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Márkaris, Pérez Reverte y Pedro Feijóo reciben el premio con un jurado de jóvenes

EFE

Santiago de Compostela —

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Petros Márkaris, Arturo Pérez Reverte y Pedro Feijóo, que hoy han recibido el Premio San Clemente, en su XIX edición, han coincidido en la valoración de un galardón que conceden jóvenes estudiantes.

Los tres escritores fueron distinguidos en las modalidades de lengua extranjera, castellana y gallega de este certamen en el que el jurado está compuesto por estudiantes del Instituto Rosalía de Castro de Santiago, organizador del evento, y otros cuatro centros educativos de las cuatro provincias gallegas, elegidos por sorteo, Tui, Carballiño, Lugo y Pobra do Caramiñal.

“Liquidación Final”, de Márkaris; “El tango de la vieja guardia”, de P. Reverte; y “ Fillos do mar”, de Feijóo, fueron las obras premiadas en esta edición.

Los premiados han coincidido en destacar la importancia de que se trate de un jurado joven, cuando el lector tiene un alto nivel de “ingenuidad positiva” y “honradez”, según Pérez Reverte, y es ajeno a los condicionamientos que se van adquiriendo con la edad.

Márkaris apuntó que una persona mayor leyendo el libro es una “realidad esperada”, mientras que un hombre joven con un libro en la mano es “esperanza”. Esa -subrayó- es la “diferencia abismal”.

Por su parte, Feijóo reconoció que el objetivo de su libro podría ser otro, pero que lo hayan “abrazado” los jóvenes ha sido una sorpresa que lo emocionó y le ha supuesto una “ilusión especial”, sobre todo cuando procuró con su primera novela reenganchar con un público que parecía que le daba la espalda a la literatura gallega.

El escritor griego recordó la situación de su país, con un 30 por ciento de paro y un 60 por ciento entre la juventud, y dijo que ver a un joven leyendo una de sus novelas es para estar contento, porque “está buscando respuestas”.

No obstante, reconoció que los escritores son “muy buenos en plantear las preguntas correctas, pero no tienen las respuestas”, aunque insistió en que una forma de guiarse es planteando las preguntas correctas.

Apuntó que al principio de la crisis, los jóvenes se plantearon escapar y “ahora empiezan a luchar” y pidió que se les entienda, porque se han criado con la idea de que “Europa es la madre y nos va a ayudar” y “ahora se dan cuenta de que la madre Europa no les va a dar nada y se están enfrentando a la realidad”.

El escritor griego reconoció que el primer instinto es correr y que “lleva tiempo darse cuenta de que lo que hay que hacer es quedarse y luchar”.

También Pérez Reverte valoró la utilidad de los libros para decidir entre las dos posibilidades que nos ofrecen los actuales “tiempos difíciles y complejos”: “luchar o resignarse”, “afrontarlo o asumirlo” y, aunque los libros, a su entender, sirven para ambas cosas, quien tiene una “trinchera cultural donde refugiarse, puede hacer frente a esta crisis con más coraje”.

Consideró que, sin los libros, en sentido amplio, internet, la cultura, el conocimiento, no hay posibilidad de sobrevivir al desafío y “somos ovejas en manos del matarife y vienen tiempos de matarifes”.

Insistió en que, en ese sentido, “la cultura con mayúsculas es el único analgésico y vigorizante posible”, por lo que el hecho de que jóvenes como el jurado “se preocupen de bucear en estos mecanismos, es un consuelo fundamental”.

“Un chaval con un libro en la mano es una declaración de intenciones”, sentenció, por su parte, Pedro Feijóo.