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Paraguay convierte en donantes de órganos a sus ciudadanos

EFE

Asunción —

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Los paraguayos mayores de 18 años son desde hoy donantes de órganos y tejidos, salvo que expresen de manera formal su oposición, después de que el presidente, Mario Abdo Benítez, reglamentara este miércoles el decreto de la nueva normativa de trasplantes, conocida como “Ley Anita”.

El Ministro de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) anunció hoy la reglamentación de este decreto que, además de hacer donantes a los paraguayos mayores de 18 años, excepto incompatibilidades o negación, también mejora la financiación del sistema y la formación de los expertos en el área.

El director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT) de Paraguay, Gustavo Melgarejo, reconoció en declaraciones a Efe los avances que representa esta normativa e insistió en “lo importante que son los aspectos de financiación, currícula escolar y capacitación de los profesionales”.

Paraguay cerró 2018 con 180 trasplantes, un 29 % más que en el año anterior, y una tasa de donación en torno a 2,4 donantes por cada millón de habitantes, en un país cuya población roza los 7 millones de personas.

Para Melgarejo, la tasa de donación sigue siendo baja, al igual que el número de donantes, pero confía en que la nueva ley ayude a propulsar la tendencia ascendente que se ha registrado en los últimos años.

De ello depende la salud de los 297 paraguayos que están en lista de espera para recibir un trasplante.

“Hay 120 pacientes a la espera de un riñón; 9 pacientes cardiacos de los que la mitad son pediátricos; 8 pacientes hepáticos, todos adultos; y 120 a la espera de córneas”, desglosó el director del INAT.

Sin embargo, el país solo cuenta con cinco hospitales para realizar estas operaciones: el Nacional, el de Clínicas, el Central, el San Jorge, especializado en cardiología, y el Pediátrico Niños de Acosta Ñu.

A eso se suma el insuficiente número de médicos capacitados para estas operaciones, con solo dos expertos para el área hepática, como apuntó Melgarejo.

El doctor explicó que se requiere más personal especializado en trasplantes y, al mismo tiempo, mayor facilidad para insertarse en el sistema sanitario, ya que muchos se capacitan en el exterior pero una de vez de vuelta al país no encuentran la oportunidad de “revertir lo aprendido”.

En cuanto a los donantes, desde el INAT señalan que la mayoría son personas de entre 33 y 35 años, aunque observan que la franja etaria comienza a aumentar.

El problema que se encontraban hasta ahora es que, en muchas ocasiones, las familias se oponían a la voluntad del fallecido de donar sus órganos, una negación que, a juicio de Melgarejo, se corresponde con “cuestiones educacionales”.

“Es más fácil acceder a poblaciones jóvenes por el factor educativo. La educación es fundamental para nosotros”, subrayó.

La “Ley Anita”, llamada así en memoria de Ana Laura Almirón Riquelme, una niña de 6 años fallecida en 2013 a la espera de un corazón, representa un avance en el sistema de trasplantes de Paraguay, aunque Melgarejo espera nuevos pasos que agilicen la donación, también a nivel regional, con normativas dentro del Mercosur.

El sistema sanitario de trasplantes requiere, según las estimaciones del director del INAT, una inyección de 3 millones de dólares y aspira a establecer un modelo como el de España, país líder en donación y trasplante de órganos.