Feminismo para tontos

El aficionado a las mujeres, ese hombre

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Empezar con la definición de la RAE para el concepto que quieres explicar no es muy original, pero viene al vello. Según la RAE, afición: “inclinación o atracción que se siente hacia un objeto o una actividad que gustan”. OBJETO o ACTIVIDAD. Lo mismo te soy aficionado a coleccionar miniaturas de la prensa de los domingos o a hacer masa madre que soy aficionado a las mujeres.

Esta expresión todavía se usa igual que se usa a las mujeres para el sexo. En esta idea subyace la concepción de la mujer como objeto o actividad, como afición. No hay en ello nada de erotismo ni de atractivo. Es una idea de sexualidad machista y violenta, porque nada tiene que ver con la libertad y el disfrute sexual en la multiplicidad de relaciones sexuales de manera respetuosa y simétrica. 

La práctica del 'aficionado a las mujeres' conlleva muchos comportamientos perversos. Además del placer que le da la relación sexual, la utilización de la mujer también le reporta placer. Tienen la creencia de que las mujeres están ahí para satisfacer su apetito sexual porque, según vienen diciendo los que practican esta afición, el sexo es un derecho. El placer de conseguirla para que me satisfaga es el objetivo. Si no cae suele ser porque es “fea, frígida o puta”. 

Tener sexo no es ningún derecho simplemente porque implica a otra persona, y ya se sabe que tus derechos terminan donde empiezan los del otro. “Claro, claro...” acabas de pensar, pero en realidad lo que estás pensando es “si tú no me lo quieres dar, otra me los dará. Y si no, lo pago”. La prostitución debería de estar prohibida, sin discusión. Lo de “es que hay mujeres que querrán ejercerla profesionalmente” no es sino otro argumento para justificar la violencia machista a través de la trata, el proxenetismo y la explotación de mujeres adultas y menores. Y para asegurarte que el servicio está ahí para cuando tu derecho al sexo se ponga erecto. 

El 'me gustan las mujeres me gusta el vino' es un prototipo de depredador sexual. Es un adicto que necesita su chute. Es un perfil narcisista, egocéntrico y de baja autoestima. Mentiroso compulsivo. Trata de conseguir sexo a costa de lo que sea sin que sea delito, de sumar conquistas y de tener confidentes machos a quienes contárselo y presumir de ello. Esta es la figura (el figura) del Don Juan o el conquistador, avalada y romantizada ampliamente por la literatura universal. Este individuo se vale de la mentira en la conquista para conseguir presa. Promete y promete hasta que... 

El Don Juan juega con los sentimientos de sus víctimas. Nunca se presenta como una persona libre con intención de tener una pareja ocasional porque le apetezca esa persona, muy al contrario, el depredador se vale del engaño para conseguir sexo. Ante argumentos torticeros y mentirosos, la mujer deja de ser una persona libre para elegir; si decide consentir, consiente algo que no es verdad. No es consciente de lo que consiente. A medida que él se hace mayor irá a por mujeres cada vez más jóvenes, más fáciles de embaucar y engañar por inexperiencia.

Cómo detectarlos: porque lo dice. El muy indigente cognitivo cree que esto es un honor y le oirás decir “me gustan las mujeres” con total normalidad, toda la que respire. Es halagador hasta el empalago. Todo lo que hagas y digas es sublime. Eres guapa, sexy, inteligente, sensible (porque las mujeres tenemos que ser sensibles), tendrás la razón en todo lo que digas y, de todo lo bueno, tú la que más. Si le pillas que tiene pareja está en proceso de separación y su mujer tiene la culpa de todo. Si es una persona influyente te animará “porque tú lo vales” y te va a ayudar en “toooodo, toooodo, todo”. También te puede llamar “chatina”. Ya si te dice esto devuélvele la dentadura postiza y corre sin mirar atrás. Tu intuición, no lo olvides. Sólo quiere sexo a tu costa. Ojo a seguidores de este perfil en redes.

El daño está en que la mujer, además de ser utilizada, invierte emociones sin saber dónde los está invirtiendo, al contrario que él, que tiene toda la información veraz para poder actuar en beneficio propio. Lo que el depredador sexual hace tiene apariencia de libertad, pero es consumo del otro. Consumir sin importar usar métodos que supongan que la otra persona no elija con libertad porque está engañada. Conseguir la dosis. 

Si haces esto igual no controlas tus pulsiones sexuales y tienes un problema. Igual. Porque hete aquí y aquí quería yo llegar que nada, NADA, avala que el hombre posea por biología mayor necesidad sexual que la mujer. Y aunque así fuere, mira, te alivias sacudiéndote la sardinita porque nosotras no tenemos nuestro consentimiento para farolillos. 

Esta idea de la mayor necesidad del hombre con respecto de la mujer a tener sexo es cultural ¿Y de dónde viene? Exacto: DEL MACHISMO PATRIARCAL. Las mujeres tienen deseo y apetito sexual igual que los hombres, a lo mejor es que no lo tienen por ti. Háztelo mirar. También lo tienen las mujeres mayores ¡por encima de cuarenta! ¿Cómo te quedas? 

No es una práctica nueva pero ya está desenmascarada y desnormalizada. Desnaturalizada y desmineralizada. A ver si vamos terminando con esta figura social mezquina, cutre y dañina para la mujer por unas relaciones maduras, de respeto, simétricas y, entonces sí, de libertad. A ver si para eso también tienes huevos.