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Nace en Canarias el 'narcotráfico' de aguacates

El extraño caso del robo Los Realejos

No podemos negar que, aunque Clavijo se entregue a Rajoy por aquello de la agenda canaria y sus descendientes, enviando a toda carrera a San Jerónimo la sonrisa nacional nacionalista de la lagunera Ana Anita Oremus Oramas, no podemos negar, digo, que las cosas están jodidas y que – no podía ser de otra manera – se manipulan los números para que los asnos ya cansinos aparezcan como purasangres de Ascott ante la sociedad civil alelada en mayoría y sin pamela. Con perdón. Por un voto lograremos un mundo – Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… yo no sé qué te diera por un beso – lograremos un mundo, digo, aprovechando que Mariano está en preocupada minoría mental y parlamentaria.

No obstante, mientras llega ese Nirvana, el personal tiene que comer y ducharse aunque sea con jabón Lagarto. De ahí, que algunos se han dado a la canalla urbana y la delincuencia agraria para procurarse sendos eurillos y pagar los carros rebosantes en las cajas de Carrefour, Alcampo, Mercadona, Hiperdino y otros almacenes de avituallamiento, mucho más provistos de género – sin fobia sexual alguna – que los revolucionarios madureros venezolanos, tan reivindicados de un tiempo a esta parte. El asunto tiene su cosa, aunque parezca que no la tiene y a priori baladí. Cuando vivía en Tenerife y trabajaba en la conocida RTVC, ahora en franca decadencia y procesos varios de aguillotinamiento, iba siempre a llevar mi carro, el que no me habían robado, a la ITV de Los Realejos. Presumo que el haber estado en un lugar hace que las noticias que llegan de allí te impacten con mayor fuerza. Cosas de la memoria, de la mente o del demente que uno siempre lleva de piojo pegado. Que me enfrento a la noticia y quedo fascinado y preso de un texto que tiene toda la pinta de estar construido sobre una nota policial de la misma Policía: “La Policía Nacional ha impedido el robo de 1.400 kilos de aguacate en una explotación agrícola de Los Realejos, en el norte de Tenerife, donde los supuestos responsables del delito ya habían cortado una valla y tenían preparada la fruta en sacos para llevársela”. ¡Valientes sinvergüenzas! Actuar contra el sector primario cuando la clase política anda buscando, aunque absolutamente desnortada, cómo diversificar la economía, ya que versificándola con mentiras y estúpidos poemas lleva desde 1978 como mínimo. Eso… eso es un crimen. ¡Cobaldes!

Una investigación digna de Holmes y Watson

Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo, que quiero entrar en las profundidades del caso, lamentablemente solo, al carecer de la presencia y asistencia de un amigo como el Dr. John H. Watson. No es preciso que advierta que las notas de prensa policiales son pueriles en el lenguaje, ombliguistas en la construcción y propagandísticas en la intención. El otro día mismo – es cosa habitual – cogieron a alguien con un par de plantas de marihuana y un teléfono móvil, sacaron fotos de lo incautado sobre el capó de un todoterreno, elaboraron un discurso y lo remitieron a los periódicos. Logrando dos cosas: el descojono de la redacción y que la noticia (?) se publicara por ser vos quién sois. A lo que vamos: “Esta actuación se deriva de una investigación que comenzó en enero, cuando un empresario agrícola denunció en la Comisaría de la Policía Nacional de Puerto de la Cruz-Los Realejos que le habían robado 2.000 kilos de aguacates. Se estableció un dispositivo policial que, pasada la medianoche del jueves, permitió descubrir una valla metálica rota a la altura del Caserío La Cueva, situado en la zona de Los Quintos, en Tigaiga (Los Realejos). También se localizaron trece sacos que contenían aguacates y estaban dispuestos para ser cargados en algún vehículo. Los agentes dieron una batida por la zona interna de la finca y encontraron otros cinco sacos, con lo cual se recuperaron 18 en total, con 1.400 kilos de aguacates. Las investigaciones, en las que colabora la Policía Local de Los Realejos, continúan para detener a los responsables del intento de robo”. Y en ello están. Es de prever que los 1.400 kilos de aguacates iban a ser transportados en un vehículo pesado y no en una Vespa, lo que supongo habrá puesto en estado de alerta a las Fuerzas del Orden, ya que el camión, ese amigo que todos tuvimos de pequeños, se ha convertido en el instrumento preferido del terrorismo protagonizado por diabólicos radicales religiosos con pasaporte europeo en el bolsillo. Y ahora, pronto llegarán los drones. pero es mucho más fácil robar un 4×4, una furgoneta o un truck y lanzarlos sobre los probos ciudadanos, que burlar a los servicios de inteligencia, pasar fronteras, transportar explosivos y todo eso que se hace para matar en nombre del bien, del sinsentido, del despropósito y del disparate. Me temo que en la finca habrá que colocar un muro, ya que es evidente que la valla no mantiene alejados a los cacos. Para que luego hablen mal de Trump. Mi nombre es Trump … Donald Trump.

La llamada de Connan Doyle

Me costó bastante tiempo encontrar el número de teléfono de Sir Arthur. Estaba usando un Alcatel antediluviano comprado en el Marché Mahfuz de Nouadhibou, tras un regateo de aproximadamente una hora, y hace pocos días me regalaron un smartphone que me coloca ya a la altura de los demás mortales, algunos ya medio muertos de hecho. La cuestión es que, al cambiar la tarjeta SIM, esa cosa sexualmente mucho más atractiva para los hombres que las piernas de las mujeres con medias de rejilla, se me quedaron los contactos en la memoria del aparato. Afortunadamente, logré rescatar los dígitos y, aprovechando que era la hora del té, las cinco de la tarde, llamé a Sir Arthur. Se encontraba en el salón de su casa en Crowborough, East Sussex (Inglaterra). Estuvo muy amable conmigo y accedió muy cortés a facilitarme el nuevo móvil de Sherlock Holmes con el que, según me dijo, acababa de hablar un rato acerca de una investigación que llevaba a cabo el detective. Holmes estaba tocando su Stradivarius en el despacho del 221B de Baker Street, en Londres.

  • ¿Mr. Holmes?
  • Yes. With whom I have the pleasure of speaking?
  • Good evening Mr. I am George Batistte. I call you from the Canary Islands …
  • Oh. What a surprise. How are you for these volcanoes, dear friend?
  • Very well. Everything goes very well. Only I want to consult some things you …
  • Delighted George. If you want we can speak in spanish language …
  • Excellent … quería comentarle algunas cuestiones relacionadas con un intento de robo de 1.400 kilos de aguacates en la isla de Tenerife, concretamente en Los Realejos. Anteriormente ya se había producido la sustracción de 2.000 kilos de esa fruta. Por ello, tengo serias dudas de que estemos ante un caso de simple delincuencia puntual.
  • ¡Qué grandes casualidades o, mejor, qué grandes destinos y signos tiene la vida, George! Precisamente, el señor Watson me comentó algo al respecto hace una semana – ya sabe que él lee todos los periódicos que puede – pero, si he de serle sincero, en principio no le presté demasiada atención. En aquel momento me enfrentaba con La Ronde des Lutins de Antonio Bazzini. Estaba absolutamente concentrado en esa compleja pieza musical. No obstante, luego dediqué unos minutos al particular y enseguida lo tuve todo claro. Efectivamente, no es un robo común. Va mucho más allá … hasta los dominios del más sofisticado narcotráfico a escala mundial. Los cárteles están implicados.
  • Mr. Holmes: se me hace extremadamente difícil atar cabos en esa dirección. Me resulta prácticamente imposible encontrar caminos para sostener racionalmente lo que me señala.
  • George: no puede convertirse ahora en un marinero de aguadulce … Usted, no …
  • Déme alguna pista Mr. Sherlock … lamento no estar a su altura intelectual y capacidad deductiva …
  • ¿Se le ha ocurrido estimado Batistte investigar acerca de la química del aguacate, por casualidad?
  • ¿La química del aguacate?
  • Sí. Exactamente lo que digo: la química del aguacate.
  • Me confunde usted aún más … como si estuviera en trance de perder las facultades de razonamiento …
  • Serene su espíritu George. Le informaré al respecto y lo entenderá de inmediato. Verá: Aparte de ser considerado una fruta excepcional, lo que ya ha llevado el hampa a sus entornos y comercio, el aguacate, es decir, la Persea americana, pertenece a la familia de las Lauraceae, de la que también forma parte la canela. La fitoquímica nos advierte que esos vegetales contienen alcaloides bencilisoquinolidínicos, fundamentalmente aporfinas, oxoaporfinas y morfinanos, así como derivados de la pavina, aparte de otras muchas cosas. Coja el chicote amigo Batistte y tire … Deshaga la madeja …
  • Como siempre, me deja anonadado, Holmes. Su ayuda es para mi un cielo, el calor de un sol intelectual que nunca cesa …
  • Gracias George … busque la esencia de las cosas. Jamás se detenga en los contornos exteriores y cotidianos … ¡Mucha suerte y no olvide un nombre: el cártel de los testículos!
  • No sé cómo agradecerle su ayuda …
  • Agradézcamelo triunfando viejo amigo. Ahora salgo con Watson. Afuera nos espera una calesa. Vamos a la Ópera. Nunca podría perdonarme dejar pasar a María Callas sin ponerme a sus pies. Reciba mi más cálido abrazo. Hasta siempre.

Epílogo

Epílogo

Cuando era más joven que hoy, cuando era como hace unos minutos, ya estaba al tanto de que había que tener mucho cuidado al coger los tunos. Sus púas eran incisos de dolor en el tiempo de los campos en libertad. Sabía también que el sol sobre las tuneras hacía que el fruto alcanzase una temperatura imposible para ser degustados. Que el tuno caliente era política intestinal de puertas abiertas y desbocado reguero. Cuando pasaron los años, escuché hablar de aquellos que, llegado el fin de semana antes de que fuera weekend, subían a los riscos en busca de la datura stramonium, planta con propiedades alucinógenas que contiene atropina y escopolamina. Planta que, en sobredosis, favorece la agresividad y puede llevarte al coma o la muerte. Los chamanes de las tribus situadas en zonas tropicales fumaban hojas de datura mezcladas con tabaco para lograr trances hipnóticos y recoger revelaciones propias del vudú. Pero nunca pensé que el aguacate que mis padres añadían a las ensaladas podría depararme con los años palabras y frases para abandonar el tedio de una tarde que cae sobre esta tierra asfixiada con sed de Cultura. He tenido suerte y bebido agua. Dos moléculas de Hidrógeno y una de Oxígeno. Gases que saben a paz y están muy lejos de la muerte en Siria...

El extraño caso del robo Los Realejos