El millonario amigo de Marco Aurelio fue acusado de matar a su esposa: dos esculturas podrían delatarlo 1.800 años después

La muerte de Regila provocó acusaciones contra su marido

Héctor Farrés

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Una estatua romana acabó convertida en un tablón de insultos políticos cuando los habitantes de Roma comenzaron a pegarle sátiras anónimas. Era el célebre Pasquino, descubierto en 1501, cuyo nombre dio origen a la palabra pasquín. Aquella figura representaba a un guerrero cargando con un cadáver, una composición mitológica que también decoraba la residencia de Herodes Ático, uno de los hombres más ricos del Imperio romano.

Allí formaba pareja con otra escultura monumental en la que Aquiles sujetaba a Pentesilea, la amazona que acababa de matar y de la que, según algunas tradiciones, se enamoraba al verla morir. Esta última conserva detalles extraordinarios, incluido un águila sobre el casco del héroe.

Las esculturas podrían expresar el dolor personal de Herodes Ático

Las dos esculturas de la villa de Herodes Ático, situadas en Loukou, en el Peloponeso, podrían revelar aspectos de la vida personal de su propietario. Rebecca Levitan, profesora de Arte Griego del King's College de Londres, plantea en un estudio publicado en Journal of Roman Archaeology que ambas obras formaban parte de una composición artística concebida para expresar dolor, prestigio y posibles sentimientos de culpa. Su interpretación, de esta manera, relaciona las escenas de la Guerra de Troya con las tragedias familiares y las controversias que rodearon al aristócrata.

Entre aquellos episodios destaca la muerte de Annia Regila, esposa de Herodes, que falleció embarazada de ocho meses en el año 160. Su hermano Bradua acusó al aristócrata de estar implicado en una agresión atribuida a un liberto de la casa, presuntamente responsable de golpear a la mujer en el vientre.

La escultura podría representar los sentimientos de culpa del aristócrata

Herodes terminó absuelto, y la intensidad de su duelo contribuyó a su defensa. Posteriormente levantó en Atenas un odeón dedicado a Regila. Las sospechas sobre su conducta tampoco eran nuevas. El retórico Frontón le había atribuido crueldad y un homicidio hacia el año 140, y en 174 afrontó otra acusación por tiranía.

Herodes pudo identificarse con Aquiles por la muerte de Regila

La residencia donde aparecieron las esculturas permaneció sin identificar durante buena parte del siglo XIX, pese a que William Martin Leake había documentado allí fragmentos de una figura colosal en 1806. El viajero británico confundió las ruinas con la antigua Tirea. Ernst Curtius reconoció posteriormente su carácter romano, pero la vinculación con Herodes llegó en 1906 gracias a unas inscripciones reutilizadas en un monasterio cercano. Las excavaciones iniciadas en 1980 permitieron recuperar aproximadamente 6.500 metros cuadrados de un complejo cuya superficie estimada alcanzaba los 20.000.

La identificación de Herodes con los héroes representados podría aportar otra explicación a la elección de las esculturas y a su posible relación con la culpa. El aristócrata afirmaba descender de Áyax, el guerrero que aparecía transportando el cadáver de Aquiles en la obra desaparecida. Además, admiraba al emperador Adriano, que había instalado representaciones semejantes en su villa de Tívoli.

También admitiría una interpretación relacionada exclusivamente con el dolor del duelo

Sin embargo, la interpretación más comprometida es que Herodes pudo identificarse con Aquiles como un hombre atormentado por haber causado la muerte de alguien a quien amaba, una lectura que relacionaría la escultura con las acusaciones por el fallecimiento de Regila, aunque también podría expresar únicamente su dolor por la pérdida.

La decoración de Loukou plantea dudas sobre las intenciones de Herodes

El propietario de Loukou había nacido en el año 101 y llegó a ejercer como cónsul romano en 143, además de enseñar retórica a los futuros emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero. Su fortuna permitió transformar la residencia en un complejo monumental con jardines, fuentes y alrededor de cincuenta estatuas dedicadas a familiares, filósofos y personajes imperiales. El patio principal medía 55 metros de longitud y albergaba un jardín atravesado por canales, concebido también como espacio de encuentro intelectual.

Esa disposición arquitectónica adquiere importancia porque Levitan identificó una correspondencia entre las esculturas y los mosaicos situados junto a ellas. Cada composición mitológica tenía una reproducción sobre el pavimento, y un canal de 63 metros habría añadido sus reflejos acuáticos. El mosaico del Pasquino, conservado aproximadamente en un 60%, incluye incluso la peana de la estatua representada.

La investigadora propone que los visitantes podían comparar las imágenes mientras paseaban. Sin embargo, la datación de algunos pavimentos entre los siglos IV y V permitiría atribuir parte del conjunto a reformas posteriores. Esa incertidumbre impide demostrar que Herodes diseñara personalmente toda la composición y utilizara las esculturas para expresar arrepentimiento por la muerte de Regila.

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