El ‘modo canario’ de engañar a la gente

No se sabe exactamente lo que quiere decir Coalición Canaria y su máximo líder, el presidente del Gobierno Fernando Clavijo, cuando habla del “modo canario de hacer política”. No es, desde luego, un modo que esté resolviendo los problemas que tiene planteados este Gobierno y casi todos sus antecesores. No es un modo que incite a tirar voladores porque haya supuesto un cambio de rumbo radical en el concepto victimista de enfocar los asuntos, ya se sabe, aquello de que de las dificultades nos tienen que sacar los de afuera porque al fin y al cabo los de afuera son siempre los únicos culpables de las cosas malas que nos pasan.
Hace unos días Fernando Clavijo convocó en Presidencia a los representantes de las fuerzas vivas institucionales de Canarias, es decir, las dos universidades públicas junto a los cabildos y ayuntamientos, representados estos por la Fecai y la Fecan, respectivamente, para hacerlos partícipes de sus afanes.
Fue una reunión más a sumar a la estrategia clavijista de transmitir que está en ello, que no para de intentarlo, de sumar cómplices a su huida a ninguna parte. Basta con leer el comunicado emitido al término de la reunión para concluir que el modo canario de ser clavijista consiste en más y más vueltas alrededor de las mismas soluciones que no sirven para resolver los problemas de la ciudadanía.
Adornado por una retahíla sonrojante de tópicos y lugares comunes (cerrar filas, reforzar la hoja de ruta, aunar esfuerzos…) el comunicado insiste en que el presidente aleccionó a los presentes a poner “toda la maquinaria a trabajar” y “hacer gala de ese modo canario a la hora de gestionar” para “dar una respuesta global a la emergencia habitacional en Canarias desde todas las perspectivas posibles”. Modo canario de gestionar, la jodimos.
Porque el historial en materia de vivienda del presidente Clavijo y sus equipos no es precisamente para tirar voladores. Durante su mandato no se promovió ninguna de promoción pública, y cuando se marchó a aforarse al Senado para que lo sacaran de los casos Grúas y Reparos, Canarias llevaba diez años sin atender la alta demanda de personas que reclamaban ese derecho. La lista es ahora de 27.000 solicitantes, según los datos gubernamentales. Modo canario de gestionar, dice.
Y para convencer a las instituciones, organismos y corporaciones convocadas a este sainete, Clavijo y su consejero de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad, Pablo Rodríguez, hablaron del decreto de medidas urgentes en materia de vivienda, que ha tardado casi un año en poder entrar en vigor porque el Gobierno del Estado lo paralizó porque ocho artículos y dos disposiciones transitorias eran inconstitucionales. Tanto, que han sido apartados del decreto, que ha quedado tan cojo que Clavijo y Rodríguez ya andan diciendo que van a sacar un segundo decreto “para agilizar las licencias urbanísticas, minimizar la burocracia y acortar los plazos y los trámites”. Anda, para hacer las delicias de los promotores y los constructores neoliberales y los corruptos que siempre sobrevuelan los territorios cuyos mandamases tienen ocurrencias desreguladoras. Veremos el recorrido que tendrá este segundo decreto, pero conociendo ya el andar de los servicios jurídicos de este Gobierno, hay que temerse otro batacazo.
Tras esa tenida institucional, el consejero Rodríguez voló a Madrid para protagonizar una jornada muy curiosa dedicada a las “oportunidades de inversión en vivienda en Canarias”, de la mano de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid. El modo canario y nacionalista de fomentar la inversión en vivienda pública. En esa jornada, el consejero volvió sobre la boutade de que su fallido decreto de vivienda permite a los ayuntamientos destinar suelo dotacional (el que ceden los promotores para colegios públicos, centros de salud o parques) para levantar viviendas. El modo canario de vacilar.
En ninguno de esos dos lugares se habló de presupuestos, de cuánto se va a destinar a esta cuestión, de la procedencia de esos dineros y del complejo encaje de acopiar recursos para acometer seriamente la crisis de vivienda que padece Canarias y, a la vez, rebajar impuestos, como es la pretensión de esta coalición gubernamental.
La inmigración
Pero volvamos a la cumbre institucional. Clavijo aprovechó la ocasión brindada por los rectores, los alcaldes, los presidentes de Cabildos y los medios de comunicación para insistir en su propuesta al modo vasco de distribución extraordinaria de menores migrantes entre las autonomías. El modo canario que trató de aplicar aquí también le impidió meterse con su socio de gobierno, que es incapaz de convencer a la dirección nacional del PP y a los presidentes y presidentas autonómicos de ese partido de que tienen que aceptar a estos 4.000 niños y niñas para que puedan ser atendidos mejor, que al fin y al cabo son los llamados a ser los que mantengan el sistema público de pensiones del futuro. Y perdón por traer a colación el asunto de las pensiones.
El modo Clavijo, que resulta una expresión mucho más certera, viene siendo la de cubrir sus carencias políticas y los callejones sin salida a los que se enfrenta por la cerrazón de la dirección nacional del PP, con fotografías con todo tipo de personalidades, con o sin competencias en la materia a abordar, desde el papa Francisco a la presidenta de la Fecai, su compañera de partido Rosa Dávila o el lehendakari, pasando por la comisión de Infancia del Congreso de los Diputados, el Consejo General del Poder Judicial, todos los comisarios europeos relacionados con la cuestión y cualquiera que pase por delante de las dos sedes presidenciales canarias que pudiera o pudiese pronunciarse a favor de lo que es del todo razonable para todo el mundo menos para quienes se niegan a dar sus votos a la solución legal más razonable y duradera.
Después de año y medio clamando por una solución que dé salida a estos menores migrantes, el presidente Clavijo no ha conseguido resolver esta cuestión, del mismo modo que no ha habido ningún avance significativo que permita pensar que la solución o las soluciones al problema de la vivienda puedan encaminarse en esta legislatura. El modo canario, dice que es.
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