'Herencia', una novela que rescata qué pasó en la Transición y no se contaba en las aulas

'Herencia' es una novela histórica, la primera del escritor y periodista Jesús Gallego, donde rescata qué pasó los días de la muerte de Franco y posteriores, una época desconocida, dice el autor, para una y dos generaciones que no estudiaron la Transición “porque era el final del temario y nunca se llegaba”.
En una entrevista con EFE, Gallego (Jaraicejo, Cáceres 1968) explica que la novela, de Rocaeditorial, parte de un episodio familiar inspirado en su infancia cuando con 6 años vio como su madre hacía un viaje de Extremadura a Madrid para visitar la capilla ardiente de Franco, pese a que su abuelo había estado en la cárcel por colaborar con los maquis (las guerrillas antifranquistas).
Esta paradoja llevo a Gallego a contar a modo de novela histórica, pero con un trasfondo social tres historias: la de Manuela, una franquista “por inercia” que viaja a la capital con su marido para ver el cadáver del dictador; la de José Luis, de padres emigrantes de Zamora al País Vasco donde el joven acaba integrándose en ETA y Jaime, un procurador y héroe carlista que desconfía de una Transición en manos del rey Juan Carlos.
Gallego se declara “admirador” de Mario Vargas Llosa y especialmente del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez y su forma de contar acontecimientos históricos profundizando en el aspecto moral de los personajes “y en cómo la historia general afecta al individuo, en particular”.
“Mi generación no tiene ni idea de qué pasó en 1975”
Con la idea de hacer este tipo de novela, Gallego que es periodista deportivo en la Cadena SER desde 1990, se animó a sumergirse en el año 1975 y en ese viaje descubrió que: “Mi generación y la siguiente no tienen ni idea de lo que sucedió”.
“Se nos vendió que Franco murió y llegó la democracia como si hubiese sido de manera automática, fácil y ligera y fue todo lo contrario, un periodo muy difícil y complicado, lleno de tensiones”, subraya.
Dice Gallego que le llamó la atención que entre 1973 y 1975 “se decretaron en Guipúzcoa 14 estados de excepción y de eso no se informaba al resto del país. Estaba prohibido”.
Y cuando se decretaba un estado de excepción se imponía no informar de nada de lo que ocurriese. Y si alguien se saltaba la norma había consecuencias.
El personaje de Manuela refleja cómo era la vida en un pueblo extremeño en 1975 con unas condiciones muy difíciles, sin agua corriente en muchas casas: “Extremadura era un reducto anclado en el pasado, donde triunfó la dictadura y el ritmo de vida estaba marcado por la iglesia”.
Noticias y audios transcritos para dar verosimilitud
Gallego acude en la novela a textos y transcripciones de audios de radios del momento para dar verosimilitud a lo narrado y dejar constancia de que los personajes se mueven en hechos verídicos.
José Luis, el etarra que acude a Madrid a preparar un atentado, se inspira en hechos ocurridos en Zarauz (Guipúzcoa) cuando un guardia civil extremeño es asesinado en octubre de 1975 y un etarra, que también vivía en ese pueblo, había sido ejecutado por el régimen un mes antes, en los últimos fusilamientos del franquismo. Ambos, además, habían nacido en la misma comarca. Uno en Monterrubio de la Serena, y el otro en Zaramea de la Serena, a 10 de kilómetros de distancia en Badajoz.
“Esa paradoja me pareció increíble” dice el autor que con el personaje quiso entender cómo es posible que dos personas con raíces en la misma comunidad autónoma luego, a muchos kilómetros, en el País Vasco, terminan encontrando la muerte en Zarauz de esta forma tan opuesta.
Y Jaime, el procurador, explica Gallego, está inspirado en un soldado del Tercio de Montserrat, una unidad militar formada por requetés carlistas.
Aquí, el autor entra en las intrigas de la familia de Franco y del régimen y su desconfianza a que el rey Juan Carlos tome las riendas de la Transición y los despoje de sus privilegios.
La segunda novela: la España de 1983
Gallego admite que cuando se puso a escribir, tardó unos ocho meses en completar la obra, no tenía en mente la celebración del 50 aniversario de la muerte de Franco este año, y se dio cuenta de la efeméride “cuando llevaba sesenta páginas escritas”.
El autor, que ya piensa en una segunda novela situada en la España de 1983, con Felipe González como presidente, dice que su libro está contado para una “lectura fácil”, dirigida, sobre todo, a los jóvenes, para que sepan que en la España de 1975 “no había libertad de prensa, ni de pensamiento, ni partidos políticos”.
El libro, dice, está hecho, de alguna forma, con propósito pedagógico y un mensaje a esas generaciones que no vivieron esos años: “Ahora puede haber cosas malas, pero es infinitamente mejor a lo que había”.
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