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Sánchez encarga al vicepresidente Carlos Cuerpo la gestión de Transportes tras la dimisión de Óscar Puente

Pedro Sánchez en su comparecencia

José Enrique Monrosi

4 de noviembre de 2026 09:59 h

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El ministro de Economía y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, asume la cartera de Transportes tras la dimisión de Óscar Puente. Así lo ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa. “El vicepresidente Cuerpo ha demostrado en esta legislatura una enorme capacidad de gestión e integridad y un talante que nuestra política y nuestro país necesitan. Por eso estoy convencido de que hará un gran trabajo y dará continuidad a las reformas iniciadas por el ministro Puente”, ha dicho.

Sánchez ha elogiado a Óscar Puente tras su dimisión por haber “dado la cara”, dado “soluciones” y, después, dar “un paso al lado”. “Decidió renunciar a su cargo primero por empatía con las víctimas y por coherencia. Una decisión que acepto con gratitud y con respeto. A lo largo de estos años el ministro Puente ha trabajado sin descanso para mejorar la vida de nuestro país y particularmente la movilidad de nuestros ciudadanos y ha tenido que enfrentarse a grandes desafíos que ha sabido abordar con dedicación, con transparencia y con integridad”, ha ensalzado.

Con su decisión, el presidente asegura que Puente demuestra “que no todos los servidores públicos somos iguales”. Y en su opinión, “con su renuncia Óscar ayuda a que España recupere la confianza no sólo en nuestro sistema ferroviario, sino también en la dignidad política. Ahora nuestro deber es honrar su gesto y seguir trabajando. Desde el Gobierno vamos a continuar haciendo todo lo que esté en nuestras manos para asistir a las personas que se han visto golpeadas por este terrible accidente y para recuperar la normalidad en nuestra alta velocidad”.

Seis días después del accidente de Urda, Puente dimitió este martes al final de una comparecencia de casi cinco horas en el Congreso en la que defendió su gestión, anunció medidas y ahondó en los detalles que arroja la investigación de la catástrofe.

“Mi decisión es de dignidad política. Es buena para el país y buena para la democracia, una democracia madura de un país fuerte, próspero y moderno, no un estado fallido como algunos sostienen”, dijo el ministro, visiblemente emocionado, en su último turno de palabra. Pasaban varios minutos de las nueve de la noche de un martes que Puente se había pasado hablando en público, ante la prensa y ante el Congreso, y sin dejar ninguna pista visible de que estaba a punto de complacer las demandas de todos los que le reclamaban abandonar el Gobierno para asumir la responsabilidad política de 115 víctimas mortales en dos tragedias ferroviarias ocurridas en diez meses.

La noticia cogió por sorpresa a la práctica totalidad del Gobierno, del PSOE y del grupo parlamentario, y también al resto de diputados y a los medios de comunicación que asistían a su comparecencia. Toda una bomba política. En la Moncloa habían asegurado durante todo el día que el debate sobre la continuidad o no del ministro de Transportes estaba zanjado y que la decisión del presidente del Gobierno era la de sostener a Óscar Puente contra viento y marea, a pesar del aluvión de críticas y de las exigencias de dimisión de la opinión pública y de la mayoría de grupos parlamentarios. “Ni va a dimitir, ni va a ser cesado”, advertían en el equipo del presidente. Pero todo se precipitó a última hora.

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