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Badenas, el punki de Vox investigado por la Fiscalía y que tiene en sus manos al Gobierno municipal del PP en València

Juan Manuel Badenas, el punki de Vox que condiciona la gobernabilidad en València.

Laura Martínez / Carlos Navarro Castelló

27 de marzo de 2025 22:44 h

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Juan Manuel Badenas (València, 1965) se ha convertido en uno de los hombres con más poder dentro del hemiciclo en el Ayuntamiento de València. Exportavoz municipal de Vox, exteniente de alcalde y expulsado del grupo por la supuesta adjudicación irregular de contratos de publicidad a través de una fundación pública, cuenta con la capacidad de condicionar toda la política municipal. Su voto –y el de su pareja, Cecilia Herrero, que le ha seguido de Vox al grupo de no adscritos– es determinante para las resoluciones que se adoptan en el Pleno del Ayuntamiento y para decantar las frágiles mayorías. El equipo de gobierno que dirige Maria José Catalá cuenta con 13 concejales del PP y otros dos de Vox, mientras que la oposición suma 16 entre Compromís y PSPV; al margen de los dos expulsados de Vox, que pasan a no adscritos y siguen sin renunciar al acta. Los dos tránsfugas tienen la llave de la ciudad. Y ya la han utilizado, haciendo a la alcaldesa perder una votación para que se tramite una iniciativa de la oposición.

Los contratos de la fundación Valencia Activa que le han valido la expulsión a Badenas le han generado también un conflicto judicial. PSPV y Compromís llevaron las publicaciones en prensa, los contratos y audios en los que el exportavoz habla de dar directrices sobre las partidas publicitarias, además de lo que la oposición tilda de “espionaje político” a la Fiscalía. Este jueves, ambos grupos han confirmado que se han abierto diligencias de investigación por delitos de malversación, prevaricación, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos y falsedad documental. El concejal defendió, junto al abogado de la fundación, que todo era un montaje político y había actuado conforme a derecho. Es la segunda investigación abierta a Badenas, que ya fue investigado por un delito de odio, en una causa que quedó archivada.

El recién expedientado dirigente se mantiene como concejal pese a la expulsión del grupo municipal. Desde hace semanas mantiene contactos diarios con la alcaldesa, según han deslizado ambos, no ha abandonado su despacho y ha dejado al grupo municipal Vox con la mitad de su representación. El pasado martes, él y Herrero, que por el momento sigue con responsabilidades de gobierno, apoyaron un reparto de los votos en comisiones que garantiza que el PP y Vox en minoría pueda ganar las votaciones, un juego aritmético que la oposición ha recurrido.

Badenas se promociona como un auténtico punki de la política. Él mismo se definió así en una conferencia en un foro de ultraderecha, que comenzó haciendo alusión a una de las canciones de Siniestro Total: “Más vale ser punki que maricón de playa”, dijo. Para Badenas, un “maricón de playa” es “un acomplejado y un sumiso que no sabe navegar contra la corriente, cosa que no nos sucede a los que vamos bien dotados”. Bajo el título '¿Es el conservadurismo el nuevo punk?', Badenas desarrolló un artículo escrito para la fundación Disenso, think tank de Vox, donde defiende: “Los conservadores somos el último bastión frente al dominio de las élites globalistas. El globalismo, el wokismo, la corrección política y el capitalismo desbocado, fundado en la regla según la cual ”el que gana se queda con todo“, como sostiene Niño Becerra, son manifestaciones del mismo fenómeno”.

Al defenestrado ultra le encanta verse como un verso suelto y protagonizar titulares con sus salidas de tono: poner una bandera de España en el acento de València, grabarse con un martillo hidráulico para eliminar carriles bici, celebrar el boicot al 8M cantando “que viva España” en la calle o exclamar que “follando se hace cultura”. Recientemente, en una rueda de prensa, afeaba a los medios que no le hubieran prestado tanta atención cuando formaba parte de Vox. Su trayectoria laboral, no obstante, lo aleja de esa idea de embajador antiestablishment.

Badenas es Catedrático de Derecho Civil, profesor universitario de la rama, ha sido rector de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), miembro Real Academia de Ciencias de Ultramar de Bélgica y Presidente del Foro de Opinión Cívico de la Comunidad Valenciana. Además, forma parte de varias asociaciones como la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba (República Argentina); el Instituto de Derecho Iberoamericano (IDIBE); o la Asociación de Profesores de Derecho Civil de España.

Salidas de tono al margen, nunca ha sido un dirigente al uso: excompañeros de partido hablan de él como un hombre con un carácter complicado, muy suyo. Nunca ha mantenido un perfil institucional, ni tan siquiera durante las inundaciones del pasado 29 de octubre. El fin de semana posterior a la DANA –los días 9 y 10 de noviembre–, se ausentó de una reunión entre el gobierno y la oposición y se marchó con su pareja a Morella. Vox no participó en las reuniones presenciales con los portavoces de los grupos municipales que convocó la alcaldesa de València, María José Catalá, para dar cuenta de las medidas adoptadas tras la DANA en las primeras semanas. No se le vio el pelo en las primeras semanas tras las inundaciones, manteniendo un perfil inusualmente bajo al frente de la formación.

Este peculiar carácter le ha valido varias broncas con el partido, del que se distanció aún más el pasado verano por una moción sobre los derechos urbanísticos de la parcela de Mestalla concedidos al Valencia CF de Peter Lim que trató de bloquear. Un registro informático le vinculó al abogado de Francisco Camps y a un grupo con intereses en el club y en los movimientos urbanísticos parejos. Badenas forzó a Vox a votar distinto a sus socios del PP, que sacaron adelante la propuesta con el apoyo de la oposición.

El exteniente de alcalde tampoco ha mantenido buena relación con Català, aunque en el Ayuntamiento estén condenados a entenderse. Los roces se remontan a la etapa en la que el hoy candidato de Vox era rector de la Universidad VIU, centro que la alcaldesa, entonces consellera de Educación, privatizó. Bajo su mando se vendió el 70% de las participaciones al Grupo Planeta, un proceso al que se opuso Badenas, quien dejó constancia ante notario de posibles irregularidades en el proceso. No son de extrañar las fricciones, aún casi dos décadas después. Al frente de la citada universidad, el hoy candidato de Vox cargó más 15.000 euros en comidas y viajes –en un centro que imparte lecciones online– en dos años. Cobraba entonces más de 62.000 euros anuales.

La extraña situación de Badenas y Herrero lleva a la alcaldesa a barajar otra crisis de gobierno. La oposición habla de un tripartito: PP, Vox y una tránsfuga que mantiene sus responsabilidades, pero no su ubicación en el pleno. Cabría pensar que la dirigente popular medita sacarla de su equipo, teniendo en cuenta que rompió el voto en dos ocasiones en su primera sesión tras la crisis. Este jueves, Catalá manifestó: “La crisis que está viviendo mi socio de gobierno obliga a hacer una reflexión y es probable que en los próximos días se produzca una remodelación del gobierno”. Y añadió: “Quiero pensar que mi socio de gobierno va a resolver en los próximos días las situaciones de sus miembros del grupo municipal (...) Me gustaría que los dos concejales no adscritos pudieran entenderse con sus dos compañeros de Vox y no se produjera esta situación”. Lo hizo, irónicamente, al anunciar una oficina 'antiokupas', donde mostró una puerta de entrada a Badenas o de salida a Herrero. Vox no asumiría la primera opción.

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