, todo lo que no funciona me da mucha pena. Le acusaron de ser una copia de OT, pero era un programa que movía gente joven y me imagino la desilusión tan grande que habrá supuesto para todo el equipo de ese programa el resultado tan bajo y la posterior retirada. Me pongo en su lugar porque
son profesionales como yo y a mí me podían haber encargado hacer ese
programa. Cuando un programa no funciona lo que me da es mucha pena porque
sé todo el trabajo que hay detrás y la crítica para qué sirve. V.- ¿Has vivido tú algún fracaso de ese calibre?
P.T.- Gracias a Dios, no. Yo siempre le pido a Dios todas las noches: “No me des un éxito pero
tampoco me des un fracaso“. Y pido que no se me vaya la
olla, es lo que más miedo me da porque ahora estoy en un momento muy bonito.
Aunque siempre he tenido la suerte de estar en sitios donde las cosas han
salido bien y, muchas veces, con mucha repercusión. Hice Hola Rafaella,
Verano azul como auxiliar de producción, e hice también la gala por
Miguel Ángel Blanco, la más vista hasta la llegada de OT.
Y eran buenos programas porque, muchas veces, eres consciente de que lo has
hecho mal aunque hayas tenido mucha audiencia. Eso es lo peor. V.- ¿Te has sentido así con algún programa en especial?
P.T.- Sí, con una gala. Yo era consciente de que no me gustaba nada pero la
tenía que hacer. Las circunstancias, la falta de medios y las prisas,
hicieron que no me gustara. Pero esa experiencia me sirvió para darme cuenta
de que nunca más volvería a hacer nada que no tenga un mínimo de calidad. V.- ¿Qué puedes avanzar para la próxima temporada?
P.T.- Te invito a que vengas a la gala de presentación de la nueva temporada
el próximo 16 de septiembre. De momento no puedo avanzar nada. V.- ¿Qué programa te gusta de la competencia?
P.T.- El programa que me apasiona, y creo que han quitado es Desesperado club social
. Me sentó como si me hubieran dado una patada en el estómago,
y fíjate que no es mío. V.- ¿Qué impide hacer ese programa ahora?
P.T.- Álvaro de la Riva es un hombre que me escucha pero es mucho más listo
que yo y, lógicamente, hay que buscar la audiencia rápida. Pero en este tipo
de programas no hay que buscar la audiencia. Es un servicio para los
chavales. Hace que se hagan adictos a la televisión. Pero, después, lo que vale
es el resultado del día y eso hace que sea una apuesta complicada. Pero en algún
momento de mi carrera lo haré, yo soy muy plasta. -Entrevista (Primera Parte): Cuando me veía en OT decía, ¡qué borde es esa tía!