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'Sarao Drag', un concurso inspirado en 'RuPaul' como excusa para crear un espacio de libertad

Mowgli Sevoguing, Romeo Depiê, Conxxa Vitoy y Las Vichys toman el escenario del 'Sarao Drag'

Rubén Serrano

A un lado una pancarta que proclama “Chenoa es género neutro” y al otro, un juego de palabras que anuncia “Maxi rulos go home”. En la pista de baile, el público se mueve cubierto de purpurina, pelucas cardadas, manicuras tan afiladas como la de Rosalía, bigotes y vello postizo en el pecho. Se atisba un elfo, una monja con un arnés debajo del hábito y hasta un alien. Arriba, sobre el escenario, se encuentra Licorka Fey que, con cigarrillos a modo de uñas y su singular humor ácido y deslenguado, da la bienvenida a “todoas” a Sarao Drag: un certamen de drags que revisa el género y sus restricciones y celebra lo queer, término anglosajón que significa 'raro' o 'desviado' y se utiliza para denominar prácticas, identidades y expresiones contrarias a la norma.

El club Apolo de Barcelona es la sede de esta fiesta que arrancó en marzo de 2018 en su sala más pequeña, La 3. Casi dos años después, la acogida popular que ha cosechado es tan inmensa que ahora tomará la sala principal. “El concurso es la excusa que nos sirve para crear un espacio de libertad y de seguridad para todo el espectro queer de la ciudad”, explica Alvie, cuyo alter ego es Licorka Fey. Julia Yolanda (Luna León como drag) apunta: “Es una celebración, pero también un lugar de lucha, de reivindicación y de sentirse en comunidad”. Tanto Alvie como Yolanda forman parte de Futuroa, el colectivo queer artístico que organiza este evento, que el próximo 14 de septiembre celebra su séptima edición.

Más allá de RuPaul

Entrar por las puertas del 'Sarao' supone sumergirse en el mundo de las balls del underground neoyorkino, que tan bien retratan la serie Pose y el multipremiado documental Paris is burning. Sin embargo, recuerda sobre todo al famoso reality de televisión RuPaul: Drag Race, en el que varias drags compiten en pruebas y performances por ganar el concurso y llevarse el título de la próxima Drag Superstar de Estados Unidos. “A ver, no podemos mentir en que 'RuPaul' nos ha inspirado porque nos viciamos hace un par de años a ver todas las temporadas. El formato estaba ahí”, confirma Alvie entre risas.

Sin embargo, fueron conscientes de sus “carencias” para levantar su propio certamen y darle cabida a cuerpos no normativos y a drag kings (mujeres que hacen drag), algo que el programa incluye en contadas ocasiones. “Si ves RuPaul quizá nunca te apuntarías porque hay una exigencia por cumplir ciertos cánones. Hicimos la fiesta porque queríamos decirle a cierto público que no pasaba nada si esta maravilla de drag tiene pelo donde quiera tenerlo o si es una mujer”, revela Alvie.

Como añade Yolanda, muchas no se sentían “representadas” por RuPau y querían alejarse del binarismo drag queen y drag king. “Eso no nos interesa. Cualquiera que performe el género [cambiar, experimentar] a su manera puede subirse al escenario, como Elité Crepé Gymnova, que está inspirada en una gimnasta rusa que lleva crepes en el pelo y que es muy inclasificable. No queríamos de ninguna manera que fuese un show del Gayxample”, nombre con el que se conoce popularmente al barrio gay de Barcelona. Entre los y las casi cuarenta artistas que han concursado también han dejado su huella Marina, Madame Hiroshima, Las Vichys, Shirley Diamante y Paprika Dramasiado.

Un sarao, pero también un hogar

“Tras terminar el primer 'Sarao', se acercó gente con los ojos desorbitados a decirnos 'es esta fiesta, esta es la vez en la que más libre y cómodo o cómoda me he sentido'”, recuerda Alvie con emoción. Y es verdad, 'Sarao Drag' ha creado un hogar seguro para todos los asistentes. A ello contribuye el protocolo de obligado cumplimiento que a modo de ritual se lee nada más empezar, con la música apagada y al que cada vez le han ido sumando más palabras por necesidad: “En este espacio no se aceptan comentarios machistas, homófobos, lesbófobos, tránsfobos, plumófobos, bífobos, discáfobos, gordófobos, putófobos, racistas, clasistas, edadistas, misóginos, ni ningún tipo de agresión dirigida a cualquier colectivo”.

“Estos ataques es algo que todes* en mayor o menor grado hemos sufrido [en lugares de ocio]. Hacemos hincapié en ello porque el público [que pueda venir] es el más susceptible de pensar que no lo está haciendo y es algo que sabemos que ha sucedido”, cuenta Alvie. Julia Yolanda va directa al grano: “Lo queer no te quita ni lo racista, ni lo clasista, ni lo machista. Crees que todo vale por estar en una celebración y porque todes somos queer y no pasa nada, pero sí que pasa. Faltan más protocolos de agresión y tenerlos guardados a fuego como usuaria y como sala organizadora. En reuniones hemos hablado de los sitios donde nos han tratado mal con actitudes homófobas o sexistas. Siempre discutíamos sobre cómo podíamos hacer que esta situación cambiase y al final ha sido haciendo nuestra propia fiesta”.

¿Qué tiene que ver el Gayxample con el 'Sarao'? Se hace un silencio. “¿Nada?”, responde Alvie susurrando para acto seguido matizar: “Decir que no tiene nada que ver es esnob. Hay muchas drags que han vivido toda su vida en el Gayxample, que incluso tienen shows mensuales y que vienen, participan, caben en el 'Sarao' y coinciden con el conjunto de artistas”. “Claro”, interviene Yolanda, que remarca que “cuando vas, te lo pasas bien pero como comunidad necesitamos mil espacios”. Estel Díaz, que también forma parte del colectivo, se une a la conversación y remata: “Viene gente que no acudiría al Gayxample. Hay público distinto. No es solo una fiesta LGTBIQ+ sino de liberación personal. Se ha convertido en eso”.

“No es un pasatiempo ni una afición”

'Sarao Drag' también funciona como una plataforma que otorga visibilidad a artistas locales –recién iniciadas o con más trayectoria– a través de la que se les pueden abrir puertas laborales. Es el caso de Queer That, que se define como una boy band hetero gay inspirada en los años 80 formada por cinco drag kings de entre 22 y 26 años que se llevaron el primer premio a casa. A raíz de su victoria, han empezado a actuar en más lugares, les siguen lloviendo ofertas, darán un taller para aprender a “montarte” como drag y han protagonizado sesiones de fotos. Según explica Ken Pollet (Elena), “sin este espacio nunca hubiera salido a hacer drag. Nos ha visto nacer y crecer. Futuroa son como nuestras madres. Han permitido que a mucha gente de esta ciudad les salgan las alas con las que ahora vuelan”.

El grupo se formó para participar en el certamen movido por un “impulso personal” y lo que recogió fue una sensación de “liberación tremenda”. “Venimos de que nos llamen ‘marimachos’. En toda nuestra infancia ha habido una especie de rechazo hacia esa parte que teníamos y performar ha sido como reconciliarse con ella”, relata Romeo Roneo (Camille). “También supone romper los estereotipos en los que la gente te encasilla y encontrar personas que son como tú. En el 'Sarao' no tienes que presentarte de ninguna forma para cumplir una expectativa”, subraya Pollet, que anota que uno de los motivos que les animó a hacerlo era la “falta de visibilidad de referentes drag kings” y la necesidad de “hablar de ellos en España”.

Personaje Personaje (Juan Diego) lleva tiempo trabajando como drag y ya se conoce todo lo que sucede entre bambalinas: “No sé si me dará más oportunidades laborales porque el tema del trabajo en el transformismo o en el mundo del espectáculo siempre es delicado. No está pagado muchas veces o está mal pagado. El medio aún no es permeable a nosotras como profesionales. Lo que yo hago no es un pasatiempo ni una afición, no es esa figura del capitalismo”. A pesar de ello, coincide con la boy band en que participar le ha permitido ponerse en contacto con similares con quien comparte “posiciones políticas, estéticas y afectos”. “Participar me ha servido para tener una presencia más visible en la comunidad de la que me siento parte y que estoy construyendo a mi alrededor”, concluye.

De procedencia ecuatoriana, se presentó al concurso con La gran tirana, una tema de la artista cubana La Lupe, porque considera “importante renunciar a la excesiva preferencia de las voces anglosajonas en la cultura drag”. Del mismo modo, también valora como algo esencial que los sitios de ocio “hagan explícitas sus posiciones ideológicas y sus principios”: “Esta es una fiesta inclusiva que parte de ideas que hablan sobre la ética del consentimiento, la diversidad y el encuentro. Funciona para bajar un poco las defensas, pero no hay que bajarlas del todo porque queda mucho por hacer fuera de los lugares seguros”.

'Sarao Drag' está en pleno apogeo. Su siguiente paso será subirse a un autobús y salir de gira por la geografía española. De hecho, ya han comenzado: hace unas semanas inauguraron la primera edición en Málaga y avisan que tienen más localidades marcadas en el mapa. “Queremos ir a conocer y a hacer intercambio, no a que nos conozcan ni a profetizar”, expresa Díaz. “Otra fantasía es hacer un 'Sarao Kids' (Infantil) a modo de taller y después ya vendrá el reality show”, suelta Alvie entre carcajadas. No es una locura: un RuPaul a la española pero con drag kings, queer, no normativo y diverso suena a sueño de muchas y muchos. O como dirían en 'Sarao', al sueño de “todoas”.

*Se ha decidido mantener el uso de la 'e' como género neutro en la palabra todes porque es el lenguaje que usan los testimonios.

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