Resuelven el misterio de la ‘Gran Discordancia’: ¿por qué faltan 200 millones de años del registro geológico?
En 1869, el geólogo John Wesley Powell dirigió la primera expedición científica a través del Gran Cañón de Colorado y observó con asombro un abrupto contacto entre rocas de casi 2.000 millones de años y otras mucho más jóvenes, como si faltara un inmenso capítulo de la historia de la Tierra. Para explicar esta enigmática discontinuidad, que los geólogos conocen como la Gran Discordancia, se han propuesto diversas explicaciones, desde una erosión masiva provocada por las glaciaciones globales de la Tierra Bola de Nieve hasta procesos relacionados con la ruptura de supercontinentes. Pero nada termina de encajar.
Los investigadores Santosh Dhungana y Nicolas Flament, de la Universidad de Wollongong (UOW), en Australia, aseguran haber encontrado la explicación, que presentan este miércoles en la revista Nature. Mediante una serie de simulaciones de los movimientos del manto, los autores sostienen que algunas partes de la Tierra se elevaron como una inmensa tarta en el horno y esto las expuso a una erosión que, tras el descenso de los continentes, las borró para siempre del registro, lo que resolvería el rompecabezas de la historia de la Tierra y su formación geológica.
“Imaginen un libro al que le falta una gran sección en el medio”, explica Dhungana. “La Gran Discordancia es ese vacío en la historia de la Tierra, donde la narración salta directamente de los primeros capítulos a una parte mucho más avanzada de la historia. Nuestra investigación sugiere que estas páginas no se perdieron por casualidad”.
La Gran Discordancia es ese vacío en la historia de la Tierra donde la narración salta directamente de los primeros capítulos a una parte mucho más avanzada de la historia
Lo que muestran las simulaciones es que las corrientes de convección del manto terrestre provocaron el levantamiento de los continentes durante la era Neoproterozoica, que abarca desde hace mil millones hasta hace unos 540 millones de años. Tras el prolongado ascenso del terreno, se produjo un largo período de hundimiento durante el eón Fanerozoico. Y, a medida que estos antiguos núcleos continentales se hundían gradualmente en el océano, los mares y los sedimentos sepultaron la superficie rocosa erosionada, formando la Gran Discordancia que perdura hasta nuestros días.
“A veces, lo que falta puede revelarnos más sobre la historia de la Tierra que lo que podemos ver”, afirma Flament. “Un único y prolongado período de elevación, seguido de un largo período de hundimiento, habría sido la fórmula ideal para eliminar la roca y preservar la superficie desgastada”. En su opinión, se habían propuesto muchas explicaciones para la Gran Discordancia, pero pocas se habían contrastado con el comportamiento real de la Tierra a lo largo del tiempo.
Un único y prolongado período de elevación, seguido de un largo período de hundimiento, habría sido la fórmula ideal para eliminar la roca y preservar la superficie desgastada
Los autores señalan que a un prolongado período de elevación continental en el Neoproterozoico le siguió una rápida subsidencia al inicio del período Cámbrico, lo que permitió la acumulación masiva de sedimentos coincidiendo con la explosión de vida animal en la Tierra, lo que deja la puerta abierta a la posibilidad de que todos estos procesos influyeran en la diversificación animal de este período. “La Gran Disconformidad marca una superficie erosiva de gran extensión global vinculada a cambios climáticos y transiciones ambientales que precedieron a la explosión cámbrica de la vida”, escriben. “Trabajos futuros podrían investigar los efectos del levantamiento y la subsidencia dinámica a escala continental sobre la erosión, la sedimentación, la química del agua de mar y sus consecuencias para la diversificación de las formas de vida”.
¿Una conexión con la vida?
Este era uno de los grandes misterios que todavía quedan por resolver en la geología, reconoce el geólogo y divulgador Nahúm Méndez Chazarra. “Este nuevo estudio lo que propone es que hay un responsable que está en el interior de nuestro planeta: el manto y cómo se mueve”. En su opinión, lo más interesante de este artículo es que se conecta la dinámica interna de la Tierra con la evolución externa del paisaje, que quizás también tuvo un efecto importante en la historia de la vida. “La intensa erosión provocó un aporte extraordinario de nutrientes a los océanos, y quizás sea uno de los puntos de inflexión que provocaron la explosión del Cámbrico hace unos 540 millones de años”, apunta.
La idea que proponen los autores es elegante y los modelos son físicamente muy robustos. Particularmente, me gusta mucho más esta explicación
J. Javier Álvaro, del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM), recuerda que se suponía que la última glaciación de tipo Tierra Bola de Nieve, cuando los glaciares alcanzaron posiciones subtropicales, era la responsable de la cicatriz erosiva de la Gran Discordancia. “Este trabajo propone una explicación que conecta esos procesos superficiales con la dinámica profunda del planeta”, asegura. A su juicio, lo más sugerente del estudio es la pregunta que plantea: ¿Pudo la dinámica interna de la Tierra contribuir indirectamente a la gran diversificación de la vida animal que tuvo lugar durante el Cámbrico?
Daniel Pastor Galán, investigador del IGEO-CSIC, cree que la idea que proponen los autores es elegante y los modelos son físicamente muy robustos. “Particularmente me gusta mucho más esta explicación”, confiesa a elDiario.es. “Este artículo da una base sólida para pensar que es una hipótesis seria y a tener en cuenta”. Entre las debilidades, señala que estos modelos se basan en unas reconstrucciones tectónicas que son bastante inciertas. “Si la posición de los continentes es poco conocida, la posición de los límites de placa y zonas de subducción lo es menos aún”, concluye.
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