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“Viento a favor” para la lucha ecologista en los tribunales: ahora toca la industria alemana del automóvil

Movilizaciones contra la industria contaminante del automóvil frente a la Feria del Automóvil IAA Mobility en Múnich.

Aldo Mas

Berlín —

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Los grandes grupos alemanes de la industria del automóvil pueden darse por avisados. Volkswagen, Daimler y BMW están ahora más que nunca en el punto de mira de las organizaciones ambientalistas Greenpeace y Acción Medioambiental Alemana (DUH, por sus siglas en alemán).

De hecho, esas organizaciones quieren que los constructores cambien ya sus orientaciones industriales. Greenpeace ha iniciado los procedimientos legales por “violación de la protección de la propiedad, la salud y los derechos civiles”. Hace unos días, Greenpeace y DUH hacían pública su intención de llevar a los tribunales a los grandes nombres de la industria automovilística teutona, a la que quieren ver, entre otras cosas, abandonando los motores de combustión de aquí a 2030.

Ambas organizaciones ven a Volkswagen, Daimler y BMW en “contradicción con los objetivos climáticos de París”, según el comunicado que emitían en DUH la semana pasada.

“Pese al aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y en contra de los hallazgos científicos, la industria del automóvil de Alemania continúa vendiendo a nivel mundial millones de coches diésel y de gasolina que dañan el clima, provocando así una huella de dióxido de carbono mayor que la de toda Alemania en 2019”, se lee en dicho comunicado.

“Retrasar la protección contra el cambio climático es ilegal”

Para Greenpeace y DUH, las empresas alemanas de la industria del automóvil no están tomando suficientes medidas de protección ante el cambio climático. De ahí que las denuncien ante los tribunales. “El que retrasa la protección contra el cambio climático está perjudicando a otros y se comporta así de manera ilegal”, según ha explicado estos días la abogada de Greenpeace en Alemania, Roda Verheyen.

Tanto su organización como DUH se ven respaldadas en Alemania tras la decisión del Tribunal Constitucional del país de la canciller Angela Merkel del pasado mes de abril en la que los magistrados consideraban que la ley de protección contra el clima que la 'gran coalición' aprobaba en 2019 era insuficiente. Concretamente, los jueces consideraban que, a partir de 2031, el país no se había dotado de objetivos suficientes para luchar contra el cambio climático.

Declarada “inconstitucional” por ese motivo, la ley alemana tuvo que rehacerse. La nueva versión de la coalición de conservadores y socialdemócratas que dirige Merkel se aprobó el pasado mes de junio en el Bundestag. Esa nueva ley también es criticada por el partido ecologista Los Verdes y los militantes de la defensa del medioambiente.

La decisión del Tribunal Constitucional plantea, para Greenpeace y la DUH, una buena base sobre la que exigir cambios a la industria del automóvil. También se inspiran dichas organizaciones ambientalistas de la reciente decisión judicial contra el consorcio energético británico-neerlandés Shell, obligado en los tribunales el pasado mes de mayo a reducir sus emisiones de dióxido de carbono en 2030 hasta un 45% respecto a 2019.

Así, Martin Kaiser, uno de los líderes de Greenpeace en Alemania, se ha referido a la “histórica” decisión de la justicia holandesa contra Shell como “viento a favor” para la última campaña de su organización y de DUH.

También las petroleras

En la iniciativa de Greenpeace y DUH también está amenazada de ser denunciada por su falta de compromiso con la lucha contra el cambio climático la firma energética Wintershall, la mayor productora de crudo y gas natural que tiene Alemania. Las organizaciones de defensa del medioambiente quieren ver a esta empresa dejar de abrir nuevas explotaciones de petróleo y gas natural, como muy tarde, a partir de 2026.

Wintershall tiene en sus planes la neutralidad climática en 2030, algo que no parece disuadir en modo alguno en Greenpeace y DUH. También los grandes nombres de la industria del automóvil presentan, especialmente estos días en los que tiene lugar en Múnich el Salón del Automóvil de Fráncfort, sus propios objetivos climáticos.

Ante las demandas de Greenpeace y DUH, en Daimler y BMW se defienden señalando que quieren ayudar a conseguir el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados como se plantea en el Acuerdo de París. “El Grupo BMW está a la vanguardia en la batalla contra el cambio climático”, se defienden en la firma con sede en Múnich, capital estos días del mundo del automóvil. El Salón del Automóvil es una de las grandes ferias del sector.

Acabemos con el lobby de la industria del automóvil. No a la IAA”

Este año, dicha feria, aquí más conocida por sus siglas IAA, se ha pasado a llamar “IAA Mobility”. El sector quiere presentar en ella especialmente su compromiso con otras formas de movilidad. Por eso también hay espacio para las bicicletas y otros vehículos, por ejemplo. La movilidad eléctrica se presenta en la feria como una de las grandes prioridades.

Estos esfuerzos, sin embargo, se ven como “ecopostureo” de la industria del automóvil en las organizaciones ambientalistas. Esta semana – la IAA abría sus puertas el martes – numerosas acciones de protesta a cargo de activistas están dejando su impronta en Múnich.

En diferentes acciones, se han cortado carreteras y puntos de acceso a la feria, algo por lo que a finales de esta semana se había puesto en prisión preventiva a una docena de militantes ambientalistas. En una de las acciones de mayor impacto mediático, los activistas habían situado un cartel en la autopista muniquesa A9, como si fuera una indicación más de tráfico. En ella se leía: “Acabemos con el lobby de la industria del automóvil. No a la IAA”.

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