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Carta de un cura a Hernández de Cos, gobernador del Banco de España

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He seguido, en la medida de mis posibilidades, tu posicionamiento acerca de algunas cuestiones socioeconómicas que afecta a la vida de muchas personas, de tal forma, que está en juego vivir con dignidad o sobrevivir como se pueda.

De entrada, reflejas un posicionamiento neoliberal que se traduce en que los trabajadores y las trabajadoras tengan obligaciones y no tengan derechos, y cuando al trabajo se eliminan o se reducen los derechos se convierten en una mercancía y se generan condiciones de explotación y de indefensión. Para ti la clase trabajadora no tiene ningún valor, no los consideras personas que puedan tener una vida decente y digna como un derecho, sólo deben responder a la cuenta de resultados.

Cada vez que se ha subido el Salario Mínimo Interprofesional has dicho que es algo negativo, que es contraproducente, que destruye empleo y aumenta la desigualdad. Es curioso que defiendas esto cuando tú tienes un sueldo público elevadísimo, más de 100.000 euros anuales. ¿Por qué no intentas vivir con 965 euros al mes y dos pagas extras? Además, hablas de la amenaza de subir el Salario Mínimo Interprofesional y, en cambio, justificas la política de no haber limitado el sueldo de los banqueros ni el reparto de los dividendos. Para la clase trabajadora miseria, y para la clase pudiente más beneficios. Me imagino que no te habrá gustado que le hayan dado el premio Nobel de Economía a David Card, que ha demostrado que subir el Salario Mínimo Interprofesional no solo no destruye empleo, sino que lo incentiva. Tú no has demostrado nada; te has limitado a repetir un dogma neoliberal.

Quieres que la gente trabaje muchas horas, que tenga capacidad de ahorro, que pueda pagarse la hipoteca o el alquiler y que pueda formar una familia y traiga hijos e hijas y todo esto por menos de mil euros al mes. ¿No te parece cínico? Además, defiende que la clase obrera no tenga capacidad de protesta y, por eso, dices que no hay que tocar la reforma laboral aprobada por el Partido Popular en el 2012 unilateralmente. Quieres que el trabajador y la trabajadora dependan de la voluntad empresarial, que imponga las condiciones y se sometan a ellas y si alguno protesta lo despiden aplicando cualquier situación que recoge esta reforma laboral. Es decir, tienen un conjunto de instrumentos que se pueden utilizar con impunidad para despedir, sin obviar, que se abarató el despido.

Y, en esta línea, ¡cómo no!, defiendes que no suban las pensiones, reducir el gasto público, que siempre afecta a la sanidad, la educación y la protección social, y, en este sentido, te muestras muy reticente al Ingreso Mínimo Vital, porque afirmas que desincentiva la búsqueda de empleo; eso sí, ayudar a los empresarios y empresarias no es un problema, porque según planteas no van a desincentivar la actividad empresarial. No sé en qué mundo vives, pero la gente de nuestro país lucha cada día por vivir, por sacar a su familia para adelante. Los estamos condenando a la pobreza y ya tenemos trabajadoras y trabajadores pobres que no llegan a final de mes.

Hay que saber, o tal vez no quieras saber, el hecho de que una persona que tenga una ayuda por el paro o cualquier otro tipo de subvención no puede vivir de ella y tiene que realizar trabajos en la economía sumergida y, a pesar de todo, mal vive. Gana más que los trabajos que le ofrecen, cuyas condiciones son salarios de miseria, de muchas horas que no corresponden con el contrato, además hay que restarle a ese salario de miseria los gastos de desplazamiento, dieta y, a veces, alojamiento. 

Te vuelvo a repetir que muestras un posicionamiento neoliberal lleno de inhumanidad y sin ninguna empatía con nuestros compatriotas que estás sufriendo la precariedad, el paro y las condiciones injustas. No tiene ningún reparo en defender políticas que solo benefician a los pudientes. Precisamente, en tu toma de posesión hablaste de que tenías ser independiente y no lo eres, estás al servicio de la avaricia y la codicia de los que poseen los grandes capitales.

Sin dejar la toma de posesión, prometiste guardar la Constitución Española y te voy a recordar dos artículos que son fundamentales para construir una sociedad con dignidad, donde nadie quede descartado y que tu actuación va en contra abiertamente:

Artículo 35.1: Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y la de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Artículo 50: Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.

Para terminar, me gustaría decirte que lo que defiendes es una sociedad donde la gente sufra lo indecible por la pobreza, donde haya niños y niñas que sigan pasando hambre (hay un 25 por ciento de desnutrición infantil). ¿Qué puede sentir un padre o una madre al ver a sus hijos e hijas pasar necesidades, de no poderles darle un vida decente?

Se me olvidaba una cuestión fundamental y es que tienes un concepto antropológico basado en que la clase empresarial es honesta, se puede confiar plenamente y, por tanto, se les pueda dar ayudas sin problema alguno y, en cambio, la clase trabajadora es deshonesta, con vocación a la holgazanería.

No estaría mal que pusiera el Banco de España al servicio de la gente, de los empobrecidos y no al servicio de las élites económicas y sociales. Para eso deberías hacer un gran esfuerzo por valorar y reconocer a la clase trabajadora.

He seguido, en la medida de mis posibilidades, tu posicionamiento acerca de algunas cuestiones socioeconómicas que afecta a la vida de muchas personas, de tal forma, que está en juego vivir con dignidad o sobrevivir como se pueda.

De entrada, reflejas un posicionamiento neoliberal que se traduce en que los trabajadores y las trabajadoras tengan obligaciones y no tengan derechos, y cuando al trabajo se eliminan o se reducen los derechos se convierten en una mercancía y se generan condiciones de explotación y de indefensión. Para ti la clase trabajadora no tiene ningún valor, no los consideras personas que puedan tener una vida decente y digna como un derecho, sólo deben responder a la cuenta de resultados.