El desarrollo del Golf eléctrico se retrasa por los altos costes de la sede central de Volkswagen

Vehículos del grupo Volkswagen almacenados en una de las dos torres de almacenaje del centro Autodstad en Wolfsburg (Alemania). EFE/Carsten Koall/Archivo

elDiario.es

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Volkswagen sigue tomando decisiones traumáticas en su plan de saneamiento. La última consiste en suspender temporalmente los trabajos de desarrollo del futuro Golf 100% eléctrico en su sede central de Wolfsburg (Alemania) debido a la presión de los costes y a las dificultades financieras que atraviesa el grupo. El consejero delegado de la marca Volkswagen, Thomas Schäfer, ha reconocido que, “por ahora”, el fabricante no puede permitirse asumir la inversión necesaria para avanzar en el proyecto de una nueva generación del compacto, uno de los modelos más emblemáticos de su historia.

“Sé lo que significa el Golf para Volkswagen y para Wolfsburg. Por eso, esta decisión no fue nada fácil para nosotros”, ha señalado Schäfer en un memorando interno al que ha tenido acceso Reuters. “Sencillamente, no podemos permitirnos este trabajo ahora mismo”, ha añadido el directivo, en referencia a la suspensión de las tareas de desarrollo del modelo.

El futuro eléctrico del Golf, pendiente de la plataforma SSP

La suspensión de los trabajos de desarrollo del ID. Golf supone un contratiempo para la estrategia tecnológica de Volkswagen, aunque el comité de empresa sostiene que no tendrá consecuencias sobre la fecha de lanzamiento prevista para el vehículo. La representación de los trabajadores se ha comprometido a recuperar el tiempo perdido, si bien reconoce que la congelación del gasto destinado a los trabajos preliminares constituye otra señal de la delicada situación financiera del grupo.

El futuro Golf eléctrico será uno de los primeros modelos construidos sobre la arquitectura de software SSP (Scalable Systems Platform), la plataforma de nueva generación que Volkswagen está desarrollando para el conjunto del grupo. Esta tecnología pretende reducir la complejidad de los vehículos y abaratar sus costes de producción, dos objetivos fundamentales para mejorar la competitividad de los eléctricos de la compañía.

El proyecto ya había sufrido retrasos respecto a los planes iniciales, que contemplaban su llegada en 2026. Su desarrollo resulta especialmente relevante para Volkswagen en un momento en el que necesita renovar su gama eléctrica y ofrecer modelos capaces de competir en precio y tecnología con los fabricantes chinos, que están ampliando su presencia en Europa.

La decisión pone de manifiesto la presión financiera que soporta el mayor fabricante europeo, que está acelerando su programa de reestructuración para recuperar la rentabilidad. Volkswagen anunció unas pérdidas de 5.822 millones de euros en el tercer trimestre de 2026, después de contabilizar un impacto extraordinario de 7.800 millones, principalmente por el deterioro del valor de Porsche. El resultado ha servido al grupo para insistir en la necesidad de acelerar el ajuste de costes y el plan para reducir hasta 100.000 empleos.

La situación es igualmente delicada en el conjunto del ejercicio. Entre enero y septiembre, Volkswagen acumuló unas pérdidas netas de 2.720 millones de euros, frente al beneficio de 3.405 millones registrado en el mismo periodo de 2025. El resultado operativo se desplomó un 98,7%, hasta apenas 71 millones de euros, frente a los 5.408 millones de un año antes. Sin contabilizar los extraordinarios, el margen operativo sobre ventas se situó en el 3,8%, una rentabilidad que el director financiero y de operaciones del grupo, Arno Antlitz, considera insuficiente para sostener las inversiones que necesita la compañía.

Un plan de ahorro de 31.000 millones

La suspensión del desarrollo del ID. Golf se enmarca en un programa de ahorro de costes valorado en unos 31.000 millones de euros. Volkswagen pretende mejorar su rentabilidad mediante una reducción de la gama de modelos, la optimización de los costes de fabricación de los vehículos y una rebaja de los gastos generales, además del recorte de hasta 100.000 empleos. El grupo también plantea congelar los salarios hasta 2030 en el conjunto de la corporación, incluida Seat.

En Wolfsburg, la planta central de Volkswagen acumula un desfase de 300 millones de euros respecto a su objetivo de reducción de costes, según el memorando de Schäfer. Aunque no figura entre las instalaciones amenazadas de cierre, sus operaciones están sometidas a una presión creciente para mejorar su eficiencia. El grupo mantiene sobre la mesa el posible cierre de hasta tres fábricas tras un acuerdo para traspasar una cuarta en Alemania.

La situación ha elevado también la tensión con el sindicato IG Metall, que estudia la posibilidad de convocar movilizaciones y huelgas a partir del 1 de enero de 2027. El malestar de los trabajadores se ha visto alimentado, además, por los planes de Audi, otra de las marcas del grupo, para invertir 4.000 millones de dólares en una nueva fábrica en Estados Unidos, un proyecto anunciado recientemente en un acto junto al presidente estadounidense, Donald Trump, antes de recibir la aprobación del consejo de administración.

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