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España, un mercado “goloso” para la industria del azúcar

EFE

Madrid —

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El próximo 1 de octubre desaparece el sistema de cuotas de azúcar e isoglucosa en la Unión Europea (UE), vigente desde 1968 y se abre una nueva etapa en la que España intentará aumentar la producción para reducir su abultado déficit.

El mercado es muy goloso. Azucarera y la cooperativa ACOR se han preparado para mejorar su competitividad y diversificación, y nuevos operadores (Al-Khaleej Sugar) planean su desembarco en España.

La liberalización será un cambio histórico, pero ¿se avecina una guerra del azúcar en la UE por este mercado? ¿Esta preparada España?

Para Azucarera -propiedad de AB Sugar, líder en producción de azúcar en España, Reino Unido y seis países de África y China-, el final de las cuotas en Europa es “una oportunidad para crecer”.

En España, se consumen en torno a 1,3 millones de toneladas de azúcar al año, de las que Azucarera produce -entre azúcar de cuota e importaciones de azúcar crudo- alrededor de 900.000 toneladas.

“La desaparición de las cuotas permitiría crecer en superficie de remolacha para abastecer un mercado muy deficitario”, apuntan.

Según sus datos, en la campaña 2017-2018, los agricultores que contratan con esta compañía han sembrado casi 19.000 hectáreas en la zona norte y está previsto que cultiven 8.000 más en Andalucía.

“Sin la limitación actual, la intención de Azucarera es continuar creciendo, especialmente hasta 2020, para ser más competitivos. En el escenario post-cuotas, Azucarera aspira a producir 600.000 o 650.000 toneladas de azúcar de remolacha nacional”, avanzan a Efe.

En los últimos cinco años, Azucarera ha invertido 122 millones para mejorar la competitividad de sus fábricas y se ha comprometido a movilizar entre 16 y 18 millones anuales hasta 2020.

Desde esta compañía -que diversifica su oferta con coproductos e ingredientes funcionales-, lanzan un mensaje de optimismo y ponen en valor el compromiso de autoridades, industria y sector primario.

“Queremos llegar lo antes posible a 12.000 hectáreas anuales de contratación de remolacha o 180.000 toneladas de azúcar” -un 50 % más sobre sus cifras, que actualmente son 120.000 t/año de cupo- y “dar un salto competitivo industrial y comercial”, subraya, por su parte, el secretario del consejo rector de ACOR, Javier Narváez.

Esta empresa vallisoletana -que ha pasado de contratar 7.400 hectáreas la campaña pasada a 10.100 has en la 2017/18, un 36,5 % más- ha optimizado su ámbito industrial al crear tres empresas coparticipadas, “buscando ese mayor músculo económico y comercial”.

En 2009, constituyeron las sociedades Rolsa y Atisa junto con el grupo cooperativo francés Tereos para la producción y refino de azúcar de caña en Olmedo y la venta conjunta de toda la producción de azúcar de ambas en la Península Ibérica; en 2014), conformaron con ED&F MAN la empresa Iberlíquidos, para la producción y comercialización de melazas y melazas enriquecidas.

ACOR ha invertido en Castilla y León entre 2006 y 2017 más de 161 millones para diversificar y casi 55 en mejoras de su azucarera.

El “efecto vaivén” o de “montaña rusa” del precio del azúcar es un efecto temido con la desregulación; un informe del Comité Económico y Social Europeo destaca las oportunidades para producir más azúcar y exportar sin límites, pero al mismo tiempo advierte de que la competencia será dura, y los fabricantes y cultivadores menos competitivos podrían tener dificultades para sobrevivir.