Entrevista

Blanca Paloma, de su miedo tras Eurovisión 2023 a lo que le dijo Loreen en la final

Agradecida y todavía emocionada por la vorágine vivida en los últimos días, Blanca Paloma ha cerrado su ciclo eurovisivo. Apenas unos días después de interpretar su EaEa en Liverpool 2023, y ya con el resultado reposado, la representante española ha vuelto a reunirse con la prensa en la sede de RTVE para valorar su paso por el festival y dejar claro que su carrera empieza ahora.

A pesar de que su decimoséptimo puesto quedó lejos de las expectativas, la artista ilicitana ha manifestado que la puntuación obtenida no le afecta. Así lo afirmó en rueda de prensa y también en su posterior charla con un grupo de medios, entre ellos verTele, a los que asegura que no ve su posición final en Eurovisión como un fracaso.

“Confío en que todo lo que hemos hecho, quizás con el tiempo se termine de entender y valorar”, declara Blanca Paloma, que pone en valor la valentía de TVE de apostar por una propuesta como EaEa, al tiempo que confiesa su temor por si el resultado afecta a los candidatos del próximo Benidorm Fest, del que ya está abierto el proceso de inscripción.

Tengo un poco de miedo por los que vienen ahora, y precisamente por eso mi primer comentario según salí de la gala fue pedir que no dejemos de presentar propuestas auténticas”, incide. “Ojalá este maldito televoto no siente precedentes para que la gente no se siga expresando con libertad”, añade en ese sentido la artista.

Blanca Paloma opina que “las apuestas eran un espejismo”, y que ella llegó a Liverpool concienciada para cualquier resultado. “Estábamos todos muy ilusionados creyendo en una tercera victoria en Eurovisión, y creo que era la actitud: había que ir a por todas. Yo estaba preparada para lo mejor, para ganar, y para lo peor”. No obstante, sostiene que “si me volviera a presentar, que no lo descarto, sería más salvaje, más canalla”.

Por último, la representante española desvela cómo fue su último encuentro con Loreen, la histórica ganadora de la edición, en la misma final de Eurovisión 2023: “Me dijo que éramos unas afortunadas por haber podido ir a Eurovisión con canciones profundas con las que nos sentíamos identificadas”.

¿Qué vas a hacer mañana?

¿Qué día es hoy? [ríe]. Este miércoles tengo una reunión muy importante, porque el jueves saldrán cositas que he ido retrasando por todo este gran hito de Eurovisión. Uno de mis sueños era sacar mi disco adelante, con mis canciones, y ha sido un largo recorrido de conversaciones y cláusulas. Creo que todo está llegando a buen puerto para poder emprender ese gran camino, esa carrera a largo plazo que quiero forjar como artista. Pienso que no sólo son los grandes hitos como Eurovisión los que te posicionan, sino luego poder mantenerte. Ahora es cuando se tiene que demostrar todo este trabajo duro.

¿Eso quiere decir que vas a lanzar un nuevo single de manera inminente?

Realmente lo que estoy deseando es hacerle un poco de caso a Plumas de nácar, que la saqué justo antes de Eurovisión porque ya estaba en mis planes. Me había propuesto lanzar en diciembre EaEa, aunque nunca imaginé que sería en el contexto del Benidorm Fest, y para primavera tenía previsto Plumas de nácar. Estoy cumpliendo los objetivos y ahora me gustaría grabar un videoclip para este último single y darle todo ese cariño que se merece. Es una canción diferente a EaEa que muestra otras particularidades de mi perfil como artista.

A todos nos sorprendió mucho la diferencia que hubo en Eurovisión entre los votos del jurado y los del público. ¿Te impactó recibir sólo cinco puntos del televoto? ¿Cómo lo viviste y cómo lo gestionaste las horas posteriores?

Me lo tuvieron que explicar. Vosotros ya sabéis que no tengo televisión desde hace muchos años y realmente no podía comparar cuánto de bien o mal estaba. De hecho, se me ve en la cámara dar las gracias. No he llegado [a la gente de Europa], pero hay que seguir trabajando. De lo que más he aprendido en mi carrera no es de los éxitos, sino de los puntos de inflexión. [Lo de Eurovisión] no lo veo como un fracaso, creo que es indiscutible la ejecución no sólo de mi actuación, sino todo el trabajo que hay detrás. La considero una pequeña obra de arte y en ningún momento he dudado de ella por los resultados.

Parece que no estamos preparados en España para el fracaso y ligamos el éxito a un resultado, a una posición. Por lo pronto, España ya sabe quién es Blanca Paloma y has tenido la oportunidad de cantar en Eurovisión...

Y no sólo eso. España ha apostado por una candidatura diferente, que no es la candidatura comercial al uso. Hemos apostado por algo identitario que rescata la tradición llevándola a la modernidad. Creo que es una apuesta muy valiente y ojalá muchos más países se atrevieran a hacerlo con su propia tradición porque si no, al final Eurovisión sería un festival muy diluido con propuestas muy comerciales que no se distinguirían entre sí ni se asociarían a ningún país.

¿Crees que España va a seguir apostando por candidaturas así, o tienes un poco de miedo que por este resultado no se haga más?

Tengo un poco de miedo por los que vienen ahora, y precisamente por eso mi primer comentario según salí de la gala fue pedir que no dejemos de presentar propuestas auténticas. Creo que más que nunca hay que seguir haciéndolo porque es un valor y una riqueza que podemos aportar al mundo, y Eurovisión es una ventana para ello. ¿El objetivo es ganar? Para muchos, sí. Pero para mí, el objetivo es poder mostrar algo de mucha calidad con lo que nos sintamos representados porque los resultados muchas veces no están en nuestras manos.

Siento que un formato así es muy complicado. Es como si en un museo o en una sala de exposición pusiéramos un Da Vinci al lado de un Picasso. En los museos hay una persona especialista que se encarga de elegir qué cuadro va al lado de otro, porque todo influye. ¿EaEa hubiera quedado así otro año, con otras propuestas? No se sabe. Pero en esa exposición de obras de arte, como lo son todas las canciones de todos mis compañeros, no se puede elegir un ganador y un perdedor entre un Picasso y un Da Vinci. Ambos son dos obras de arte.

Y a ti te pusieron al lado de Loreen...

¡Hijo mío! Es que... complicado [ríe].

Ojalá este maldito televoto no siente precedentes para que la gente se siga expresando con libertad

¿Habías trabajado a nivel emocional el no cumplir las expectativas?

¡Yo ya venía trabajada! Y gracias a eso, gracias a trabajarme, he llegado hasta donde he llegado. No sólo a los artistas, sino a todo el mundo, los juicios y las valoraciones es algo que nos echa para atrás para cualquier cosa que queramos hacer. Yo eso ya me lo quité hace tiempo, por suerte, y venía preparada para lo mejor, y también para lo peor. Soy impermeable. Las plumas de las palomas, de las aves, son impermeables. Y es literal.

Pero viniendo de un tercer puesto, y como favorita en apuestas, ¿has tenido una presión extra?

No, porque lo he dicho durante todo el camino. Tenía clarísimo que todo se iba a decidir el día de la final. Las apuestas eran un espejismo. Toda la gente que venía apostando había seguido mi camino. De hecho, empecé abajo y fuimos subiendo tras las actuaciones en todas las PreParties hasta llegar a un cuarto o tercer puesto. Pero claro, eso era gente que venía siguiendo un recorrido, que había escuchado varias veces la canción y que la había visto en diferentes contextos y variaciones.

Para la gente que la ve por primera vez es un choque cultural para el que quizás no estaban preparados. Pero insisto, es una semilla que hay que seguir regando. Siempre va a haber un choque cultural si no hacemos ese trabajo de mostrarnos. No tenemos que tener vergüenza, pudor, ni temor. Tenemos que poner en valor lo que tenemos en España, que es una diversidad de folclore riquísima en sí misma. Este año ha sido flamenco, folclore con matices electrónicos, y espero que otro año se atrevan otros géneros. Ojalá este maldito televoto no siente precedentes para que la gente se siga expresando con libertad. Me apena mucho que artistas dejen su proyecto más de cantautor, más personal, y abracen algo más global para acercarse a la gente. Yo digo que no hay que acercarse a la gente, la gente se tiene que acercar a ti, pero para eso te tienes que mostrar convencida y con seguridad. Y yo fui allí segurísima de la candidatura que llevábamos y feliz de que todo un país se haya ilusionado con una candidatura de calidad. Y perdonad, porque puede sonar mal que hable tan bien de mi propuesta, pero no es solamente mi trabajo, ha sido un trabajo de equipo, de muchos profesionales, y confío en que todo lo que hemos hecho, quizás con el tiempo se termine de entender y valorar.

Se habla mucho de esos cinco puntos del televoto, pero para los jurados profesionales fuiste novena. ¿Qué te pareció su valoración?

Creo que en este concurso no solamente se valora una calidad vocal, de puesta en escena o de realización. Se valora algo que es muy importante también y que no lo voy a menospreciar, que llevar es un concepto y ser un reflejo de la sociedad. Este concurso deja ver que la gente, y me incluyo, estamos necesitados de pasárnoslo bien y ver a artistas que se expresan con libertad y actitud salvaje son mensajes que también hacen falta.

El jurado creo que me valoró bien. Y no sólo valoraban el rigor de una propuesta. A veces, mandar una propuesta tan correcta... Si me volviera a presentar, que no lo descarto, sería más salvaje, más canalla, y no por querer llegar a más gente sino porque también es una parte de mí misma. Creo que se ha visto que soy un prisma de varias caras. Secreto de agua era una balada y se mostraban unas sensibilidades, con EaEa se mostraban otras... y lo que queda.

¿Cuál es la diferencia entre la Blanca Paloma que se miró en el espejo antes del Benidorm Fest, y la que llegó a su casa después de Eurovisión?

¿Sabes qué? Hay dos cosas. La primera es que soy la misma, lo primero que hice fue ponerme mi pijama, regar mis plantas y sentirme en mi casa. Y luego está la Paloma superhéroe, que me he demostrado que lo soy por la fuerza que he sacado. Además de ser un concurso de canciones, Eurovisión es un concurso de resistencia. Son semanas de no parar y creo que en cada cosita me he entregado a la causa y me he dado cuenta de que estoy preparada para eso, y para lo que me echen.

¿Cómo ha vivido tu familia toda esta montaña rusa de emociones?

Muy bien. Yo estoy así también porque vengo de una familia muy íntegra en la que me he criado con unos valores que me han ayudado a estar con los pies en la tierra. Ese eje me ha mantenido en mi lugar, en mi centro. Y mi familia igual. Todo mi pueblo y todo Elche se han volcado y me sabe peor por la gente... Cuando me ven y me dicen 'lo siento' pienso, 'lo siento yo por vosotros'. Estábamos todos muy ilusionados creyendo en una tercera victoria en Eurovisión, y creo que era la actitud: había que ir a por todas. Y yo estaba preparada para lo mejor, para ganar, y para lo peor.

¿Qué planes tienes ahora?

Ya he hablado con José Pablo Polo, el productor de EaEa y de mi futuro disco, para ponernos ya los horarios de trabajo. Ahora es cuando empieza la carrera de fondo. Si queremos proyectar un largo plazo hay que trabajar desde ya. A mí me queda todavía mucha energía. Si lo puedo combinar con ver un poco más a mi familia y amigos, y viajar... pero los viajes que sean con música, con conciertos. Quiero recorrer el mundo entero con mis canciones y seguir regando esta semilla que ya hemos plantado.

¿Pudiste hablar con Loreen en la final?

Justo nos cruzamos en el pasillo cuando terminamos de cantar y me dijo que éramos unas afortunadas por haber podido ir a Eurovisión con canciones profundas con las que nos sentíamos identificadas. Ella siempre tiene palabras muy bonitas para mí, y es mutuo. Como dice ella, ¡somos sisters!

Cuando llegaste el domingo al recibimiento en Plaza Mayor dijiste que habías dormido sólo media hora. ¿Qué hiciste toda la noche después de la final de Eurovisión?

¿Qué noche? ¡Viajar! [ríe] Hice la maleta, dormí media hora y me fui al aeropuerto. Fue una vuelta... larga. Paramos en Mallorca cinco horas de escala, se retrasó el vuelo... Cuando fui a Plaza Mayor acababa de aterrizar. Lo más difícil de todo este camino de Eurovisión ha sido la vuelta [ríe].