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Cine como homenaje al valor de la adolescencia en América Latina

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Ser adolescente hoy en América Latina supone enfrentarse a una realidad marcada por la violencia, la desigualdad y la pobreza, que afectan a toda la región en un contexto social marcado, además, por fuertes valores religiosos y conservadores. Cualquier búsqueda de alternativas a las condiciones de vida en las que has pasado la niñez exige grandes dosis de valor. 

Y así lo recoge lo mejor de su cine, el mismo que se pudo disfrutar durante la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, que con su Premio Cooperación Española de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) premia la audacia de aquellos cineastas “que mejor contribuyen al desarrollo humano, la erradicación de la pobreza y el pleno ejercicio de los derechos humanos”. 

La película 'Noche de fuego', de la directora salvadoreña afincada en México, Tatiana del Huezo, se llevó el premio Cooperación, además de Horizontes y Otra Mirada, con la historia de tres niñas que desde el norte de México luchan por sobrevivir a la violencia de los narcotraficantes que contralan su territorio. 

En 'Piedra de Toque' acudimos al Festival de Cine en busca de su directora, así como de los otros cineastas finalistas de este premio Cooperación para conocer cuáles son los temas que les mueven a realizar cine y qué valor tiene el cine como motor de desarrollo cultural. Al final, caemos en la cuenta de que muchas de estas películas respaldan la audacia y capacidad de resistencia de aquellos adolescentes que deciden generarse un futuro alternativo a su presente.

Los riesgos de enfrentarse a la violencia del narco

“Mi película 'Noche de fuego' apela a la resistencia de la adolescencia, a la magia de ese momento de la vida, a esa mirada honesta ante la realidad”, explica Tatiana Huezo sobre la historia de tres amigas en las montañas de Guerrero en México, territorio del narco, de las plantaciones de amapola y de la lucha por el control de los diferentes cárteles y del propio ejército. 

Un lugar en el que, como recoge la película, las madres evitan cualquier rasgo femenino de sus hijas para evitar que una noche los narcos vengan a por ellas, se las lleven y ya no regresen. 

La película también es un reconocimiento “a todas las madres que están criando a sus hijas en solitario, que están sembrando semillas de esperanza, de libertad y de igualdad”, señala Huezo. Y es que ante realidades tan complejas llega un momento en el que también hay que saber decir hasta aquí y decidir marcharse como hacen las madres protagonistas de la película. 

La búsqueda de un padre desaparecido

Así lo hace también Hatzin, el joven adolescente protagonista de la película 'La caja', del director Lorenzo Vigas, también finalista al premio Cooperación. En esta película el protagonista decide emprender un viaje en busca de los restos de su padre recién aparecidos en una fosa común en la frontera norte de México. En ese viaje, con la caja en sus manos, descubrirá que puede que su padre siga con vida y convertido en alguien del que prefiere alejarse.

“Todos tenemos una caja en casa con secretos y emociones por abrir y enfrentar”, señala el director, quien aprovecha su cine para retratar el país en el que vive. “Exponerse a una película supone confrontarse con sus propios problemas. 'La caja' tiene que ver con la carencia del padre y qué estás dispuesto a hacer para llenar ese vacío”, sentencia. 

“Caben otras maneras de ser madre”

La directora costarricense Paz Fábrega, finalista también al premio con su película 'Aurora', pone la mirada en los desafíos de una adolescente embarazada en una país, en una región, que deja pocas opciones a la libertad de elección.

“La película habla sobre la necesidad de tener más capacidad de elección, de cómo queremos ser madres menos solitarias, sacrificadas y al margen de una familia nuclear junto a un padre. Muchas mujeres lo sentimos como un problema personal, pero es social: caben otras maneras de ser madre, más allá de la ilegalidad del aborto, que es un problema también muy limitante”, concluye. 

Escucha ahora la voz de los propios directores y vive un viaje sonoro a través de estas películas, sus temáticas y todos los retos sociales de América Latina con el podcast que acompaña a este reportaje.

Ser adolescente hoy en América Latina supone enfrentarse a una realidad marcada por la violencia, la desigualdad y la pobreza, que afectan a toda la región en un contexto social marcado, además, por fuertes valores religiosos y conservadores. Cualquier búsqueda de alternativas a las condiciones de vida en las que has pasado la niñez exige grandes dosis de valor. 

Y así lo recoge lo mejor de su cine, el mismo que se pudo disfrutar durante la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, que con su Premio Cooperación Española de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) premia la audacia de aquellos cineastas “que mejor contribuyen al desarrollo humano, la erradicación de la pobreza y el pleno ejercicio de los derechos humanos”.